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METÁFORAS => BLOG del FORO METÁFORAS => Mensaje iniciado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:12:21



Título: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:12:21
Teje Wella los mimbres del progreso,
un lírico vaivén en la templanza
cuando borda romances en alianza
con la fúgida luz del embeleso.

Descubren sus topacios la belleza
y el color, desde Chiapas a Jalisco,
donde riman los brotes de lentisco
con aromas silvestres de cereza.

Quién pudiese vivir en tus orillas,
plantar a Dios en siembra de laureles
después de rutilar por tus mejillas.

Mas la toronja verde, donde brillas,
curva con verdades los pinceles,
la brea de mis sueños, las sextillas.


augustus


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:13:07
DESDE LA SIMA

   Desde la sima
oleré la rosa del jardín,
y la estrella de la noche
será esponja de mis sueños.
 
Desde la sima
tocaré el arpa sonora de tu piel
y he de sentir la dicha
que me llegue, tu voz enamorada.
 
Desde la sima,
 si el dolor no me cubriese toda,
percibiré con asombro la belleza
al rozarme el batir de alas sutiles.
 
Desde la sima,
aun de un solo resquicio
puedo ser rescatable.
Si me redimen los soles de la vida,
se fundirá la noche.
 
En una blanca fragua
se forjará la luz de mis espacios.

    María Bote


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:13:53
"Luto Verde"
(A Ricard Monforte i Vidal un hombre inmortal)

Me cubrí de encajes verdes
desafiando tradiciones.
Es mi luto enredaderas
entre el iris de sus odas,
es trigo nuevo en su alma
musical, de amable timbre.
Desfallecen las espigas
sobre la tumba sin versos,
mas su luz, mágico rumbo,
cubre de fe los caminos.

Gisela Cueto Lacomba.
20 de Agosto del 2009.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:14:32
Casi nada
 
Suspiro ante el recuerdo de tu aroma;
perduras en mi piel, sobre mis labios,
rescoldo del amor, ímpetu y broma
de un mundo de utopías y resabios.
 
Dejaste tras de ti sólo secuelas,
emociones reacias al avance,
olvidos entre bruma y castañuelas
del beso, las caricias, el romance.
 
Intuyo la razón de tu rechazo
a admitir la verdad, el compromiso.
Se ahoga la ternura en cada abrazo
en un sendero azul al paraíso.
 
Un existir ilógico en la agenda
exigua, con apuntes inconclusos,
oculta las memorias en ofrenda
a tus miedos latentes y confusos.
 
Propongo que enamores sin conflicto
a la mujer de límpida mirada.
Insiste en tu ideático y estricto
afán de involucrarte en casi nada.


Blanca Amelia Santos
(Wella)
6/02/2007


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:15:20
“El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de dónde viene ni a dónde va...” San Juan 3:8


A tus alas les di la libertad
y un viento desolado te arrasó.
Desde tu esencia gris,
mendigas timonel.

Anáfora de estúpida comedia,
discurso solapado del protervo,
apagará con nieve
la hoguera del pasado.

