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Autor Tema: Abril 2016  (Leído 15049 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
María Teresa Inés Aláez García
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« : Abril 01, 2016, 08:56:52 »


He apartado la sólida conciencia
del  acuoso designio del amor
para ir revelando solitaria
a la herida tristeza de mi sueño.
Se rasgó el entorno circundante
del racimo de flores pintado en tu vergel
y agoniza la bestia del dolor
con el áspero arresto de una vil despedida.

Indefensa reposa en mis rebordes,
la intención de mi hilván.

(Freya)
18 de noviembre 2012
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #1 : Abril 03, 2016, 03:55:50 »



La dieta
El pasillo que daba a ese recinto sagrado de las artes culinarias, repleto de cuadros y fotografías enmarcadas, se había ido deteriorando con el paso del tiempo. ¿Qué desayunaría esta vez? No tenía ganas de preparar nada complicado. Tomó un plato hondo, vertió algunos recuerdos en él, vació leche sobre ellos y comenzó a devorarlos. Ah, qué placer le provocaba aquel suculento manjar. Tal vez por la tarde se prepararía recuerdos de la infancia en escabeche o quizá, un filete de recuerdos con camarones. Lo que su apetito le ordenara. ¡Y es que había tantas y tantas posibilidades de saborearlos! Asados, dorados, con salsa, con ensalada, con azúcar, fríos, etc., pero su forma predilecta para disfrutarlos era al natural. Sin aderezos ni condimentos que diluyeran su sabor, crudos. Sin embargo, a pesar de tan variada alimentación, su salud declinaba. Cada vez se sentía peor. Le faltaban las fuerzas para sostenerse de pie, las ganas, su voluntad flaqueaba todos los días al despertar.
     Ya tenía algún tiempo que había comenzado su riguroso régimen alimenticio, no por imposición, sino por placer. Claro que la gente come de vez en cuando una ración (regularmente con limón y sal para mejorar su sabor y facilitar la deglución) siempre necesaria, pero es por mero antojo. Comer únicamente recuerdos… ¡quién lo diría! Si tan sólo alguien le hubiera advertido que tan complicada proeza es imposible de realizar y que terminaría degradando de tal manera su vida.

Orlando
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #2 : Abril 03, 2016, 03:56:59 »

BRUTUS MAXIMUS


—Cualquiera de mis dos ex-maridos —exclamó Lady Ágata.
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #3 : Abril 03, 2016, 09:31:06 »

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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #4 : Abril 04, 2016, 11:28:23 »

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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #5 : Abril 09, 2016, 02:35:07 »

De la Música al Amor

El eco de una canción                 
es el cadente quejido                   
del poeta zaherido                       
en el quid de su pasión.                 

Querer desnudo, insolente;             
con majestad se derrama               
y en allegretto proclama                   
un amor impenitente.           

Esencia en frugal conquista,                     
exquisitez y dulzura                       
alejando la amargura                               
de nuestra alma hedonista.                   

Versos vestidos de amante,                         
solaz de musas canoras,                         
acompasando las horas                             
de ignoto y fugaz instante.                             

Ritmo y fusión  rinden goces,                     
loan Afrodita y Eros ;       
tangos, sonatas, boleros,
deleite de tiernas voces.

    Rosa (7/10/2011)
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #6 : Abril 09, 2016, 02:42:54 »

He medido en tus labios mis excesos,
la fusta de las noches estivales,
cuando el placer prendía carnavales
en el aura feliz de ocultos besos.
 
Mas el mapa insinúa retrocesos
en un campo de isógonas fatales,
de norte a sur desvíos decimales,
en tu mirada, límites obsesos.

Círculos, astronómicas distancias
desde el soplo de amor –fanal ausente-
hasta el suicidio fértil de mis labios.

Sólo duran abscisas y fragancias;
abriles en la ausencia disolvente
de tu boca, marchita de resabios.
 
augustus
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #7 : Abril 09, 2016, 02:44:11 »

Sin crepúsculo


En mi boca lentejuelas
embobándote el oído,
y en mis manos las estelas
donde duermes encendido.
La conmoción en tu músculo
por perderme en el ocaso
me turba cada corpúsculo
y digo con voz de raso:
“En mi piel no habrá un crepúsculo”

Albadiosa
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #8 : Abril 09, 2016, 02:45:20 »

LO INSONDABLE

Con aromas de mirtos y violetas,
mi andadura sutil y clandestina,
huyendo del desdén y la rutina,
quiere sembrar rosales en maletas.

De pronto, los sonidos de trompetas
azuzan mi sentir y, con sordina,
me voy con rigurosa disciplina,
hacia antiguos paisajes y planetas.

Me acerco presurosa al horizonte,
y caigo en sus abismos;
un yerro lamentable.

