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METÁFORAS => BLOG del FORO METÁFORAS => Mensaje iniciado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:42:02



Título: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:42:02
cielo claro

   
   
CASI NADA

Tuve un punto en mi esencia
donde sentí al mar perder su orilla,
donde el reloj no ataviaba a los tiempos
para rasgar la luz.
Sólo supe mirarte y complacer
los balanceos de tu estampa.

Figura y propiedad
dejaron escaparse a la desmaña,
con la niebla del pórtico
cosida en su rocío.

No queda casi nada, casi nada del fin,
tropel inexistente
sin gozque mayoral subiendo hacia un establo
los hilos del perfume,
voluntad con retales entre sombras.

(Freya)
26 de Junio 2012

« Última modificación: Julio 05, 2012, 01:53:50 am por cielo claro »


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:43:12
   
Cultura general

Un hombre recibe la revista mensual a la que está suscrito. ¿Qué será está vez? ¿Una enfermedad rara y sumamente contagiosa que se propaga rápidamente por todo México y que (de no ser por esta preciosa fuente de información) podría confundirse con un simple catarro?, ¿la semblanza de algún importantísimo personaje histórico de quien nunca antes había escuchado hablar?, ¿acaso el aviso de una amenaza, hasta ahora invisible, que acecha a la vuelta de la esquina o sobre  la almohada de su cama?, ¿tal vez un nobel, presidente, millonario, actor o, por lo menos, poeta, al cual debe rendirse admiración y respeto?, ¿o quizá le hablará acerca de otro cambio absurdo en la ortografía? ¿Qué nuevo conocimiento aportará la lectura de esta revista para el desarrollo de su cultura e intelecto? Ansioso, abre la primera página y lee:
     “Afición y aflicción están separadas solamente por dos letras.”
El resto de las hojas está en blanco.
   
Orlando


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:44:16
Lady Ágata

   
   
Hexakosioihexekontahexafobia

En la fría morgue del hospital yace un cadáver por identificar. Las órbitas vacías de sus ojos enmarcan un rostro de facciones descompuestas por el horror. En la mano derecha sujeta férreamente un billete de lotería adquirido en la administración 666, el 6 de junio del 2006, el cual fue premiado con sesenta y seis millones de euros hace seis horas: el mismo tiempo que lleva fallecido según estimaciones del forense encargado de la investigación, el Doctor S. Atán.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:45:39
Rosa

El Valor de la Palabra

Del arpegio de una palabra         
surge la luz en las tinieblas;       
la armonía rasgó las sombras,     
brunos tules de la quimera.
Es elixir del pensamiento,             
concibe y conforma la idea;         
es, la erudición, su baluarte,                   
nívea pulcritud, su médula.       
Hemos de extremar el cuidado     
a la hora de uncir la lengua;   
donde con ominosa voz,       
alza su vacuidad siniestra,           
llegando a resentir la vida           
del que “sin ton ni son” la suelta.
El Verbo dimana del Éter
fiel lacayo de la belleza;   
no indómita cacofonía,
ring de insustanciales simplezas.
Narrada, melódico himno;
ubérrimo bemol, impresa;
nunca el insufrible quebranto
de intrascendente verborrea.   
Urdidos gracejo y donaire,   
empavesados de cautela,               
logran destilar con su hechizo     
miel de simpatías ajenas.             
La cultura nos enriquece   
con variado caudal de ideas,   
rindiendo ocasión de aducirlas
al blandir palabras certeras .
Las tertulias devienen trovas,     
fruto de eurítmica epopeya,             
haciendo florecer el garbo,             
ungidos orador y audiencia.       


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:47:12
https://www.metaforas.com.es/diana-gioia/versos-blancos/5perfume/

(9-10)Prodigio/Madrugada

© 2015 A.Emma Sopeña Balordi

Esplendor ISBN: 978-15-0888-438-5


 
PRODIGIO
Olvida la mañana,
es pérfida y derrumba el rascacielos
donde habito elevada a tus abrazos.

 
Dilátame la noche,
intérname el secreto de la dicha
y no amanecerá mientras sepamos
definir el prodigio.

 

 

 
MADRUGADA

 
Se desliza la tarde entre las hojas,
discurre lentamente como entonces
malograba la euritmia de los besos.
El cotidiano eclipse me convence:
la noche sembrará la madrugada.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:48:08
EN LOS ENCINARES DEL RECUERDO

Recuerdo noches, días, hortelanos
caprichos de amapolas y encinares.
Desempolvo secuencias crisolares,
tus besos en la mugre de mis manos.

Resonancia motriz de los paganos
silencios entre juncos y pinares,
donde un grito de alegres hontanares
serpentea sin pausa en mis arcanos.
 
Mas los duendes traviesos del destino
accionan la palanca de la suerte
en el débil soporte de mi fulcro.

Nada queda de ayer en el camino,
ni tan sólo el amago de la muerte:
Tus versos espejean el sepulcro

augustus


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:48:50

Dulces alabeos

Para Hugo

Los hipocampos danzan al ritmo de tus iris
y el cáliz del color navega en tu aposento,
las pasiones, ingrávidas, undulan coloidales
en perennes delirios sin sombras ni desiertos.
El súmmum del deleite se cobija en tu cutis
y en tus ojos el mundo se derrite soberbio.
Cuando caiga la risa de tus muslos acuosos
la musa que sucumbe a tus himnos ubérrimos
irá por todo el orbe, de éxtasis ardiente,
jactándose de bistres y eximios florilegios.
En esa coyuntura, me impulsaré al regazo
de tu indómita alma y espíritu eviterno,
y el zumo de tus poros, oasis sumergido
en el éter de aljibes prendidos en tus cierzos,
impregnará su néctar en mi talle volátil
y daré mi erotismo con dulces alabeos.


Albadiosa


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:49:47
NUEVO AÑO

Hoy estreno tu abrigo:
quitaré de tu esencia las espinas
y de tu mar, tu cielo, tus esquinas,
en las albas de azul, sin enemigo.
En tu joven umbral, de mí testigo,
ante mis esperanzas te amotinas,
mas expongo mi ofrenda en tus vitrinas
y redimes con luces mi castigo.

Eres tú, nuevo año interrogante,
la fe que se derrama
por la orilla febril de los torrentes
mientras nacen preguntas en mis labios;
borraré los agravios
sobre tu devenir en mis corrientes.

María Bote
2 – 1 - 2015


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:50:41
Entelequia

Ligera en el universo
en busca del polvo astral
para fundirlo en mi verso
con la brisa del rosal.

Las palpitantes estrellas
alumbrarán el camino
y con luces de centellas
diseñaré mi destino.

Recorriendo agrestes mundos,
voy a sembrarlos de amor
y vestiré los segundos
con matices de esplendor.

En los surcos celestiales
voy a plantar amapolas
y pintaré manantiales
surgiendo de caracolas.

Y en ese claro vergel
descrito en mi fantasía
en un mágico rondel
voy a atrapar la alegría.

Gisela Cueto lacomba
31 de diciembre del 2014


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:51:44
Wella

   
   
Jirones de pecado.

Surgió la disyuntiva impresionante
de escoger el presente o el pasado.
La ausencia me resulta irrelevante,
motivos de un final inusitado.

Se revela el futuro en un instante
zurciendo sus jirones al brocado.
Hay tintes escarlata en mi semblante
al evocar escenas de pecado.

Mi piel iridiscente por la furia
instiga mi memoria, me consume
su mirada hechicera en el flirteo

sutil de sus abrazos de lujuria.
Absorta en la utopía, su perfume
invade el subconsciente de deseo.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:52:35
RAZONAMIENTO ESTÉRIL

Ya no tengo nada, solo me queda el amor. (Vicente Núñez)

Susurrante coloquio con la noche
al dormir en el nido de tu abrazo,
ofrendas y caricias en  derroche
el ave con su arrullo acaba el plazo.