mariaValente


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:16:23
MENTIRAS

Juanma, nombre “chic” de Juan Manuel,  policía alto y bien parecido, poseía grandes  cualidades, una de ellas, su extrema sinceridad, a veces dañina, le había valido el privilegio de resolver casos raros y realizar sólo sus jornadas callejeras  en días de lluvia. Un jueves por la tarde fue llamado por el servicio secreto del excelentísimo ayuntamiento: debía buscar las causas del desorden en la sede de una sociedad. Las disposiciones eran tajantes: todo se llevaría a cabo  con el más estricto secreto, y sólo los miembros de dicho grupo serían investigados con suma precaución.
    Cuando Juanma llegó al edificio, reinaba el caos entre sillas, estanterías, libros y trofeos. Era evidente, alguien buscaba algo de gran valor. Convocados sus asociados, se vociferó, reorganizaron la sala y por último se hizo el inventario de todos los bienes. Nada faltaba, excepto cuatro revistas estropeadas de una reciente publicación. Chistes y bromas se columpiaron entre sus usuarios. Luego, se dieron cuenta que necesitaban recuperarlas, la crisis económica que asolaba en esos momentos implicaba la necesidad de su aparición para el consiguiente descuento de la editora.
Era absurdo, ¿quién querría un material defectuoso y de tan bajo coste? Mentira y corrupción desfilaban al unísono.
  Nuestro policía, decidido, comenzó su interrogatorio. Desdémora, atrapada  en la prosa, fue su primera víctima.
  -Señora, ¿tiene llave?
  -Sí, pero la perdí hace tiempo. Mis personajes, cansados de este lugar, decidieron tirarla por el alcantarillado.
  -¿Por qué?
- Prefieren la soledad.
-¿No será porque están o parecen muertos?
 -No, o quizás sí. Todo depende de un crítico apolítico, ¿dónde está ese crítico?, ¿alguien lo conoce?, y volvió a su natural mutismo.
 Socorro,  correctora de poetas, la sustituyó:
 Juanma quiso allanar semejante trance mediante lisonjas de perfección y trabajo arrulladas por la premisa de la necesidad.
  - Poetisa, ¿estuvo aquí esta semana?
  -Imposible, he viajado continuamente por el intricado mundo de la Web para fortalecer mis conocimientos.
  La voluptuosa y joven Alba acudió en su ayuda.
 -Dígame, inspector, ¿tiene algún problema con nosotras, “las agredidas”?
- Y tú, ¿tienes algo que decirme?
 -Apenas llevo un mes aquí, y la llave aún no entra en la cerradura debido a la  pequeñez de mis conocimientos.
 Animadas por la valentía de Alba, presidenta, tesorera y secretaria, replicaron al unísono:
-Nosotras tampoco hemos estado aquí, bastantes problemas tenemos con acudir a  distintos eventos, ya sabe, nuestro cargo es casi político, y como tal son los asesores quienes se encargan de lo más importante.
 La cabeza del espía se saturaba. Estuvo a punto de gritar ante la argucia de los demás miembros por el rotundo “no“. Sin embargo, él presentía el engaño oculto y lo iba a encontrar. Concluyó la sesión y decidió seguir solo su investigación.
  Los chubascos golpeaban esa mañana cuando diviso la figura de Desdemora envuelta en un impermeable transparente. La siguió y vio como se perdía por laberintos desconocidos hasta acceder a una minúscula puerta. Al penetrar pronunció: “los seres humanos somos crueles”, y todo se evaporó. Frustrado se sentó en el húmedo suelo y bajo la cabeza. Allí estaba una de las gacetas defectuosa. La abrió con desgana. Nada, todo blanco, continuó. Al final una frase, la misma  que pronunció Desdemora antes de desaparecer.
Pasaron días, volvieron las precipitaciones y con ella su servicio en la calle. Se movió melancólico hasta que percibió tres siluetas poderosas. Se dirigían al centro. Ahora sería más fácil su cometido. Una curva lo hizo adentrarse en escaleras oblicuas llena de extrañas eminencias. Un mayordomo tocó la campanilla y todo se esfumó mientras surgía un defectuoso objeto, donde leyó: “El caos crece en cada intento de dominarlo. Lo mejor sería estarse quieto y no hacer nada”. Desesperado se incrustó en la comisaría hasta un nuevo aviso.
Socorro lo llamó “desahuciada“:
 -Por favor, sal otra vez, mi casa se está inundando.
El deber  venció sus desilusiones, caminó frenético a pesar del fuerte chaparrón. A llegar el edificio era un lago donde libros de todos los tamaños se habían convertidos en barcos improvisados. En el mayor de ellos, Socorro, suplicante, le extendió algo:
 -¡Léelo!
 -Juanma crispó todo su cuerpo y entonó:
 - “Hay que vivir desde el conocimiento”.
 Todo desapreció quedando la fachada de un inmueble burgués.
La lengua se le heló entre los dientes mientras susurraba: “se están burlando de mi“.
  A pesar de las amenazas de sequía debido al cambio climático, el invierno espantaba con sus frías lágrimas. Nuestro personaje se vio obligado a salir de nuevo de su refugio. Esta vez portaba bien escondido los manuscritos estropeados. Anduvo tras el sonido de los chubascos. Pronto unos reflejos dorados interrumpieron sus pasos. Era hora de regresar, más una figura angelical y graciosa caminaba entre casas con hermosos balcones llenos de flores. Juanma, desobedeció las órdenes al perfilar el amor y la felicidad. Corrió tras ella. De pronto la muchacha se volvió articulando las palabras del último cuadernillo:
- “Los dichosos raramente son duros de corazón, tienden a la compasión y dejan participar a otros de su abundancias”.
 Nuestro detective no pudo más, se derrumbo y estuvo a punto de dejarlo todo. Entonces, varias personas lo levantaron con cariño mientras murmuraban: “Nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”. Juanma sonrió y supo que volvía al mundo real de los sueños.

