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Bienvenidos a METÁFORAS.
Foro inaugurado el 23 de noviembre de 2008.
Ricard. In memoriam, 7 de agosto de 2009.
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Autor Tema: Julio 2018  (Leído 6528 veces)
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María Teresa Inés Aláez García
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« : Agosto 02, 2018, 04:36:56 »


Calendo Griego

A ti, mi compañera

Consiénteme sacarte los zapatos
y encender con ternezas
los grises de tu agobio, el trajín del empleo.

Deja que frote tus menudos pies
—pulcras palomas—,
mi activa compañera de batir infortunios.

Porque juntas arresto en las mañanas
para vencer el surco y heñir el pan del día,
apóyate en mi hombro, reposa mientras late
mi corazón enamorado.

Dulces sueños, mi cómplice.
Cuando despiertes,
escucharé gustoso
la narración de tu rutina.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #1 : Agosto 02, 2018, 04:38:07 »

ojaldeb


Problemas

Serían más o menos las diez de la noche del jueves y estaba tumbado en mi cama, solo, pensando en que las cosas no me podían ir peor. Quería dormirme, pero… aun ahora no me resulta difícil recordar esos pensamientos que entonces no me soltaban.

Cincuenta y cinco ya —el jueves fue mi cumpleaños— y nadie se ha acordado de felicitarme, ni siquiera mi esposa, ni mi hijo. Nadie. Y como había tenido una bronca con mi jefe… Qué listo, que me quedase a echar horas ¿un trabajo urgente?, ¡ya!, y si le hago caso, ¿qué?, ¿me habría pagado luego todas las horas o sólo la mitad, como hace siempre?, que no, que estoy harto, que no echo ni una hora más, ¿no es él quien se lleva las ganancias?, que eche él las horas, si quiere. Y lo que me encontré al llegar a casa, después de estar todo el día aguantando putadas, llega uno a casa y ¡zas!, nada más pasar la puerta, ¡zas! la esposa de uno esperándole. Por la cara que ponía barrunté que no me esperaba para felicitarme el cumpleaños, menudo cómo me miraba antes de darme la noticia:
 
—"Tienes que ir a la comisaría, a tu hijo le han cogido rompiendo los cristales de las paradas del autobús, esta tarde llamaron, que fuera su padre a pagar la multa y a llevárselo".

¿Mi hijo…?, ¿qué pasa, que ella no es su madre?, ¡quinientos euros, sinvergüenza!, y el comisario:

—“¿No sabe usted que su hijo es responsabilidad suya?, ¿que es usted el que tiene la obligación de controlarle?"
—“¿Que si sé qué…?”

¡Claro que lo sabía!, por eso no dije ni mu, pagué, agaché la cabeza y me fui con el sinvergüenza y… luego, cuando le doy la bronca, va y me dice que él no tiene la culpa de haber nacido, que me hubiera puesto un globito, ¿un globito?, ¡joder!, si yo con su edad le digo a mi padre eso… me enciende las costillas con el cinto, ¡joder!, ¿y qué hago?, si regaño a la criaturita, malo, me toca discutir con su madre, y si no, ella luego va y me echa la culpa de su mala educación y de las cosas que hace la criatu… después del berrinche, encima, me fui a la cama sin cena.   
No sé cuánto tiempo estuve queriendo cerrar los ojos, ni sé la hora que era cuando me dormí; pero el sueño que tuve fue tan real que aún hoy, tres días después, lo veo como si  fuera una película que continuara pasando delante de mis ojos.   

Yo iba por un lugar que no reconocía, a mi alrededor, hasta donde me alcanzaba la vista, arena y unas rocas negras con formas redondeadas, igual a las de esas islas volcánicas. Por todas partes un vaho amarillo que salía del suelo, con un fuerte olor a  azufre, se me agarraba a la garganta robándome el resuello. De pronto, un ruido hizo que volviera la vista a mi derecha. Como unas hienas enanas, con el pelo negro y una enorme cabeza, iban y venían  entre las rocas. Sus ojos… ¡vaya ojos!, los de la niña del exorcista, los mismos, me miraban a la vez que me enseñaban los dientes y me gruñían. Empecé a correr, pero no avanzaba, era como si estuviera dando zancadas en el mismo palmo de tierra. Empecé a sentir el fuego de su aliento rozándome los tobillos. Cien zarpas me golpearon por detrás. Caí al suelo hecho una madeja. Dientes de acero se me hundían en los muslos, en los brazos, por toda la espalda. Oía, entre gruñidos, cómo mi carne se desgarraba. Me vi los huesos, mis propios huesos, de los que colgaban harapos de mi propia carne y… ¡zas! El silencio. Al principio no me ubicaba, aún sentía todo el cuerpo dolorido, empapado, ¿era sangre?, tenía la boca seca, pastosa, la luz entraba por la ventana, ¡por mi ventana! Me tuve que tocar para convencerme, ¡sólo había sido un sueño!, pero el corazón seguía pataleándome entre las costillas. Esa noche hasta los sueños iban a por mí. Miré el reloj, eran las tres de la madrugada. A mi derecha mi esposa, dormía. Me levanté con cuidado y fui a la habitación de mi chaval, también dormía. Me di una ducha para quitarme el sudor. Luego, en la cocina, puse la radio, uno de esos programas en los que la gente llama para contar sus cosas. Me serví un culito de güisqui con hielo. Se estaba bien allí, a oscuras, "empelotas" en medio de las corrientes de aire, con todas las ventanas de la casa abiertas de par en par, escuchando a aquella gente de la radio contar sus putos problemas.   
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #2 : Agosto 02, 2018, 04:42:39 »

