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Ricard. In memoriam, 7 de agosto de 2009.
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Autor Tema: Enero 2017  (Leído 9314 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #15 : Enero 12, 2017, 03:16:06 »

TRAS EL CRISTAL

Al otro lado la vida,
tras el cristal estoy yo,
quiero volar como el viento,
cual segundos del reloj.
Mas presa soy del destino,
como carta del tarot.
A los pájaros, las brisas…
persigue el cristal, veloz.
Están llorando los cielos
de mis lágrimas al son,
y cambio el llanto en sonrisa
por ver otra vez al sol,
mis ojos en los cristales,
quieren sentir su calor.
Allá vida, aquí, la pena
y el cristal entre las dos.
 

María Bote
 
23-3-2005
« Última modificación: Enero 15, 2017, 04:39:52 por María Teresa Inés Aláez García » En línea

María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #16 : Enero 15, 2017, 12:04:10 »

Me Recuerdas, Navidad...

Me recuerdas, Navidad…
el vergel de mi campiña
con tintes  rojos y glaucos,
palmas nobles en la brisa.

Los verdes cañaverales
con los güines de corona,
del guarapo, el olor dulce
de la niñez  que se añora.

Papalotes en el éter,
una increíble algazara,
los sonidos del cardor
de aquella prole sin mancha.

Los villancicos sonoros,
comida criolla en la cena,
los buñuelos  para el postre,
dulce vino de cerezas.

El padre, legal, buen hombre
y sus amados luceros,
en la mesa todos juntos
olvidando el tiempo muerto.

Me recuerdas, Navidad…
a mi estimada familia,
tan distante en muchos años,
pero en mi alma esculpida.

Gisela Cueto Lacomba
11 de diciembre del 2005
« Última modificación: Enero 15, 2017, 04:39:18 por María Teresa Inés Aláez García » En línea

María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #17 : Enero 15, 2017, 12:09:11 »

Mi nombre: ¡Tempestad!
 
Alerta y ágil mide lo que su amor provoca,
se fuga al fin del mundo, rebate el compromiso;
sugiere esclavitud... ¡manía avara y loca!
no impongo itinerarios ni él es tan sumiso.
 
El hombre y la mujer ¡Invierno y primavera!,
disímil y distante la luna está del sol.
Embrujo azul del éxtasis resurge de la hoguera,
temprano se divorcian en cenit tornasol.
 
De aquel que se maldice: "no sacrifica el alma";
debate inverosímil, herido tiene el pecho.
Con su actitud e incordio le destrozó la calma
y zurce en sus estrofas jirones de despecho.
 
Inculpo a la ternura, me define indefensa;
difícil convertir mito en realidad.
Es inocente el énfasis; la tozudez, intensa
pasión indisoluble; mi nombre: ¡Tempestad!
 
 Sinónimo de furia, catástrofe suicida
le interrumpo su reino de ideas soberanas.
Él es un ermitaño y  yo una entrometida,
¡gran crisis de costumbres  y emociones aciagas!
 
El ímpetu ascendente, suspiro insostenible,
alcoba de promesas, penumbra carmesí;
la piel en plenitud, la noche inextinguible,
banal alegoría, volátil frenesí.
 
Un iris de esperanza despierta a paso lento;
la lluvia substituyo por gotas de rocío.
Desde mi nube azul deshice un juramento,
mas como brisa frágil, guardé mi desafío.
 
Blanca Amelia Santos
(Wella)
12/Sep/06
 
« Última modificación: Enero 15, 2017, 04:38:57 por María Teresa Inés Aláez García » En línea

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« Respuesta #18 : Enero 15, 2017, 12:11:10 »

INDIO AMERICANO
 
Soberano con mitra de flor de Amancay,
tez de bronce, bruñida por gélidos soles
de la codiciada tierra Americana.
Te oprime la angustia del presagio:
un futuro de resignadas horas.
¡Aquel oráculo certero!
 