Irene



Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 05, 2017, 06:17:15
El alquimista
                               al compañero, César Rubio Aracil.

Quisiera, Augustus, recoger de ti
—paciente imán de las vocales rotas—,
surcos de ahínco, reveladas gotas
sobre la viva flor volviendo en sí.

Con caireles de adónicos azules
vistes al ave de inmortal belleza,
embrujas con tus rimas y destreza
a las diosas de lámparas y tules.

Viérteme, vástago de Apolo, el brío,
ayúdame a escrutar los aires tersos,
defender la pureza de los versos,
—velando musas del sinuoso río—,

con los poemas lúdicos que labras
en incesante alquimia de palabras.

Calendo


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 06, 2017, 08:58:56
ojaldeb
   
Muñones

El viejo ocupaba una mesa, una junto a la pared del fondo, en el bar de su pueblo.

—Este zagal… —mascullaba— ¿Qu’abre hecho yo pa merecer…?, y a mis años. Es mi nieto, sí, pero yo no quiero gente así en mi casa, si su abuela levantara la cabeza…la pobre.

Su mano derecha era una especie de muñón, apenas dos trozos de falanges, con el que ahora pinzaba un pequeño vaso de cristal, mediado de vino tinto. Su barba negra, de por lo menos una semana, hacía que su rostro se viera sucio. Adornaban su camisa blanca cuatro o cinco medallones de grasa.
Colgada de la pared, justo encima del viejo, una nube de moscas que parecían hipnotizadas por la pobre luz de un candil eléctrico. Enfrente un mostrador largo y de madera oscura, que venía desde la puerta de la entrada. El local era espacioso, algo escaso de luz, fuera anochecía.
Un hombre tripón y carrilludo, nada más entrar, se fijó en el viejo y fue hacia él, no esperó a llegar a su lado para decirle:

— ¿Qué cavilas tanto, Ulogio?
— ¿Eh? ¡Ah, eres tú, Fermín! Venga, agarra esa silla y siéntate

El gordo tenía más o menos la misma edad que el viejo, vestía una camisa muy blanca y muy bien planchada, su mano derecha era una cicatriz de carne y pellejo triturados. Al ir a sentarse, los botones de la camisa le estuvieron a punto de estallar, la silla hizo un ruido, como si se fuera a romper.

— ¿Y tu nieto, Ulogio?
— ¿Qué?
— ¡Tu nieto!
— ¿Mi nieto…?
— ¿Ha venio ya de la Inglaterra ésa, no?
—Vino antier, ¿y qué?
— ¡Na, hombre, na!, ¿que qué tal estaba?
—Pchss.
—Y me han dicho que su novio, un tal Bob, vino con él.
—Fermín… no subas más serillos qu’el pajar está acombrao.
— ¡Ulogio! ¿Es que no te alegras? Es tu nieto, y a venío ya…
—Que no seas alcagüete, Fermín.
—Pero…
—Venga, déjalo y dale un carpio al tabernero, encarga otra frasca de vino, que tengo la boca seca.

El viejo mascaba un palillo que cogió de un cubilete, no levantaba la vista de su vaso, y Fermín, sin dejar de sonreír ni de mirarle, alzó su muñón y dijo.