INTERCAMBIO
 

          Surca en mis manos suplicantes el dentado filo donde tirita mi alma e  incauta del canal soñoliento mi desolada  sangre. Proeza de  franco amor es el intercambio para sanarte.
       No más noches blanqueadas por gemidos  de pena incontrolable ni temer que nuestros pálpitos vaguen  entre  oscuras soledades.
       En las ondas  suaves de tu voz,  aguardo,  dispuesta con mi nave.  Si el perpetuo silencio reinara, juntos marcharíamos.
      Ay, amor, cómo duele este laberinto, alcoba  de clamores.  Han rasgado su embestida las luces radiantes de la concordia, y presa, en la oscura mascarilla,  urde de fantasmas nuestras sombras.
      Estoy muriendo  un poco, cada día; mi corazón cuitado y cobarde  implora  que no me falten tus besos ni caricias, ni tus ojos claros de aurora  blanca.
      Desde tu orilla,   percibo el mundo, sublime, envuelto en sedas y vainicas; me  exceden denuedos, y  resurjo gallarda de entre los estrechos riscos  y abruptas  e inexcusables cruces de la vida.
      Amor, ya ves, me haces falta.

Carende
02/02/11

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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #3 : Agosto 02, 2018, 04:43:50 »

Amor de luna
 
La luna en mi ventana sombra lima,
no iluminó mis noches ya sin sueño,
no hizo plata en las olas y en su empeño
dejó la mar oculta en su calima.
 
El sol que en tus jardines era fuego
llegaba a mis vergeles sin fragancia
dejando escuetamente la constancia
de un tiempo sin espacio en este juego.
 
La lluvia incrementada cubre mantos
hace riachuelos de correr impuros
sin agua clara entre sus cauces duros
culebreando ortigas entre acantos.
 
Anhelo soy por otro amor de luna
en un jardín de rosas encendidas,
espero sus sonrisas desprendidas
y de un dulce besar como ninguna.
 
Argentará la luz en mi ventana,
florecerán en mi jardín las rosas,
las lluvias cambiarán a primorosas,
bendición y renuevo en hierba sana.
 
Su amor de luna, fruto de quimera
esperada ilusión es su llegada
para ello mi alma entusiasmada
sembró campos de nueva primavera.
 
                                                     Nαrdy
18-06-05
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #4 : Agosto 02, 2018, 04:45:17 »

POR TAN DULCE AMOR SUSPIRO.
 
Por tan dulce amor suspiro,
en tu celo me consumo,
mi fragancia va en el humo,
gema, rayo en su zafiro.
 
En el latir de las albas
explosionan tus colores,
la linda faz de las flores
bendice los rezos malvas.
 
Y yo acudo a tu presencia
a empaparme de tu aliento,
aturdida te presiento
en el mar de mi conciencia.
 
A tu luz nacen mis versos,
de tus plantas olorosas
surgen virginales rosas
hacia ti sus tallos tersos.
 
Se murió la sombra fría
por el cerro y con presteza,
me libro de su fiereza
y vuelve al fin mi alegría.
 
Las sutiles golondrinas,
sus alas, rico tesoro,
peinan al sol con decoro
entre nubes diamantinas.

MªAntonia
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #5 : Agosto 02, 2018, 04:46:25 »

CATARSIS DE EXEQUIAS Y DOLOR


Tañerán taciturnas las campanas
señalando el eclipse de un amor,
endosándome exequias y dolor,
letanías de lúgubres villanas.

En catarsis pernoctan mis mañanas,
languidece mi elán ante el rencor,
supitaño enemigo ejecutor.
Ultimátum de sílfides arcanas.

En penumbras, mi inerme voluntad
se consume en febril melancolía.
Solitud: el bemol de mi existencia.