Axiomático patrón del Nuevo Continente,
las arteras y níveas zarpas de los invasores
con acero silenciaron tu garganta.
En el nombre de un Padre y un Hijo,
sobre tus muertos cimentaron altares.
Genocidio por orden Divina.
 
Sabios Mayas, Aztecas poderosos,
refinados Incas o mansos Mapuches
en el Canto General Nerudiano.
Ignaro, el intruso no adjetiva,
los iguala con el exterminio.
Encovado en los Andes, hoy lames tus llagas.

mariaValente
« Última modificación: Enero 15, 2017, 04:38:14 por María Teresa Inés Aláez García » En línea

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« Respuesta #19 : Enero 15, 2017, 12:12:11 »

Amistad perdida

Lloro lágrimas de barro
por  los amores perdidos,
por una sobria palabra
veo  bilis en mi vida.
Triste amanecer me cubre
con tu silencio tan mudo
¿Dónde perdí mi rosal ?
Todo es  sombra de luna
en  senderos sin olor

Irene
« Última modificación: Enero 15, 2017, 04:37:33 por María Teresa Inés Aláez García » En línea

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« Respuesta #20 : Enero 15, 2017, 04:36:30 »

El poeta no muere

Es el ensueño extático, profundo,
coplas de estrellas de la libre hondura,
tañidos de cristal, la partitura
de infinitud y calma, otro mundo.

Broma inclemente de los vastos cielos
para saciar abulias inmortales,
donde ríen con cirios las vestales
cantando sus azules terciopelos.

No lloren, sólo esperen, una llama
alumbrará la inconsolable ausencia,
su rostro en la feliz reminiscencia.

Ensalzado de gloria y justa fama,
como un ilustre héroe dormido,
despertarás, poeta, del olvido.


Calendo
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #21 : Enero 16, 2017, 11:31:20 »

Noche vieja en familia

¿Por qué estaba ella allí?
un fantasma
un muerto
—con esa hiel en las venas—
¿para cuándo los huesos?
o mejor…
no ser ni huesos
ni ceniza
ni polvo
¡nada!
—ni venas—
pero no
¡ahora no!
ahora
una
a una
campanada
a campanada
las uvas...de la suerte…
rodeada de risas
de confeti
de miradas de reojo
de…
¡Extraños!
Y el ladrido de sus venas.

Ojaldeb
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #22 : Enero 17, 2017, 08:16:11 »

LOS NIÑOS DEL COLOR DEL ARCO IRIS

Una mañana, en el patio de un colegio,  los niños jugaban  y tomaban su almuerzo. Era la hora del recreo.
Poco a poco, el sol iba escondiéndose entre las nubes y parecía que iba a llover. Así fue,  comenzó a llover muy fuerte. Todos los  pequeños corrían a refugiarse,  aunque algunos preferían seguir bajo la lluvia pero, claro, sus profesores no les dejaron,  y llamaron a dos de estos traviesillos, Mun y Tania.
-Venid, corred,  vamos, vamos,  que os mojáis.
Los  niños entraron refunfuñando.
Ya estaban todos dentro del colegio y miraban a través de las ventanas cómo seguía lloviendo.
Las nubes comenzaron a alejarse. En el cielo se formaba una gran puerta blanca con un hermoso arco multicolor, un arco iris.