La aurora es patético reproche,
refugio mi dolor en tu regazo
y le pongo al delirio triste broche,
acierto que soslaya tu rechazo.

Luciérnaga cautiva en la frescura
del  trébol de tu piel inalcanzable.
Un fénix enredado en la locura,

por causa de mi enorme desventura,
seré una marioneta inagotable,
buscando en otros besos la cordura.

mariaValente


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:53:38
Irene

AÑORANZAS

 No podía concebirlo. Aquello supuso el final de un sueño: el de mi infancia.
  Era muy niña cuando vi cómo el sol de una baranda se deshacía en mi retina, mientras mi boca saboreaba el queso duro del terrazo. Todo era inmenso, hasta la música de los periquitos del patio. Un palacio encantado me acunaba a través de peldaños hacia una estancia sencilla. En ella, el crujido de las sillas se mezclaba con el calor del picón junto a unas retahílas de ríos y tablas de multiplicar. Se punteaban letras y números en una sábana negra llamada pizarra. El suplicio comenzaba por la tarde: tela, aguja e hilo enredaban mis dedos. Entonces me acoplaba en la ventana para observar la destartalada casa de enfrente. Allí, fantasmas y monstruos intentaban asaltar el palacio de nuestras ninfas. Un día consiguieron extender su manto putrefacto. El brillo de nuestra mansión fue sustituido por inverosímiles cotilleos que condujeron a nuestras dos hadas a perder la vara mágica de la enseñanza, y a nosotros a embutirnos en el laberinto frío y oscuro de nuestra nueva escuela.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:55:05
Calendo Griego
   
   

El alquimista
                               al compañero, César Rubio Aracil.

Quisiera, Augustus, recoger de ti
—paciente imán de las vocales rotas—,
surcos de ahínco, reveladas gotas
sobre la viva flor volviendo en sí.

Con caireles de adónicos azules
vistes al ave de inmortal belleza,
embrujas con tus rimas y destreza
a las diosas de lámparas y tules.

Viérteme, vástago de Apolo, el brío,
ayúdame a escrutar los aires tersos,
defender la pureza de los versos,
—velando musas del sinuoso río—,

con los poemas lúdicos que labras
en incesante alquimia de palabras.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:58:05
ojaldeb

   
   
Muñones




El viejo ocupaba una mesa, una junto a la pared del fondo, en el bar de su pueblo.

—Este zagal… —mascullaba— ¿Qu’abre hecho yo pa merecer…?, y a mis años. Es mi nieto, sí, pero yo no quiero gente así en mi casa, si su abuela levantara la cabeza…la pobre.

Su mano derecha era una especie de muñón, apenas dos trozos de falanges, con el que ahora pinzaba un pequeño vaso de cristal, mediado de vino tinto. Su barba negra, de por lo menos una semana, hacía que su rostro se viera sucio. Adornaban su camisa blanca cuatro o cinco medallones de grasa.
Colgada de la pared, justo encima del viejo, una nube de moscas que parecían hipnotizadas por la pobre luz de un candil eléctrico. Enfrente un mostrador largo y de madera oscura, que venía desde la puerta de la entrada. El local era espacioso, algo escaso de luz, fuera anochecía.
Un hombre tripón y carrilludo, nada más entrar, se fijó en el viejo y fue hacia él, no esperó a llegar a su lado para decirle:

— ¿Qué cavilas tanto, Ulogio?
— ¿Eh? ¡Ah, eres tú, Fermín! Venga, agarra esa silla y siéntate

El gordo tenía más o menos la misma edad que el viejo, vestía una camisa muy blanca y muy bien planchada, su mano derecha era una cicatriz de carne y pellejo triturados. Al ir a sentarse, los botones de la camisa le estuvieron a punto de estallar, la silla hizo un ruido, como si se fuera a romper.

— ¿Y tu nieto, Ulogio?
— ¿Qué?
— ¡Tu nieto!
— ¿Mi nieto…?
— ¿Ha venio ya de la Inglaterra ésa, no?
—Vino antier, ¿y qué?
— ¡Na, hombre, na!, ¿que qué tal estaba?
—Pchss.
—Y me han dicho que su novio, un tal Bob, vino con él.
—Fermín… no subas más serillos qu’el pajar está acombrao.
— ¡Ulogio! ¿Es que no te alegras? Es tu nieto, y a venío ya…
—Que no seas alcagüete, Fermín.
—Pero…
—Venga, déjalo y dale un carpio al tabernero, encarga otra frasca de vino, que tengo la boca seca.

El viejo mascaba un palillo que cogió de un cubilete, no levantaba la vista de su vaso, y Fermín, sin dejar de sonreír ni de mirarle, alzó su muñón y dijo.

— ¡Tú, tabernero, pon una frasca de tinto, vamos a celebrar que el zagal d’éste ha vuelto ya de por ahí.
—No, si al final va a andar la pala por el horno —masculló el viejo arqueando aún más sus oscuras cejas— ¡Asqueroso pueblo de girulos!
— ¿Girulos…? ¡Andá!, Ulogio, acaba d’entrar el Paco, el chico de la Isabel.

El muchacho en cuestión tendría dieciocho o diecinueve años; llevaba varios arillos en las orejas y el cabello rapado; su chupa y su pantalón vaquero eran de esos que venden ya rotos y descoloridos. Se había quedado en la otra punta de la barra, justo al lado de la puerta, llamó al camarero y le pidió un refresco de Cola. Fermín insistió:

—Ulogio, el Paco también es mariquita, como tu nieto.
—Y dale; mira qu’eres bocarana…ahora te toca a ti escarbar en la herida ¿es eso, no?
—No te enfollines hombre, ¿somos o no somos amigos?
— ¿Amigos…?
—Sí, amigos; o no t’acuerdas de lo que pasemos juntos.
— ¿Quién s’acuerda ya d’eso?

Fermín dejó de sonreír, mostró su muñón y dijo.

—Yo m’acuerdo, esto me lo recuerda tos los días

Luego, después de carraspear, puso otra vez cara de guasa y añadió

—Oye Ulogio, creo qu’eso de ser mariquita s’hereda. ¿Tú no…?
—Y dale con la pulla Fermín; pero cuánta morcilla das, cabrón… ¿y tú dices qu’eres mi amigo?
— ¡Oye!, de cabrón na, ¿eh?, si acaso señor cabrón.
—Jodes más qu’un forunclo.
— ¿Qué…hoy no tienes ganas de guasa?
—Tú por lo que se ve sí, y mucha.

Fermín retorció de nuevo el gesto y dijo:

—Mira Ulogio, desde qu’en el pueblo os enterastis qu’el asqueroso aquél dejó preñá a mi nieta y luego se largó, a ella la tratasteis de pertenera y a mí… yo os he tenío qu’aguantar mucha pulla d’esta, a ti y a tos…
— ¡Pachasco!, o sea, que se t’estaba haciendo la masa un vinagre y has venío aquí a infernar, ¿es eso, no?
—Menuda polvisca se ha levantao en tol pueblo con lo de tu nieto, Ulogio, ahora te toca joderte a ti.
—Si mi nieto y el Bob ese no se bajan el otro día del autobús haciéndose arrumacos… ¡Par d’encagalaos!
—¡Ya, como que no se hubiera sabío tarde o temprano.
—¡Joder, pos a lo mejor no!
—No digas mandingas, Ulogio, si a tu nieto y el otro… menudos pendientes, menudas, pulseras, zapatos de punta rechivá, si sólo les falta ponerse encima la tapa el cofre.
—Pandilla de intruseros…
—Sí, aquí se habla de to sin mirar lindes. Pero, Ulogio, buenas ganas tiés de inritarte por tan poca cosa; mira, ahora fuera chuflas: tu zagal es joven, cabal es que pueda elegir su sesualidad.
—Pachasco, y su abuelo que se joda ¿no?
—Así es la vida Ulogio
— ¿La vida? ¡Cagüenros…¡
—Hay que ser más tolerantes, Ulogio —dijo Fermín con tono de condescendencia— mucho más tolerantes.
—¡Oye Fermín, y tú no presumas tanto de liberal!
— ¿Quién…yo?
—Sí tú; porque antes que le pasara aquello a tu nieta, bien qu’echabas pestes de toas las solteras del pueblo que se quedaban preñás.