 Su abandono conflagra sin piedad,
me carcome la acrónica agonía.
Pandemónium. En síntesis, demencia. 


Raúl Valdez

 02/16/2007
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #6 : Agosto 02, 2018, 04:47:57 »


Alpha_Centaury

   
Si la voz falla

Si la voz falla,
ágil se ausenta entre la faz del viento,
se hace muro
de desconcierto;
rompe, fulmina, pega, frío y quieto.

Si la voz falla,
se convierte en fisura del silencio.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #7 : Agosto 02, 2018, 04:50:04 »


La calle del Cabrito

Pequeña , soy mínima, muda, casi invisible. No tengo recuerdos de mi vida anterior, no sé quién fui. En mi cabeza sólo habitan sus voces retumbando como en un eco interminable.
Todo era culpa mía, mi forma de ser, mi modo de vestir, mis palabras inadecuadas. A pesar del paso del tiempo no supe corregirme . Por todo ello, me encuentro en esta situación, sin salida, sin escape. Donde quiera que esté, él estará presente.

“ Podemos ayudarte”. Sus palabras no eran  diferentes a tantas otras.
Levanté la cabeza, en sus ojos  se veía algo más, una luz que sí parecía tener salida.  Alivio, eso sentí, sus pupilas mecían las mías. Aunque mi primera respuesta fue “no, dejadme en paz”.
Con cierta reserva, acepté  a tener un nuevo encuentro donde expondrían su modo de trabajar.

Acudí a la cita asustada, sin la certeza de para qué, ni con quién estaba citada, si era hombre o mujer, o ambos. Sólo sabía que su mirada sí era sincera, que creían en lo que decían, y su mensaje “ Podemos ayudarte” era real.
A día de hoy, no consigo recordar todas sus explicaciones, qué palabras usaron;  poco a poco me convencieron, de lo único que estoy segura es de la sensación. Me estaban regalando la libertad.  Sí, decidí tomarla, de cualquier modo apostaría por ella.

Tuvo que pasar mucho tiempo, yo era una mala alumna y me costó bastante aprender; las prácticas de interpretación parecían salir perfectas en los ensayos, después, llevadas a la práctica dejaban mucho que desear. En lo que sí tuve cierto triunfo fue en el manejo de los narcóticos y, extrañamente, tenía una puntería infalible.  Muy despacio, iba adquiriendo otras habilidades, el mejor resultado de todos fue que él me creía por completo aniquilada.

Según ellos, mis libertadores, ya estaba preparada para finalizar la tarea, y así lo creí.
Quise ser benevolente, piadosa, esperé que fuera un domingo,  él estaba más guapo que nunca. Salió de casa como siempre, dando un portazo después de llamarme “gorda de mierda”, yo saqué el bolso que ya tenía preparado en el armario, me quité la bata, y me calcé los mismos zapatos que llevaba la última vez al ingresar en el hospital, allí me llevaron rota, y ellos me compondrían para siempre. Dejé el televisor  en marcha, la luz del comedor encendida, y la olla expres silbando.  Con todo sigilo junté la puerta, bajando despacito las escaleras, en poco menos de veinte minutos estaría en el lugar escogido.


La calle estaba muy concurrida, bares, pubs y  sombríos garitos  inundaban el barrio, fácilmente lo distinguí entre los demás, esperé, no tardó en salir, subía  por la calle hasta llegar a un  callejón: calle del Cabrito,  como siempre, estaba a oscuras; era el sitio idóneo, y allí  de un certero disparo, lo abatí, cayó a plomo, su pobre cabecita no resistió el impacto.  Respiré, en muy poco tiempo estaba en casa,  cerré despacio la puerta, y la volví a abrir escandalosamente, a la vez que pulsaba el timbre de mi vecina,
Un poco de sal, eso fue lo que me llevó a llamar a su puerta, ella muy amable me la dio,  a la vez que me decía, “no te preocupes, la sal no se devuelve”; muchas gracias, de ningún modo podría devolverte el favor.

 Erial
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #8 : Agosto 02, 2018, 04:51:32 »

Desde mi vuelo

Vuelo,
entre brumas
sin cadenas.
Mis tormentas,
rayos, furia.

Vuelo,
entre dudas.
Llanto, niega
la tristeza
cruel, usurpa.

Vuelo,
en burbujas
de quimeras.
Noches densas
me torturan

Liliana Valido
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #9 : Agosto 02, 2018, 04:53:18 »

LA CONVERSACIÓN


Se dijeron alabanzas que, por decoro, no repetiré. El árabe pronunció su nombre sin omitir detalle, el chino mesuró su linaje acompañando a cada ancestro con espléndidas metáforas. Durante aquella conversación, que tuvo lugar en el desierto, nacieron y murieron oasis y civilizaciones.
   Al fin de los días, el chino degolló al árabe y abandonó el desierto.