-   Ayaaaaaaaaaaaay, Ayaaaaaaaaaaay, qué bonito.   
-   Cuántos colorines.
-   Qué puerta tan gigante, exclamaban los pequeños,  emocionados.
Contemplaban el arco iris y su gran puerta. Pidieron a los profesores que les dejaran ir  a la calle  para  poder jugar debajo de él. Los profesores pensaron que era una experiencia bonita y les permitieron marchar.
Estaban ya dentro del arco iris  y de sus  maravillosas tonalidades, cuando,   de pronto,  estos colores fueron desprendiéndose y pintando a los niños.
¡¡¡Uf, uf, madre mía!!!   A algunos niños se les puso la piel roja, naranja, amarilla, verde, azul, añil, violeta; de todos y cada uno de los colores  que habían formado el arco iris.
No sabían si reír o llorar, ni tampoco si era bueno o malo,  pero al ver que no les  dolía y seguían siendo los mismos se marcharon a sus casas contentos.
Entre los pequeños que no  fueron pintados estaban Mun y Tania.  Estos no querían acercarse a los amiguitos de color, ni jugar con ellos y estaban muy enfadados.
Al día siguiente,  todos los niños  llegaban al colegio como si nada  hubiera cambiado en su piel, pues a ellos no les importaba tenerla de un color u otro. Se sentían igual de bien que siempre.
¡Ah!, Mun y Tania no estaban felices,   ni  deseaban que ya fueran sus amigos.
Cuando llegó la hora del recreo, salieron los escolares  a jugar, juntos, como siempre unos con otros,   menos Mun y Tania que lo hacían sólo con los niños de piel blanca.
Poco después, Mun se subió al tobogán y, al ir a bajar por él, se cayó de cabeza.  Se le hicieron dos chichones en la frente, parecían dos cuernos. Anda, anda, y se estaba poniendo de color rojo como si fuera un demonio de Tasmania.
Ummmmmm, ummmmm, Mun, estaba muy asustado;   aunque todos los niños lo acariciaban e intentaban curarlo sin importarle su aspecto.
Cuando llegó a su casa, sus papás le dijeron que descansara,  que pronto se curaría.
Mun  no quería ser rojo y estuvo toda la noche despierto y entristecido. Y eso que todo el mundo lo quería aunque su piel, ahora,  tuviera otro tono y su cara fuese fea.
Casi consiguió dormirse, cuando  se le apareció un hada  blanca y radiante que vino para hablar con él.
-Mun, Mun, ¿cómo estás, pequeño?
-Estoy triste porque ya no soy guapo  ni blanco  –dijo  Mun.
-No todas las personas del mundo  pueden tener una cara bonita y un mismo color de piel pero eso no impide que vivan felices. Además,  todo el mundo los quiere  – comentó la hadita.
-Yo estoy aquí para explicarte que todas las personas de este mundo  somos iguales, tenemos los mismos sentimientos y necesitamos el cariño de los demás, y que por ello tú debes portarte bien con quien te rodee  sin tener en cuenta ni la belleza  ni el color que tengan. También, he venido por si deseas recuperar tu aspecto, el  de antes - añadió  la buena hada.
Mun quedó impresionado por la visita y por sus palabras, pero más tranquilo, así que pronto se dormiría.
Al despertar por la mañana recordaba  la  explicación que el hada  le había dado,  y se propuso  al llegar al colegio ser el mismo de siempre con todos sus compañeros.
Al terminar la clase,  se fue hacia  su casa  con varios niños de color y con Tania, iban hablando  y riendo a la vez que su cuerpo  estaba cambiando. Él no se daba cuenta porque  no se veía en el espejo, ni tampoco  le hacía sentirse diferente.
Iba a entrar a su casa,  cuando en la puerta le esperaba el hada   y ésta le saludó y le preguntó  de nuevo  cómo se encontraba. Él pensaba que aún era rojo y con cuernos pero le dijo que estaba  muy bien.
-Me alegro, me alegro mucho. ¿Ves cómo nada cambia dentro de las personas por tener una apariencia u otra? –dijo el hada.
-Si, sí, es verdad  -respondió alegremente.
El hada  fue alejándose  hasta desaparecer y Mun  recuperó su color y su cara  volvió a ser bonita.  Había aprendido la mejor lección de su vida, la de que todos los seres humanos somos iguales.
Fue un niño estupendo y de mayor una persona maravillosa  y buena.
Carende
15/09/2010
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #23 : Enero 18, 2017, 10:51:25 »

Soneto de la rosa
 
  Bonita rosa que brotase ardiente
  nacida ya del sol enamorada,
  sin pensar que en locura embelesada
  se prendó el viento en ella complaciente.
 