El tabernero llegó con la frasca de vino y dos vasos pequeños, puso todo sobre la mesa. Luego se secó las manos con la servilleta blanca que llevaba colgando de la cintura. Dijo:

—Aquí tenéis, pareja.

Fermín le guiñó un ojo y habló en voz baja:

—Ulogio se ha enfadao porque le dicho qu’el zagal de la Isabel es mariquituso.
— ¿Quién, el Paco?—Dijo el camarero— ¡Vaya una cosa! Ni el chico ni su madre lo ocultaron nunca.

El joven bebía y miraba a todas partes, hubo un momento en que su mirada se cruzó con la de Fermín que, entonces, levantó su muñón y con el le hizo una seña para que se les acercara.

—Señor Fermín, señores…—dijo el muchacho cuando llegó donde los viejos. —Hola, chaval —dijo Fermín.

Eulogio, sin levantar la vista de su vaso, rebulléndose en su asiento, mascando como con rabia un escarbadientes, sólo resopló.

—Tabernero —insistió Fermín— arrima una silla pa que se siente el zagal. ¡Claro! si aquí mi amigo Ulogio no tie na en contra.
— ¿A mí…? — dijo Eulogio— a mí que me incumbe si el muchacho se sienta o no se sienta; yo no lo conozco de na.

El joven miró a Eulogio, luego a Fermín que, a la vez que meneaba la cabeza, le invitó a sentarse. El muchacho dijo mirando su reloj:

—Déjelo usté, señor Fermín; tengo que irme.
—¿A qué tanta prisa zagal? —dijo Fermín— paece que vas convidao a gachas.
—Es que en la fábrica hace falta gente, lo oí ayer y…
—Sí, yo también lo oído, pero me parece qu’el tajo es pa apilar sacos llenos de grano to la mañana. Chaval, eso mu duro pa ti, hazme caso, yo he roto muchos astiles d’esos en mi vida.
—A ver si se cree usté que porque sea homosexual no soy tan duro como cualquiera.
— ¡No —dijo Fermín— no mas entendío!
—Además —insistió el joven— mi vieja ma sacao a delante, ella sola, la pobre, va pa mayor, cuando viene de fregar las casas viene to enriñoná, se queja de tos sus huesos, ¡joder! y yo quiero ayudarla.
—¡Como tie que ser, zagal, como tie que ser! —dijo Fermín— Pero hazme caso, ese trabajo es mu duro, yo…
— Señor Fermín, perdone, me gustan los tíos, pero tengo tantos cojones como usté.

Eulogio, con un trago, ahogó una sonrisa y un eructo.

— ¡Venga chaval —insistió Fermín— aivadeai! arrima esa silla y siéntate con nosotros, y tú —miró al camarero— trae otro vaso.
—No, señor Fermín, me voy, a ver si van a cerrar la fábrica y no quiero llegar a amén.
—Vale, chaval, vale, pus ándate, no t’entretengo.

El joven miró al tabernero y metiéndose la mano en el bolsillo dijo:

— ¿Cuánto debo por este rodeo y lo mío?
—Tú —se apresuró a decir Fermín— como cobres al muchacho te se va un parroquiano. Chaval, déjalo, estás invitao.
—Señores… —dijo el joven y se fue hacia la puerta.
—Adiós, Paco… —dijeron los tres hombres al unísono.

Habían entrado más clientes y el tabernero se fue hacia la barra. Los dos amigos se quedaron solos. Fermín, después de llenar otra vez los dos vasos, ofreció uno a Eulogio.

—Toma machote, bebe.
— ¿Machote…? —dijo Eulogio— pero si ahora ya ni me s’atiesa. Lo de machote era antes. ¡Además! tengo un nieto mariquita, ¿o te s’alvidao?
— ¡Hombre! lo de tu nieto no tie na que ver con los años, pero lo otro… ¿qué quieres? si en un par de meses te caen ya los sesenta y muchos, como a mí.

Eulogio volvió a pinzar su vaso y lo levantó de la mesa, luego, mientras lo miraba, dijo:

—Mi nieto es buena gente, Fermín.
—Claro hombre, ¿por qué no va serlo?
—Tampoco el de la Isabel parece mal muchacho.
—Tampoco. Venga bebe.
— ¡Joder Fermín!, yo ya tengo demasiao callo pa estos trotes.
—A ver si crees qu’a mí no me costó hacerme a la idea de lo de mi hija.
—Sí, pero eras más joven, y todavía estaba tu mujer.
—La pobre; que descanse en paz.
—Si la mía viviera…
—Deja en paz a los difuntos, Ulogio.
—Tiés razón.
— ¿Y tu nieto?
— ¿Mi nieto? Menudo yema echó su madre en el parto, ¡joder!, pero es mi nieto
—¿Pos entonces…?
—¡Pos entonces!
—¡Qué tiempos!
—¡Qué tiempos!
—Y encima cualquier día nos da un colaso y nos quedamos istantáneos
— ¿Quién sabe?
— ¡Miá!
—¡Vete a saber!

Durante unos segundos los dos viejos miraron cada uno su vaso sin hablar. Después, Eulogio se encogió de hombros, volvió la cabeza a un lado, escupió al suelo lo que quedaba de sus mondadientes, dijo:

— ¡Joder, Fermín, si tù supieras… menudo tarogullo que tengo en el pecho.
—Pues te echas el pecho a la espalda y lo pasao pasao.
—Tiés razón, habrá que tirar palante.
—Qué remedio.
—Y como sea.
—Como sea, Ulogio, además, peores cristos pasemos, ¿o no t’acuerdas?

Fermín volvió a levantar su muñón. Eulogio se sobó sus dos dedos y dijo:

— ¿Qué si m’acuerdo…? aquello fue…
—Una mierda, Ulogio, una mierda. Pero, ¡vamos, hombre, arriba, arriba!

Fermín se inclinó sobre la mesa todo lo que su panza le dejó, puso su muñón encima del muñón de Eulogio, lo acarició. Eulogio, de un bote, se apresuró a salir de debajo, dijo:

— ¡Cuidao Fermín!, cuidao. Amigos, pero… sin pasarse —alzó la voz— ¡tú, tabernero…!, pon otra frasca y un plato de aceitunas, d’esas que tien pescao por dentro; pa mí, y pa éste…




Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 02:59:29
carende

   
   
SIGO A LA ESPERA

Espumillón desteñido
sucumbe en trémulas manos;
mi anhelo, en ríos de lágrimas.
Mientras, abrazos ardientes
aguardan con vehemencia
a la aurora que susurre
el ensoñado retorno.

24/02/12


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:00:17
La esperanza
 
Catorce versos van buscando puente
como volada alegre de paloma,
dulzura en tu sonrisa que los toma
alegre, como beso complaciente.
 
Soneto que una rosa dulcemente
canción de amor dejando va en su aroma
mientras entre tus labios gozo asoma
en trovar de caricia deferente.
 