   -¡Espléndido! –exclamé, aplaudiendo al narrador.
   Bioy Casares sonreía recostado en su silla.
   -¿No has aprendido nada? –preguntó Borges. Quizá había un deje de sorna en su voz, imperceptible para mí a causa de su acento argentino, pues me era extraño.
   Les miré confundido. Aún hoy me trastorna la dualidad de aquella sola palabra, la misma que subyace en las caras borrosas de mi recuerdo.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #10 : Agosto 02, 2018, 07:10:50 »


Mac de la Torre
   

El no Poeta

Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #11 : Agosto 02, 2018, 07:12:11 »


altabix

   
Pude, pero no

Yo pude haberte amado; pero mis pasos me llevaban hacia otro lugar.
Pude haberte amado y te amé mientras  te observaba con nostalgia a medida que me alejaba.
Pude haber sido tu caricia,  los ojos que te miraran expectantes,  los labios que humedecieran tu boca.
 Tu frustración no fue peor que mi castigo,  constantemente recordando las nubes blancas bajo el cielo azul, de aquel día en que me alejé sin mirar al suelo, para que las calles que conocí contigo,  no retuvieran mis pasos.
Pude haberte amado;  pero caminaba hacia otro lugar.
El tiempo; caprichoso y perverso,  ha querido  cruzarte en mi camino.
Como dos barcos en alta mar.
Pude haberte amado, pero guardé silencio a tu paso.
No me reconociste; o sí, pero decidimos no vernos  y nos alejarnos de nuevo, como barcos que se cruzan en alta mar, que de súbito se vienen encima y de pronto de nuevo  lejos; muy lejos.
Yo pude haberte amado  como la sal está presente en la mar.
Pero ante el impulso de mi voz,  prevaleció el ahogo del deseo,  mas fui feliz.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #12 : Agosto 02, 2018, 07:21:46 »

Qué abúlico, distante, y qué vacío  todo,
qué lejos  se supone, es nube en lontananza.
 El sol sigue buscando carreras en la edad.
 La Muerte no ejecuta las horas de su marcha.

Invisible, remoto, qué débil me parece.
 Minutos sepulcrales en dos libros muy gruesos.
 Bullen las ropas frías de coladas ocultas
entre las voces viejas de malsanos recuerdos.
 
 Qué cerrazón, tan lívido, cuán triste y roto. Crudo,
 carente de  ternura, de espíritu, de vida.
 Ni una  gota de paz  reconstruye su esencia
 ni su estéril aliento lame la luz extinta.
 
La huella de su ocaso fue mortal. Nada existe,
solamente en el pecho se guardó la congoja
servil que encubre, inútil esa burla deforme
 y para ver lo estúpido de una manía rota.
 
Ignoto, rompe el suelo su tenaz pesadumbre.
Los payasos mantienen fijos pies circulares
intercambian mentiras por vil incomprensión.
Tentetiesas narices ofuscan los pesares.


Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #13 : Agosto 02, 2018, 07:24:02 »

Candela Martí



LA ESPERANZA


Recala cual suave canto
o como brisa viajera,
al llegar colma la espera
y el penoso desencanto.       
Evapora todo el llanto
al revestirnos con sueños           
gloriosos y con empeños
engalanados de magia.
Su existencia nos presagia
dulces instantes risueños.


Esta suerte y su favor
nos otorgan la confianza;
con muy poco nos alcanza
para luchar con valor.
Se intuye, incluso, el temblor
de la frágil mariposa
al descubrir a la rosa,
libando de su belleza.
Es germen de gran riqueza
la esperanza esplendorosa.


Si esta virtud nos viste,
notamos que el corazón
se provee de pasión
y su hechizo nos asiste.
La vida no es ya triste
como en el tiempo pasado,
queda el mundo perdonado
si nos retorna el amor.
La alegría es mayor
si se vive esperanzado.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #14 : Agosto 02, 2018, 07:32:09 »


cielo claro

   
AUN CUANDO

En argollas inciertas surca el humo
de un cigarrillo atado entre mis dedos.
Reflexiones prensadas de intuición
apedrean mi juicio  al detenerse,
cincelando en mi ser un rompeolas.

Circundo mi esperanza para amarte, apacible,
sensitiva, diseño tu perfil,
lo precario aparece como un mar,
magulla con su orilla pedregosa
la sensatez cargada de mi fuerza.

Sigo sola quizás si no te encuentro,
aun cuando yo te tenga frente a mí.

(Freya)
25 Abril, 2012
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