  Su cáliz lujurioso mira a oriente
  ofreciendo rocío de alborada,
  el viento roba aromas de pasada,
  el astro rey la mira indiferente.
 
  Cada mañana ofrece su ternura
  como una ofrenda al dios del firmamento,
  Febo ignorante pasa de esta oferta,
 
  él no se fija nunca en su hermosura.
  A veces nos ocurre igual que al viento,
  nos deslumbra la luz que brilla incierta
                                               
                                                        Nardy

                                                         31-05-05
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #24 : Enero 20, 2017, 12:03:11 »

RACIMO FECUNDO.
 
¡Que te festejen los dioses con liras!
¡Que las arpas se pulsen en tu honor!
¡Derrame la azucena su rubor
a los rezos rojizos de las piras!
 
Cabriolas de unicornios y sus iras
transmiten a  los ángeles tu ardor,
resplandeciente Uno y Trino, Amor.
Ya en sus moradas con Jesús suspiras.
 
Corona de laurel en tu cabeza
pues supiste adorarme hasta el extremo,
sutil, ágil autor de tu proeza.
 
Mi nave condujiste con tu remo,
salmos por tus vigilias y pureza.
¡OH, Racimo Fecundo, nada temo!

Mª Antonia
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #25 : Enero 20, 2017, 12:05:09 »

ENTRE SOMBRAS
 
 
Mi psique, en solitud, pulula entre las sombras
mortecinas de un orbe varado en el olvido.
Aquí donde jamás el talante del sol
sonríe a los espíritus que sufren, por castigo,
la avidez de consuelo y en sus umbrosas cárcavas,
liban dosis de poison en lugar de rocío.
 El céfiro libera su vesania, inclemente,
conduce mi postrer aflato al infinito
donde, al fin, morará mi corazón poeta,
astroso, por tu duda, entre eternos cilicios.
Si supieras, miosotis, cuánto duele tu nombre
en mi boca llagada por un cáliz mortífero.
La espernible maldad y la intriga punzante
festejan con los restos de mi luz en el limbo:
Dios bendiga a la Parca que se unce a mi elán
y rescate mi verso del báratro sin juicio.
Ojalá que una noche reverbere en tu pénsil
mi clamor taciturno y exhumes nuestro idilio.
 
 
02/25/2010

Raúl Valdez
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #26 : Enero 20, 2017, 12:24:26 »

Simulo existencia
al beber la sangre de la luna.
Duermo cuando los hijos del sol
disputan su jornal.
Rapto fantasmas y, a veces,
me implico en luchas inasibles.

Otros vivirán mientras sueño mi biografía.

Alpha Centaury
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #27 : Enero 24, 2017, 01:02:16 »

La calle del Cabrito

Pequeña , soy mínima, muda, casi invisible. No tengo recuerdos de mi vida anterior, no sé quién fui. En mi cabeza sólo habitan sus voces retumbando como en un eco interminable.
Todo era culpa mía, mi forma de ser, mi modo de vestir, mis palabras inadecuadas. A pesar del paso del tiempo no supe corregirme . Por todo ello, me encuentro en esta situación, sin salida, sin escape. Donde quiera que esté, él estará presente.

“ Podemos ayudarte”. Sus palabras no eran  diferentes a tantas otras.
Levanté la cabeza, en sus ojos  se veía algo más, una luz que sí parecía tener salida.  Alivio, eso sentí, sus pupilas mecían las mías. Aunque mi primera respuesta fue “no, dejadme en paz”.
Con cierta reserva, acepté  a tener un nuevo encuentro donde expondrían su modo de trabajar.