Mis labios que su sed calmó tu celo
anidan en el mimo cariñoso,
traslúcido, triunfante del reproche.
 
Un amor seduciéndose en tu cielo
y un corazón amando revoltoso
a los catorce versos ponen broche.
 
                                           Nαrdy
26-06-05


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:01:44
   MªAntonia
La tentación muere en el estanque vestida de morado

Cuenta la leyenda que en un lugar de Inglaterra, en su vasta historia de latidos ancestrales, los lotos son sabios, y muy blancos, de lino venturoso, cambian a color morado, al intuir traiciones cerca del estanque donde posan sus espíritus. Tanto es así que lady Camille, mujer de clara conciencia y alta condición social, vivía en la Inglaterra victoriana en una mansión donde Flora caprichosa dió forma a la belleza en su pasión aquiesciente con las rosas. Aún se percibe su brisa en el corredor acristalado que da a las escaleras de un mármol altivo y distante, escalinata donde los retratos de sus antepasados nos miran con ilustre lentitud.  Esta dama sólo se conmovía por las risas bulliciosas de las mujeres que habitan la casona, su perfume iba a enredarse a los serenos tilos, donde cada día, a su rubia sombra, disfrutaban del té en un ritual casi sagrado.
 Lady Camille era una mujer de hondos secretos, poco tiempo atrás, la presentaron en sociedad, en uno de los salones átavicos de la casa; no mostró jamás el menor rasgo de frivolidad,  su brillantez, la hacía merecedora de todas las miradas de la corte.Y, sin embargo su carácter se volvía meditabundo y huidizo y era poseída por una extraña maldición.
Este hecho, que no pasó desapercibido a sus hermanas,  acrecentaba su fuerza en noches de luna llena, cuando el sudor de los narcisos se hace irrespirable en aquel largo y cálido verano.
Un antiguo misterio se preñó en sus entrañas, envuelto en la placenta del pesar, convirtiéndola en un ser frío y oscuro.En un resplandor fijo, interminable, deja caer su melancolía en el estanque de los lotos, donde se iba a refugiar cada vez que le era imposible conciliar el sueño. Una de esas noches, cuando las luces van a dormir al  collar violeta del último crepúsculo, y reinaban las tinieblas, el tiempo se arruga sobre su rostro, pálido y trémulo, en el azul de sus pupilas, y se pudo ver la silueta de un caballero vestido de terciopelo y capa negra azabache que brillaba en la oscuridad.
No había salido  de sus sueños, era Lord Chartell, descendiente del rey Arturo y su prometido, el cual, sintiendo la tristeza de su amada, fue en su busqueda atravesando los muros del jardín. La deseó con una violenta insolencia, los dos amantes se fundieron en un abrazo ancho, como los acrecentados ríos de Babilonia. El gorjeo de la alondra les envió una mirada suplicante y Lady Camille fue recorrida por un intenso escalofrío, trayéndole a la mente el pacto de la vieja profecía. Su abrazo era un enigma que no sabía descifrar, no contaba con el oráculo que la salvase. Su padre, el día de su bautizo en el patio de los olivos, los que elevan sus plegarias a los dioses, con sus ramas extendidas hacia el cielo,  la encomendó a las esferas celestes como tributo, no había de quebrantar tal alianza.
Era necesario que ingresara en la solitaria celda de un convento, situado en la cima de la colina, donde los dioses van a jugar con sus doncellas, a sembrar lilas en las tumbas de sus madres, entre las perfumadas hierbas, allí salvaría el honor que las altas estrellas quisieron arrebatar a su anciano padre, de largas barbas muy blancas y ojos rojizos, espejo del llanto incendiado por sus lágrimas al comprometer la felicidad de su hija.
Este pacto equilibraba el orden.
Hubo de renunciar a su amor, en esta víspera que no será la última de todas las batallas de los dioses, donde expían las tentaciones y pecados de los mortales en un fragor idéntico al del trueno.
Desde entonces, se dice que en el estanque de La Mansión de los Tilos, los lotos cambian el color de sus pétalos a morado cuando, en el otear del horizonte, hace su presencia vestida de terciopelo negro, la traición.

 


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:02:29
CELESTIAL TESORO


Dulce tormento
de mi vida bohemia,
vienes de un cuento
en carruaje de viento.
¡El destino me premia!

Agradezco a mi Dios
por la dicha de dos.

Llenas mi mundo
con tu magia bendita
y amor profundo
en tan sólo un segundo,
tú, mi musa exquisita.

En tus labios divinos
las palabras son trinos.

Es tu hermosura
primavera acendrada
do la ternura
desde entonces perdura
con su esencia aromada.

O, celestial tesoro,
¿sabes cuánto te adoro?


Raúl Valdez

10/03/2013


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:03:41
Alpha_Centaury

   
   
Napoleón

Aquel temprano día de octubre, mi ánimo emulaba las oscilaciones del  tiempo. Nada me provocaba una sonrisa. Nada despertaba mi llanto. Nada era capaz de arrancarme a escribir y yo, sin mi arte, no soy yo. Decidí llamar a un amigo con quien comparto esta extraña afición; era el único en mi entorno que podría comprenderla. Su veredicto fue implacable: “Enamórate. Ya. De quien sea”. Hallé sentido a su consejo, aunque jamás me había propuesto enamorarme a voluntad para dar fuego a mis letras. Siempre ha de haber una primera vez para todo, dicen.

Me acicalé, tal y como lo haría si me aguardara una cita importante con la vida. Dediqué horas de esfuerzo a estar perfecta; tenacidad indicativa de mi desesperación.

Cuando el espejo me concedió su bendición, salí a la calle… sin rumbo.

Las calles aquel día parecían estar en especial habitadas por hombres. Hombres que trabajan, corren en chándal – como si huyeran de su sombra-, sacan el perro a pasear, compran… e insultan, resguardados en la intimidad del habitáculo de sus vehículos. Pero ¿quién nació para ser el muso de mis poemas? Todos se me antojaban tan cotidianos, tan vulgares, tan… en fin, tan poco inspiradores, que no merecían mi atención.

La situación dio un giro de 180º cuando le vi. Era un chico de aspecto quijotesco, joven, algo más alto de lo deseable, flaco, de ojeras profundas y aspecto descuidado. Su mirada indicaba que su alma escondía un tesoro de rebeldía; sus manos hablaban de conspiraciones y sus cejas de terribles tormentas. Estaba en el parque, haciendo aspavientos, rodeado por niños que le contemplaban embobados.

Era un cuenta- cuentos contratado por el Ayuntamiento en pleno intento oficial de fomentar la imaginación y el arte en las nuevas generaciones.

Cuando acabó de contar la historia a los chiquillos, me permití acercarme a él para felicitarle por su expresividad, buen hacer y por la valentía que DEMOSTRABA al intentar subsistir con un trabajo así…

- El secreto es muy sencillo- confesó- se trata de convencerte de la existencia de algo maravilloso en ti. Yo, por ejemplo (y no te rías, por favor) he decidido convencerme de que soy Napoleón-.

Y, al pronunciar el nombre de Napoleón, quiso sorprenderme con el típico gesto napoleónico de ocultación de mancha en la chaqueta, acompasándolo con un rictus tenso en el rostro y un envaramiento generalizado de su espalda.

No pude evitar reírme. Él sonrió.

- Te falla la ornamentación – le chinché. También HABRÍA podido decirle que le faltaba ser gordito, bajo y cabezón, pero sentí piedad hacia su desgraciado ídolo.

- No me has entendido. Yo no he dicho que quiera parecerme a Napoleón. He dicho que voy a ser Napoleón, que ya lo era, que lo soy.