— ¡Tú, tabernero, pon una frasca de tinto, vamos a celebrar que el zagal d’éste ha vuelto ya de por ahí.
—No, si al final va a andar la pala por el horno —masculló el viejo arqueando aún más sus oscuras cejas— ¡Asqueroso pueblo de girulos!
— ¿Girulos…? ¡Andá!, Ulogio, acaba d’entrar el Paco, el chico de la Isabel.

El muchacho en cuestión tendría dieciocho o diecinueve años; llevaba varios arillos en las orejas y el cabello rapado; su chupa y su pantalón vaquero eran de esos que venden ya rotos y descoloridos. Se había quedado en la otra punta de la barra, justo al lado de la puerta, llamó al camarero y le pidió un refresco de Cola. Fermín insistió:

—Ulogio, el Paco también es mariquita, como tu nieto.
—Y dale; mira qu’eres bocarana…ahora te toca a ti escarbar en la herida ¿es eso, no?
—No te enfollines hombre, ¿somos o no somos amigos?
— ¿Amigos…?
—Sí, amigos; o no t’acuerdas de lo que pasemos juntos.
— ¿Quién s’acuerda ya d’eso?

Fermín dejó de sonreír, mostró su muñón y dijo.

—Yo m’acuerdo, esto me lo recuerda tos los días

Luego, después de carraspear, puso otra vez cara de guasa y añadió

—Oye Ulogio, creo qu’eso de ser mariquita s’hereda. ¿Tú no…?
—Y dale con la pulla Fermín; pero cuánta morcilla das, cabrón… ¿y tú dices qu’eres mi amigo?
— ¡Oye!, de cabrón na, ¿eh?, si acaso señor cabrón.
—Jodes más qu’un forunclo.
— ¿Qué…hoy no tienes ganas de guasa?
—Tú por lo que se ve sí, y mucha.

Fermín retorció de nuevo el gesto y dijo:

—Mira Ulogio, desde qu’en el pueblo os enterastis qu’el asqueroso aquél dejó preñá a mi nieta y luego se largó, a ella la tratasteis de pertenera y a mí… yo os he tenío qu’aguantar mucha pulla d’esta, a ti y a tos…
— ¡Pachasco!, o sea, que se t’estaba haciendo la masa un vinagre y has venío aquí a infernar, ¿es eso, no?
—Menuda polvisca se ha levantao en tol pueblo con lo de tu nieto, Ulogio, ahora te toca joderte a ti.
—Si mi nieto y el Bob ese no se bajan el otro día del autobús haciéndose arrumacos… ¡Par d’encagalaos!
—¡Ya, como que no se hubiera sabío tarde o temprano.
—¡Joder, pos a lo mejor no!
—No digas mandingas, Ulogio, si a tu nieto y el otro… menudos pendientes, menudas, pulseras, zapatos de punta rechivá, si sólo les falta ponerse encima la tapa el cofre.
—Pandilla de intruseros…
—Sí, aquí se habla de to sin mirar lindes. Pero, Ulogio, buenas ganas tiés de inritarte por tan poca cosa; mira, ahora fuera chuflas: tu zagal es joven, cabal es que pueda elegir su sesualidad.
—Pachasco, y su abuelo que se joda ¿no?
—Así es la vida Ulogio
— ¿La vida? ¡Cagüenros…¡
—Hay que ser más tolerantes, Ulogio —dijo Fermín con tono de condescendencia— mucho más tolerantes.
—¡Oye Fermín, y tú no presumas tanto de liberal!
— ¿Quién…yo?
—Sí tú; porque antes que le pasara aquello a tu nieta, bien qu’echabas pestes de toas las solteras del pueblo que se quedaban preñás.

El tabernero llegó con la frasca de vino y dos vasos pequeños, puso todo sobre la mesa. Luego se secó las manos con la servilleta blanca que llevaba colgando de la cintura. Dijo:

—Aquí tenéis, pareja.