Acudí a la cita asustada, sin la certeza de para qué, ni con quién estaba citada, si era hombre o mujer, o ambos. Sólo sabía que su mirada sí era sincera, que creían en lo que decían, y su mensaje “ Podemos ayudarte” era real.
A día de hoy, no consigo recordar todas sus explicaciones, qué palabras usaron;  poco a poco me convencieron, de lo único que estoy segura es de la sensación. Me estaban regalando la libertad.  Sí, decidí tomarla, de cualquier modo apostaría por ella.

Tuvo que pasar mucho tiempo, yo era una mala alumna y me costó bastante aprender; las prácticas de interpretación parecían salir perfectas en los ensayos, después, llevadas a la práctica dejaban mucho que desear. En lo que sí tuve cierto triunfo fue en el manejo de los narcóticos y, extrañamente, tenía una puntería infalible.  Muy despacio, iba adquiriendo otras habilidades, el mejor resultado de todos fue que él me creía por completo aniquilada.

Según ellos, mis libertadores, ya estaba preparada para finalizar la tarea, y así lo creí.
Quise ser benevolente, piadosa, esperé que fuera un domingo,  él estaba más guapo que nunca. Salió de casa como siempre, dando un portazo después de llamarme “gorda de mierda”, yo saqué el bolso que ya tenía preparado en el armario, me quité la bata, y me calcé los mismos zapatos que llevaba la última vez al ingresar en el hospital, allí me llevaron rota, y ellos me compondrían para siempre. Dejé el televisor  en marcha, la luz del comedor encendida, y la olla expres silbando.  Con todo sigilo junté la puerta, bajando despacito las escaleras, en poco menos de veinte minutos estaría en el lugar escogido.


La calle estaba muy concurrida, bares, pubs y  sombríos garitos  inundaban el barrio, fácilmente lo distinguí entre los demás, esperé, no tardó en salir, subía  por la calle hasta llegar a un  callejón: calle del Cabrito,  como siempre, estaba a oscuras; era el sitio idóneo, y allí  de un certero disparo, lo abatí, cayó a plomo, su pobre cabecita no resistió el impacto.  Respiré, en muy poco tiempo estaba en casa,  cerré despacio la puerta, y la volví a abrir escandalosamente, a la vez que pulsaba el timbre de mi vecina,
Un poco de sal, eso fue lo que me llevó a llamar a su puerta, ella muy amable me la dio,  a la vez que me decía, “no te preocupes, la sal no se devuelve”; muchas gracias, de ningún modo podría devolverte el favor.
 Erial 
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« Respuesta #28 : Enero 24, 2017, 01:06:13 »


La infamia en el poder

Mis ideales sienten sus raíces,
desgaja las desérticas memorias.
Hombres fatuos creídos de victorias,
destruyen y originan cicatrices.

Entre hielos y sombras, cuánto dices.
Tus pupilas de lobo son notorias,
embustes de rituales de oratorias.
La infamia en el poder con sus deslices.

Corruptos en el templo de justicia,
aprisionan con redes traicioneras,
la esperanza y la fe de los vencidos.

Gobiernos infectados de codicia.
El devenir enciende las hogueras
de auroras con mensajes aguerridos.


LILIANA VALIDO
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #29 : Enero 24, 2017, 01:07:44 »

A BORGES


   Vivo en una vorágine fantástica
   rica en rosas, en tigres y en espejos.
   Adoro tus escritos, algo viejos,
   de verdad y ficción en mezcla plástica.
   
   Te dedico tu forma predilecta
   a falta de mejores homenajes,
   Pues no sé de los vikings sus lenguajes,
   utilizo tu habla circunspecta.

   Al poco de cumplidos diecinueve
   me fascinó "El Aleph", ese relato
   donde advertí, confuso,mi retrato
   inmerso entre lo místico y lo aleve.

   Hoy, tu último antojo está incumplido,
   te guarda la memoria, no el olvido.

DAGE
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