No quise profundizar más en el asunto, señal clara de que había logrado mi objetivo: enamorarme. Ya se sabe que el amor es ciego. Deliberadamente se niega a detener su atención en cualquier aspecto de la realidad que entre en discusión con sus deseos.

El noviazgo no se hizo esperar demasiado. Quitando esa pequeña excentricidad, era un muchacho normal, aficionado al cine español, al rock y a salir de farra con los amigos. No caía en hábitos excesivamente insanos, cumplía con responsabilidad las exigencias de su oficio y toleraba con paciencia las malas rachas económicas.

No era una excentricidad que se notara demasiado. Sólo se revelaba en cosas puntuales. Lucía en su dormitorio un póster de la isla de Córcega; tenía instalados en su ordenador varios juegos referentes a estrategia militar; en sus salidas ineludiblemente degustaba brandy Napoleón; se burlaba de su hermano, más aficionado al alcohol que él, apodándole “Pepe Botella”; y, cuando se le cruzaban más los cables, me escribía alguna carta de amor llamándome “Josefina”.

Yo me decía que hay un sinfín de cosas peores que hubiera podido ser y no era: político, ex presidiario, drogadicto, sádico, legionario, aficionado a las revistas pornográficas, opusdeísta, policía, enfermo, hijo único, pendón… y que el afán por manifestar una identidad que no era la suya también se da en esas ingentes cantidades de personas que usan día a día Internet para comunicarse entre ellos. Parecía, más que un mal personal, una enfermedad social. Al fin y al cabo, él no usaba su identidad “napoleónica” para engañar a nadie o para seducir, sino para infundirse fuerzas e inspirarse, para superar con valentía las dificultades. Claro, llegada a este punto, acababa aplaudiéndole y enamorándome más de él todavía por sus defectos. Típico en hembras.

Normal que acabáramos casados dos años después, el 9 de marzo del 2008. La luna de miel fue, como suponéis, en París.

Ese mismo año se matriculó en la Escuela de Idiomas para aprender francés. Mostró tal interés que en año y medio podía desenvolverse en Francia sin grandes problemas. Los viajes a Francia se multiplicaron.

Yo no me quejaba, ya que el país de la Torre Eiffel y el Sena es muy digno de recibir visitas, pero comenzaba a fastidiarme su obsesión. Una tenía ganas de conocer otros lugares y, francamente, si tanto viajábamos era porque yo aportaba mi sueldo y nos apretábamos durante meses el cinturón con idea de ahorrar… pero cedía porque ¿es ese motivo de iniciar una pelea? En lo demás me tenía contenta, muy contenta… y en todos los manuales de autoayuda sentimental, los expertos afirman que no se puede pedir a la pareja que cambie; si no se la acepta como es, es preferible cambiar de pareja, lo que quedaba a años luz de mis planes de futuro.

Hubo una ocasión en la que, algo hastiada, comenté: “Cariño, deja ya a Napoleón, él en el fondo sólo deseaba ser Julio César y éste sólo quería ser Alejandro Magno, que, a su vez, sólo quería haber figurado en La Ilíada. Dedícate a ser tú mismo”.

Él me dirigió una mirada glacial. Yo temblé. Desde aquel momento algo quedó dañado entre nosotros.

Un día llegó a casa con una sorpresa. Traía dos documentos nacionales de identidad, uno con su foto y otro con la mía. En el suyo se leía “Napoleón Bonaparte” y en el mío “Josefina Bonaparte”. Al principio creí que sería algún artículo de broma que habría encargado por ahí, mas no tardé en averiguar que había acudido primero al Registro y luego a Comisaría para “actualizar” de esa forma nuestros datos.

Como no soy tonta (o eso creo) y a duras penas asimilaba lo que estaba viendo, me presenté en ambas entidades a pedir explicaciones. En el Registro supe que nuestros apellidos seguían siendo los mismos de siempre, sólo habían cambiado nuestros nombres. Me dijeron que dudaron seriamente de la salud mental de mi marido pero, armado con su propia libertad legal y un poder notarial que le firmé, obedecieron a su insólita petición. “Hay gente para todo, ya lo sabe”- se excusaron- “acuérdese de que la religión jedi consta como religión desde el momento en que estadísticamente tiene adeptos, y los tiene. Con tanto "excéntrico" que hay suelto no mosquea que alguien quiera ser Napoleón y llamar a su señora Josefina”. Refrené las ganas de propinarle una colleja, pero fui incapaz de reprimirlas en Comisaría cuando supe que los policías, divertidísimos, llegaron a entregarle dos DNI de “mentirijilla” para que “Napoleón” fuera haciendo gala de ellos por toda España y el extranjero. Abofeteé al que me lo dijo y cabe señalar que el muy estúpido no se atrevió a quejarse.

Cuando llegué a casa, lloré, desesperada. Mi pobre y adorado marido necesitaba urgentemente tratamiento psiquiátrico. ¿Cómo iba a convencerle? Y si la cosa seguía igual o empeoraba ¿Cómo dejarle? ¿Con qué conciencia se abandona a la persona que quieres si ésta es azotada por el cruel látigo de la enfermedad mental?

Mi mente, incapaz de solucionar el dilema, hizo “crack”. Decidí ayudarle a dejar el mundo tal y como él, en el fondo, deseaba. Cuando, cansado, se tumbó en la cama y me pidió un vaso de agua, se lo llevé y me encerré con él, diciéndole “Bebe, Napoleón, ya estás en Santa Elena”. Él me miró sonriendo y bebió, convencido, como yo esperaba, de que venía a vengarme de parte de la coalición antimonárquica y que aquel vaso contenía arsénico. Falleció en el acto.

Lo siguiente que recuerdo son las blancas paredes de la clínica y los fragmentos de la noticia de la hoja de periódico que encontré, casualmente, en el suelo… “la asesina, J.B.H, considerada por sus vecinos como una mujer sensata y aficionada desde su juventud a la escritura, envenenó a su marido N.B.G, conocido cuenta- cuentos de nuestra localidad, a raíz de que una broma de su marido despertara un duro trastorno de la personalidad que ella, sin saberlo, sufría desde su nacimiento”.

Espero que escribir mi versión de los hechos me sirva de terapia.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:04:41
Erial

   
   
La espera


No siempre, al mirar por la ventana, pretendo abarcarte,   
en ocasiones busco tu pupila en mí.                                   
Difundo  un  goteo de cuentas  a tus pasos.                   

Aciagas  señales,  no desvíes mi antojo       
y, sin armadura, decidas  obtener  tu destino.
Acudes, ciego, al  sepulcro donde moras.

De las meigas que te prenden, una aguarda a  tu puerta,   
yo, para  ti, continúo remozando la piel. 


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:05:50
Calla el silencio

Calla el silencio, observa
desde rincones calmos.
Las sombras de soberbia

humillan  la  ternura.
La oprime la frialdad,
ritmo de voces mudas

del corazón. Se quiebran
los senderos amados
en jardines de piedras.

 LILIANA VALIDO


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:06:46
Dage
   
Caballero de leyenda


Yo soy el caballero de leyenda,
famoso en su victoria ante el dragón,
con quien temen los hombres la contienda
y conquista a la dama el corazón.

Guardo al rey su buen nombre y gran hacienda             
pues sirvo con humilde sumisión;
encuentro una aventura en cada senda
y busco en la hidalguía salvación.

Mas temo a la amistad como al demonio;
honrado compañero, por altruismo,
¡no quieras apartarme del engaño!

Prefiero mantener mi patrimonio
de fútil entelequia, a tu espejismo:
¡malvivir cada día y cada año!


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:07:51
Mac de la Torre

El no Poeta

Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:09:27
altabix

   
   
Sombra inoportuna

Texto en homenaje al Profesor Ricard Monforte.