Volaré sobre el mar y el verde monte,
por cielos de lirismos,
cosida a lo insondable.

María Bote
6 – 11 - 2014
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #9 : Abril 09, 2016, 02:46:41 »

Invocación

Sedúceme en las saudades
de mi alcoba,
en penumbras.
Embriaga con manantiales
a mi fronda
fría y mustia.

Dibújate en los rondeles
de mis rimas
en el tiempo.
Arrópate en los quereres
de mis briznas
con sus miedos.

Atrévete a retornar
ciclos mozos,
increíbles.
Refléjate en el umbral
de mi rostro
con matices.

Gisela Cueto Lacomba.
16 de noviembre del 2015
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #10 : Abril 09, 2016, 09:16:32 »



Acércate, mi vida,
no tengas miedo ahora
y dame sin demora
un éxtasis suicida
en abrazo homicida,
causal de mis desvelos.
     Mi amor muere de celos.

No luches contra el suave
gemir de tus entrañas,
tembló entre las pestañas
tan libre como el ave.
Sensual, en ágil nave
acaricias los cielos.
     Mi amor muere de celos.

Cosechas con tus manos
pasión, escalofrío,
ternura en desafío.
Se agitan los arcanos,
guardianes cotidianos,
sepultan mis anhelos.
     Mi amor muere de celos.

Huyamos esta noche
apasionada,  obscura,
sublime travesura
de frenesí y derroche.
Dormita mi reproche
al  pie de los ciruelos.
     Mi amor muere de celos.

Wella
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #11 : Abril 10, 2016, 02:19:56 »

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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #12 : Abril 12, 2016, 10:44:27 »

Me cortaron las venas con caricias
tus dedos de cristal,
mi piel exudó sangre
al roce de tu boca condenada.

Aún resistirás en mi obsesión,
misterios de una entrega.
Abrazada a mis culpas
como silentes y agostados lirios.

Tu magistral promesa de partir,
un lúgubre propósito
de intelecto borgiano.
Si me matas, igual te esperaré.   

MariaValente
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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #13 : Abril 12, 2016, 10:46:15 »

EL JARDÍN DE LA BELLEZA:
   Hace mucho tiempo, cuando los aburridos inmortales envidiaban la muerte y los sentimientos humanos, existió un matrimonio humilde, honrado y muy feliz. Hera, furiosa  en esos momentos tras la última infidelidad de Zeus, se encontró con la sabrosa fruta de la felicidad. Decidida a olvidar sus propias miserias, hincó el diente en el corazón de la dulzura, y les dio una criatura hermosa como “La primavera” de Vivaldi, cuyo nombre sería Vanidad.
   Vanidad creció entre los acordes de la belleza y la oscuridad de su nombre. Tanta era su estupidez que llegó a desafiar a  Afrodita. Ésta aún tenía muy presente el principio de “la guerra de Troya”, por ello intentó evitarla. Sin embargo, Vanidad insistía e insistía. Afrodita, cansada y por primera vez humana, decidió mandarla al eterno “Jardín de la Belleza”.
    Vanidad comenzó, risueña y desafiante, el camino. Se veía coronada en el cenit del Olimpo como estela inolvidable de perfección. Tantos eran sus sueños que apenas vislumbró una sencilla verja portadora de una extraña frase: ¡Cuidado, eterno jardín de la belleza! Vanidad, inflada por su propio nombre, la traspasó. Pronto la desilusión detuvo su marcha: en ella abundaban tuertos, jorobados, obesos, tantas y tantas fealdades … Mas, ella, la armonía hecha mujer, volvió a recuperar su compostura y vislumbró su absoluto triunfo. Cuando esperaba radiante su aureola, vio con estupor como los “feos” huían espantados de ella. Sus pensamiento no se agitaron: era normal, tanta beldad les hacía sentirse despreciables. Entonces una coja y risueña niña le susurró al oído:
   -No huyen de tu hermosura, es tu alma lo que les asusta. En este jardín, la verdadera belleza reside en el corazón.

IRENE

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María Teresa Inés Aláez García
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« Respuesta #14 : Abril 12, 2016, 10:47:51 »




Éxodo

Miro la nube, éxodo silente,
surgir en el ocaso nuestra vida
donde, desnuda, caerá rendida
sin sol, sin luz y con nostalgia ingente.

En vano colma el pujo de la mente
sus brocales, con ímpetu suicida;
no remedia su brújula perdida
el alma, en el portal de su occidente.

Resurgen ciegas brisas, pulsaciones,
afanes de verter la azul fragancia,
exhumando el jardín en la memoria.

Mas sólo resucitan convulsiones
y gemebundos lirios, la arrogancia
de un pálido temblor, la muerta euforia.

Calendo Griego

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