-¿Vives?
-Amando;  que es como caminar cuesta arriba  sonriéndole al camino.
-¿Te importa el silencio?
-Hay un mar de voces y  miradas que me acompañan.
Sólo temo la quietud de los relojes,  tengo prisa pero no por mí, sino por la  tarea inacabada.
-Si no te llevo ahora no te llevaré, no puedo esperar a que descanses; me dices, espera un poco que termine esto y cuando me descuido, otra labor te ocupa.
-Déjalo ya.
-Cesa tú y dame la mano. A otros me he llevado que ni siquiera han sido conscientes de que han vivido.
-Quizá por eso me hiere tu presencia.
-Ven, mi mano es cálida y mi sombra acogedora y serena.
-Apuesto por el sol, la luz, los vientos,  la piel humana, la voz amada y las pasiones, el olor y los sabores.
-No sé de qué me hablas.
-De la vida, de la plenitud de la existencia apasionada.
-Sigo sin saber;  mas no me importa, también yo tengo un trabajo pendiente.
-Sombra inoportuna.  Te encuentro decidida e inflexible. Qué prisas te han entrado.
-Ven, ellos te amarán a través del recuerdo.
-Ellos a quienes amo. Mi cuerpo quizá te llame,  pero mi alma está sobrada de vida, de amor y de canto. ¿Tiene que ser ahora?
-Tiene que serlo
-No extiendas aún tu mano. ¿Qué siento?
-Son mis brazos rodeándote,  todo ha terminado.
-¿Qué siento?.
-El amor de quienes dejas, que trasciende los espacios persiguiéndote.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:10:38
Para el e-book de Chamuyeros 2010.

Baila con la tierra.
El compás del aire cubre su interés.
Por viso, la brisa
adorna la ruta con halos sinuosos.
Color puro, ágil.

Corrientes felices. Riachuelos vivaces.
Quejumbre en la boca, penosos plañidos.
Carámbanos dóciles.
Oscilan susurros
en las centenarias rejas del balcón .

Y parte el otoño. Circulan, en paz,
las nieves, los lagos de niebla y de luz.
Engullen la fobia y crepitan ascuas
por el surco horrible del abismo fútil.

El viento la acuna.
Le ciñe, sutil,
el cinto, tan fuerte, su ansia, tan débil.
Gira, trota y rompe en tenaz empuje
el talle del prado
fiel, redondo, inmóvil.


Danza, luz inútil, horno de la mente
de un ser que restringe
la vida, el espíritu.
En un rayo fósil, situó el humus,
volcanes de piedras, torpes sirimiris,
turbas misteriosas.
Paraísos ciegos.


La música extraña,
sigilo inmortal.

Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:12:00
Candela Martí
   
   

SU PRESENCIA

Olvido que me niegas, insolente,
y me postras, sin pausa, en la tortura
del constante recuerdo. Cruel hondura
en el alma, afligida y penitente.

No hay razón que acalle la agonía,
pues mil voces de besos invocados
azuzan la memoria. Demasiados
susurros me conmueven, día a día.

Cuando arribe, implacable, la inconsciencia,
en el oscuro pozo de la nada
se perderán, exhaustos, los momentos.

Mas, sentiré en mi linfa su presencia,
señora de mi albur y sentimientos,
hallándome la muerte en su ensenada.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:13:08
cielo claro
   
ABISMOS

Por los abismos del alba me curto
sin curvar mi intuición,
absorta no revivo las veredas
presumo de fisuras, sin remiendos,
así de mi labranza, acallo la semilla
dispersa por la loma de mi pórtico.


 (Freya)
Mayo 10, 2012


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:14:27
    
Miguel

No debí dejar que se fuera del pueblo. Ella estaba empeñada en irse a curar, pero yo no quería. Cuando se subió al camión vi que se persignó tres veces, como era su costumbre, y se despidió de mí con la mano. Pensé en subirme con ella pero estaba bien lleno de gente. El camión se dio la vuelta y, cada vez que avanzaba, se iba haciendo más chiquito y más chiquito hasta que se confundió con la polvareda que se levantaba por la tierra seca. De pronto, la carretera se quedó sola, no había nada, ni siquiera el polvo que había levantado el camión. Estaba tranquilo, sólo se oía pasar el agua del arroyo que nunca estaba quieta. Una iguana salió a tomar el sol que calentaba las piedras. Entonces me fui pa la casa. Se me escurrieron las lágrimas, pero me las limpié con el pañuelo antes de que alguien me viera. Yo no quería que se fuera a curar y menos a la capital, dicen que es bien peligrosa, que está llena de rateros. Además, ¿qué tal si no aguantaba la operación? Doña Refugio, la esposa de Joaquín el de las naranjas, de tan vieja que estaba ya no despertó. Los doctores dijeron que había sido la presión, pero yo sé que fue de pura congoja. ¿Qué tal si a mi mujer le pasaba lo mismo? Aún recuerdo la noche antes de que se fuera. El cuarto estaba envuelto en una negrura espesa, no podía ver nada a través del mosquitero. Nomás oía los grillos que chillaban entre las tejas y los aullidos de los coyotes en el cerro.

―Ay, Miguel. Tú no sabes de estos dolores que a mí me dan. Tal vez pienses que yo ando como si nada, pero a mí me duele harto la panza, como si tuviera un nudo que me retuercen y me retuercen hasta que me tumba el dolor. El médico dijo que la operación era la única manera de que se me quitaran.
―Bueno, pues, me voy contigo entonces.
― ¿Y quién va a cuidar las vacas, darles el alimento, llevarlas y traerlas del potrero? Acuérdate que La Pinta está preñada. Aquí la gente apenas tiene tiempo de acabar sus quehaceres. Nadie va a querer aceptar otro trabajo por pura caridad y nosotros no tenemos dinero.
― ¿Y si te pasa algo?
― No seas necio, Miguel. No me va a pasar nada. Susana va a estar esperándome en la terminal. Y de ahí nos vamos a ir derechito al hospital. Tú no tienes de qué preocuparte.
―Pero, vieja, ¿cómo voy a comer?
―Te voy a dejar hartos calditos pa que nomás los calientes, o te vas allá,  a comer con la comadre Lola, ella nunca nos niega nada. De hambre no te mueres.
―No me dejes, Lupe.
―Ya duérmete mejor. Si me sigues desvelando mañana no podré recordar temprano.

     Estuvo dando vueltas en la cama hasta que le pasé el brazo encima y se quedó dormida. Mi mujer era así. Con tantito que me le arrimara en la cama, se hacía de lado para que yo la abrazara mejor y pusiera mi pierna sobre la de ella. Aunque no me dijera nada, yo sabía que le gustaba que la abrazara, sentir mi calor  y mi cuerpo pegado al de ella. Por eso, estando dormida, luego luego se acomodaba a mis brazos. A veces de día, cuando la quería abrazar, me quitaba “¡Aplácate, Miguel! ¿Qué no ves que estoy haciendo el quehacer?”, me decía. Y yo me iba a desgranar el máiz o hacer otra cosa, pero dentro yo sabía que le gustaba tanto como a mí.

     No podía decirle nada, estaba convencida. Además yo había visto cómo le daban los dolores, cómo gritaba, ni caminar podía la pobre. En esos tiempos, cuando le agarraban los cólicos, yo hacía todo el quehacer pa que no se cansara, le hacía sus tecitos, le daba de comer a las gallinas. Pero de nada sirvieron tantos cuidados. De todos modos se murió. La enterramos junto a su padre, don Ezequiel. Susana no se ha vuelto a parar por aquí desde el entierro, su madre era la única razón por la que a veces nos visitaba. Nunca me perdonó aquel malentendido. Yo ni sabía que el tal Juan andaba por esos rumbos cuando andaba cazando al coyote que se comía las gallinas.  De seguro fue obra del Diablo, porque la bala le atravesó en el meritito centro de la frente. No me caía nada de bien, tenía la sangre pesada, pero era buen muchacho. Por eso Susana se fue con su tía Remedios a la capital. Ella, solita, vino. Mis otros hijos se fueron muriendo de uno por uno. Dos, cuando apenas eran unas crías, murieron de tifoidea, a otro lo mataron sin decirnos siquiera porqué y los demás se fueron pa el norte y se quedaron en el río. Quizá así está mejor. Que no venga. ¿Pa qué quiero que me vea así de viejo? Le voy a dar lástima con estos cueros que me cargo. Mejor me muero solo, sin dar lástima a nadie.

     El rebozo de Lupe está tendido sobre la silla, como extrañándola. A veces sueño que estoy en un potrero que no es mío, está grande y con la tierra agrietada por el sol. No hay ninguna planta, sólo un sendero de tierra aplanada por la que camino. Entonces la veo, allá, a lo lejos. Va caminando sola, con el rebozo en la cabeza. Y voy corriendo, quiero acercarme, alcanzarla, pero ella corre también. Y le grito: ¡Lupe, espérate!, ¡Lupe! Me tropiezo hartas veces con las piedras, miro abajo y no traigo huaraches. Pero sigo corriendo sobre la tierra caliente. Hasta que la alcanzo, le pongo la mano en el hombro y le quiero dar la vuelta. Entonces se oye una carcajada alrededor de todo el potrero y cuando miro mis manos nomás tengo un montón de trapos viejos. Lupe, Lupe, ¿estarás descansando en paz? Porque yo aquí no descanso nada, aunque me la pase dormido todo el tiempo.

      Desde aquí, en la hamaca, se ve cómo el aire mueve las ramas del huizache, como si le acariciara las hojas con mucho cariño. Parece que no hay nada en el cielo, pero si uno se fija bien, hay una argolla de luz blanca en vez de luna. Por eso no hay claridad, está oscuro, oscuro. La vela que encendí sobre la mesa, apenas ilumina su retrato, yo la miro. Dicen que cuando la vela que se le prende a un muerto casi no alumbra es porque le falta luz pa encontrar su camino en la otra vida. La sombra sobre la pared sube y baja, así como da luz también la quita. Todas las cosas se ven más negras. Y la mecha de la vela se mueve como si bailara con el viento, como columpiándose, como si quisiera apagarse con todas sus ganas pero no pudiera.
   
Orlando


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:15:26
Lady Ágata
   
   
La ordalía

El dolor arrebata mi energía,
asesino puñal que me perfora
desgarrándome el cuerpo sin mejora.
Persistente y terrible la ordalía.

Esperpéntico horror, brutal arpía,
compadece al despojo que te implora
de la Parca descanso eterno añora,
el final del suplicio y su agonía.

Gavilanes con plumas esmeralda,
carroñeros de pico despiadado
ensartarme quisieran por la espalda.

Inocente paloma huyo al cielo,
la estulticia desoigo cual pecado.
En la muerte se encuentra mi consuelo.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:16:31
Rosa

El Valor de la Palabra

Del arpegio de una palabra         
surge la luz en las tinieblas;       
la armonía rasgó las sombras,     
brunos tules de la quimera.
Es elixir del pensamiento,             
concibe y conforma la idea;         
es, la erudición, su baluarte,                   
nívea pulcritud, su médula.       
Hemos de extremar el cuidado     
a la hora de uncir la lengua;   
donde con ominosa voz,       
alza su vacuidad siniestra,           
llegando a resentir la vida           
del que “sin ton ni son” la suelta.
El Verbo dimana del Éter
fiel lacayo de la belleza;   
no indómita cacofonía,
ring de insustanciales simplezas.
Narrada, melódico himno;
ubérrimo bemol, impresa;
nunca el insufrible quebranto
de intrascendente verborrea.   
Urdidos gracejo y donaire,   
empavesados de cautela,               
logran destilar con su hechizo     
miel de simpatías ajenas.             
La cultura nos enriquece   
con variado caudal de ideas,   
rindiendo ocasión de aducirlas
al blandir palabras certeras .
Las tertulias devienen trovas,     
fruto de eurítmica epopeya,             
haciendo florecer el garbo,             
ungidos orador y audiencia.       


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Junio 23, 2018, 03:17:25
https://www.metaforas.com.es/diana-gioia/versos-blancos/11-12apegoestuches/

(11-12)Apego/Estuches

© 2015 A.Emma Sopeña Balordi

Esplendor ISBN: 978-15-0888-438-5


 
APEGO

 
Con una sola tecla te salvas del delirio
y del apego tóxico,
carburante de culpas y quebranto.
La tecla de bloqueo.
De la manumisión.

 
ESTUCHES

 
No vivo contra el tiempo,
ni custodio memorias en estuches,
fluyo con el instante en su pureza.
No existen las caricias
tatuadas ni los besos engarzados.
Aunque siempre atesoro
la belleza del sueño fidedigno.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 02, 2018, 04:27:35
SONETO LUNFARDO ( a Liliana)


Bailate un tango cachaciento, barra,
alegre el rostro, libres los limones,
feliz lastrarte de boca a talones
y sostener la lumbre en esta farra.
 
Ansío ser tarrudo en tu regazo,
aun sin marengos pa tomar un mate.
Quizás a medianoche un chocolate,
el triste acordeón en fuerte abrazo.

Mi bigote perdido en la cachucha
de tu carne temible, alegre china,
hincándote el rejón entre los clines.

Así quiero la conga, maracucha,
la tanga en el diván, en la vagina
mis versos en color, pa que alucines.

augustus


GLOSARIO
Barra, palomilla
cacheciento, despacioso, lento
cachucha, crica
clines, cabellos largos y desprolijos
conga, fiesta
china, mujer
lastrar, comer
limones, senos
tarrudo, afortunado.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 02, 2018, 04:29:24
Ingenuidad


Cuando miré al Basilisco
sin recelo, a sus retinas,
se marchó a sus arenales
temeroso de mi vista,
al visitar en su lago
a la escalofriante Hidra
percibí el tartamudeo
en su letal lengua bífida.
Cancerbero, las Gorgonas,
Tifón y su madre Equidna
conocen mis experiencias
y me prefieren de amiga.
Soy jazmín del inframundo
y de los templos la víbora,
logro con una mirada
hacer llorar a Talía.
Hice conjuros con Hermes
y pude amansar a Escila,
ardí con el noble Fénix,
dirijo las estantiguas.
Tengo tres bucles de Zeus
para continuar mi vida
en el ostentoso Olimpo
y eludir la bruna cripta.
Rebosante está mi aljibe
de lutos y de desdichas,
y las bebo con un brindis
alimentando mis linfas.
Poseidón nada a mi lado
regalándome sonrisas
y con uno de mis versos
mi alma se vuelve ubicua.
¿Y piensas que moriré
por tus absurdas insidias?
Conmueve tu ingenuidad,
soberbio con alma mísera.
En mi mundo de tifones
no alcanzas a ser ventisca.

Albadiosa


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 02, 2018, 04:30:33
EL RIGOR
(COPLA ENEAGÉSIMA)

Por el rigor que me impones
transita mi desconsuelo
sin la voz de las canciones,
con leve y oscuro velo.
Es mi reír penitente
el disfraz de la agonía,
y mi río sin corriente,
chorro de melancolía
donde se moja mi frente.

María Bote
30 – 1 - 2015


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 02, 2018, 04:31:23
Invocación

Sedúceme en las saudades
de mi alcoba,
en penumbras.
Embriaga con manantiales
a mi fronda
fría y mustia.

Dibújate en los rondeles
de mis rimas
en el tiempo.
Arrópate en los quereres
de mis briznas
con sus miedos.

Atrévete a retornar
ciclos mozos,
increíbles.
Refléjate en el umbral
de mi rostro
con matices.

Gisela Cueto Lacomba.
16 de noviembre del 2015


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 02, 2018, 04:32:26
Wella

Migajas de cordura


Te escondes como pícaro ladrón
sin dar la cara, surge la sospecha:
vencerme fue el proyecto, la misión
yace inconclusa, vive insatisfecha.

Los verdugos escogen su camino
se obligan a ocultar su rostro abyecto.
Con la fe aventurera del comino,
el embuste deshonra su trayecto.

Permíteme explicarte tu fracaso:
quizá queden migajas de cordura,
los versos de un poema en el Parnaso
con vestigios de amor y desventura.

De forma contundente erijo un muro
gigantesco, total, indestructible.
No expira la ilusión sino el perjuro
detrás de una trinchera inaccesible.


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 02, 2018, 04:33:35
   
UNA HISTORIA

Ilusión de cristal,       
aquel verde paisaje de verbenas         
negando los espinos.             
Campiña con espliego en sus caminos     
sin ver las socarrenas.     
Los ojos, por el cénit en desvelo,         
sufren el temporal.         
Estólida, me ciega tu señuelo           
-patraña sin perdón-.     
Se lastima mi piel con el zarzal,         
nunca brotaron flores.         
El vértigo, vacío sin razón,         
agranda mis temores.   
Me estremece una idea  tenebrosa,     
conquista  fantasmal.
Ya no creo en las sendas ideales,         
tu ruta mentirosa     
después de las praderas, el barranco.
Por este amor estanco,             
de hinojos, sin memoria, yo podría…       
libar de tus rosales,           
si tú, mi bien, raigón de mi agonía,   
transido, me llamaras.

mariaValente


Título: Re: Junio 2018
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Agosto 02, 2018, 04:35:33
Irene

REGIÓN JUVENIL


1 - El comienzo


   Los sentidos eran para Javi el Olimpo donde columpiarse; por ello, cuando la tía Berta decía: “ al nacer  venimos con nuestras respiraciones, cuando se agotan, morimos”, el aire se convirtió en su principal prioridad. Logró que la acariciara, su fragancia inundó su pituitaria con toda clase de olores, y su boca paladeó la brisa. Tan sólo la pelota arisca del viento le robaba su visión. Desilusionado, se lanzó a otros objetivos, hasta que por fin lo vio. En una revista deportiva, varias chicas atacadas por su furia, luchaban contra torcidos paraguas sin poder frenar el vuelo de sus faldas. Javi subió al cielo mientras sus compañeros se burlaban de él:
-¡ Eh, Javi !, ¡ está alelado!
-¡ Se enamoró !- dijo María “la poeta” .
-¿De quién ?- inquirió Pedro.
- De Eolo - suspiró Javi.
-Eolo, masculino, singular- dijo Puri “la empollona” - entonces, ¿eres gay?
“Las Furias”  hicieron aterrizar a Javi de golpe en la tierra:
-No, gay no, soy todo un “machote”.

2- Otoño en el instituto

    Las primeras gotas del otoño resbalaban por nuestra piel, mas nosotros hilábamos mejores paisajes. En plena irradiación juvenil, el tiempo se había escondido. El porvenir, desde que Javi descubrió los efluvios del amor, se convirtió en senderos de márgenes floridos.
    Al instituto, con sus brumas y aristas salientes, lo embellecimos con un aire de voluptuosidad tal que “Doña Descolorida” ( llamada así porque había perdido su color en la enseñanza ) dejó de “marear la perdiz”, y pasamos de la historia política a la amorosa. Era divertido saber que Napoleón fue vencido por un lío de faldas, o que Cleopatra, la que se bañaba en leche de burra, cambió su imperio por una pasión.
     Poco a poco, el deseo disfrazado de idealismo se infiltró en nuestras filas. Nuestra profesora comenzó a adquirir ciertos pigmentos al abandonar la tiranía de la oficialidad. Sólo Puri seguía devorada por el fuego de la sabiduría. Leía, releía, subrayaba, anotaba hasta hechizarse de la pócima del conocimiento. Debido a ello decidimos seguir nuevos caminos.     

3-Puri

      Cargados con un saco de ilusiones como noche de sábado, investigamos, cual Sherlock Holmes, la cualidad oculta que devolviera a nuestra empollona a la vida.
        Su madre la había persuadido con el elixir de los estudios, panacea de la elocuencia, que la llevarían a la fiebre abrasadora del triunfo. Para Puri “triunfo” significaba felicidad, para su ambiciosa mamá era el polvo mágico del poder. Walquiria vio como su hermana, licenciada en derecho, conseguía con el santuario de la palabra entrar en política. Desde entonces, festejos, bonitos trajes, coches de lujo vagaban en su entorno con respeto y admiración. Frente a semejante situación buscamos el consejo de profesores, padres y adultos. Mas estos eran sumamente ignorantes: sólo vivían para el pasado o el futuro. Fue tal la desilusión que desde entonces aprendimos a disfrutar de los verbos en presente.
Con los cartuchos chamuscados, recurrimos a nuestro héroe particular: Javi “el machote”.


4-La conspiración

    Parecía el principio de un difícil juego, sin embargo era algo más: queríamos despertar a nuestra amiga. En esos momentos , la situación se movió a nuestro favor: la crisis económica y la corrupción hicieron que el honor político cayera en picado. La abogada se ensombreció y Walquiria  abrió el círculo a sus hijos.
    Puri se entusiasmaba en aquella época por todo tipo de escritura amorosa y de escritores homosexuales. Fue entonces cuando decidimos dar el golpe de gracia. Convencimos a Puri de que la mejor enseñanza nos la da la calle con su realidad:
    - ¿Qué realidad ?, preguntó dudando.
    - La de Javi - respondimos todos al unísono.
    - ¿ La de Javi ?
   -  Recuerdas, se encolerizó cuando tú dijiste que era gay.
    - Pero, Javi no escribe.
    - ¡ Qué poco le conoces !, Javi siempre ha disfrutado con la lectura y, gracias a ello, se está convirtiendo en un gran poeta.
     Una vez casi convencida, nos dirigimos a Javi. A éste lo persuadimos  enseguida. Le prometimos que si seguía nuestras instrucciones, volvería al paraíso de Eolo. La conspiración ya estaba en marcha, sólo había que encontrar el momento y el lugar oportuno.

5- El desenlace

     Por fin, un domingo logramos embutir a Puri en un vestido liviano, a pesar de las bajas temperaturas. Javi portaba en sus manos el libro de las deidades clásicas como algo vivo y palpitante. Los desparramamos  en el parque de la Constitución, lugar intermedio para ambos, un día de viento y tormenta.
     Puri comenzó a hablar de poesía romántica con sus desenfrenos sentimentales: Poe, Byron, Espronceda … fueron cayendo hasta resbalar hacia otros estilos y figuras mas amorfas como Óscar Wide. Javi apenas la escuchaba, su atención merodeaba en el movimiento de sus cabellos y vestido. Éste la ceñía tanto que a veces parecía desnuda. Ella seguía impasible con su monótono discurso. De pronto, el resplandor de un relámpago les hizo abrazarse. Fue todo rápido y espontáneo: las miradas se transmutaron de temerosas en descaradas; los labios no besados se llenaron de lujuria, dejándose corromper hasta el cenit de la felicidad.
     Regresaron embebidos en lágrimas de agua con una sonrisa de luz de verano. El borrador de nuestro relato había funcionado.