Fermín le guiñó un ojo y habló en voz baja:

—Ulogio se ha enfadao porque le dicho qu’el zagal de la Isabel es mariquituso.
— ¿Quién, el Paco?—Dijo el camarero— ¡Vaya una cosa! Ni el chico ni su madre lo ocultaron nunca.

El joven bebía y miraba a todas partes, hubo un momento en que su mirada se cruzó con la de Fermín que, entonces, levantó su muñón y con el le hizo una seña para que se les acercara.

—Señor Fermín, señores…—dijo el muchacho cuando llegó donde los viejos. —Hola, chaval —dijo Fermín.

Eulogio, sin levantar la vista de su vaso, rebulléndose en su asiento, mascando como con rabia un escarbadientes, sólo resopló.

—Tabernero —insistió Fermín— arrima una silla pa que se siente el zagal. ¡Claro! si aquí mi amigo Ulogio no tie na en contra.
— ¿A mí…? — dijo Eulogio— a mí que me incumbe si el muchacho se sienta o no se sienta; yo no lo conozco de na.

El joven miró a Eulogio, luego a Fermín que, a la vez que meneaba la cabeza, le invitó a sentarse. El muchacho dijo mirando su reloj:

—Déjelo usté, señor Fermín; tengo que irme.
—¿A qué tanta prisa zagal? —dijo Fermín— paece que vas convidao a gachas.
—Es que en la fábrica hace falta gente, lo oí ayer y…
—Sí, yo también lo oído, pero me parece qu’el tajo es pa apilar sacos llenos de grano to la mañana. Chaval, eso mu duro pa ti, hazme caso, yo he roto muchos astiles d’esos en mi vida.
—A ver si se cree usté que porque sea homosexual no soy tan duro como cualquiera.
— ¡No —dijo Fermín— no mas entendío!
—Además —insistió el joven— mi vieja ma sacao a delante, ella sola, la pobre, va pa mayor, cuando viene de fregar las casas viene to enriñoná, se queja de tos sus huesos, ¡joder! y yo quiero ayudarla.
—¡Como tie que ser, zagal, como tie que ser! —dijo Fermín— Pero hazme caso, ese trabajo es mu duro, yo…
— Señor Fermín, perdone, me gustan los tíos, pero tengo tantos cojones como usté.

Eulogio, con un trago, ahogó una sonrisa y un eructo.

— ¡Venga chaval —insistió Fermín— aivadeai! arrima esa silla y siéntate con nosotros, y tú —miró al camarero— trae otro vaso.
—No, señor Fermín, me voy, a ver si van a cerrar la fábrica y no quiero llegar a amén.
—Vale, chaval, vale, pus ándate, no t’entretengo.

El joven miró al tabernero y metiéndose la mano en el bolsillo dijo:

— ¿Cuánto debo por este rodeo y lo mío?
—Tú —se apresuró a decir Fermín— como cobres al muchacho te se va un parroquiano. Chaval, déjalo, estás invitao.
—Señores… —dijo el joven y se fue hacia la puerta.
—Adiós, Paco… —dijeron los tres hombres al unísono.

Habían entrado más clientes y el tabernero se fue hacia la barra. Los dos amigos se quedaron solos. Fermín, después de llenar otra vez los dos vasos, ofreció uno a Eulogio.

—Toma machote, bebe.
— ¿Machote…? —dijo Eulogio— pero si ahora ya ni me s’atiesa. Lo de machote era antes. ¡Además! tengo un nieto mariquita, ¿o te s’alvidao?
— ¡Hombre! lo de tu nieto no tie na que ver con los años, pero lo otro… ¿qué quieres? si en un par de meses te caen ya los sesenta y muchos, como a mí.

Eulogio volvió a pinzar su vaso y lo levantó de la mesa, luego, mientras lo miraba, dijo:

—Mi nieto es buena gente, Fermín.
—Claro hombre, ¿por qué no va serlo?
—Tampoco el de la Isabel parece mal muchacho.
—Tampoco. Venga bebe.
— ¡Joder Fermín!, yo ya tengo demasiao callo pa estos trotes.
—A ver si crees qu’a mí no me costó hacerme a la idea de lo de mi hija.
—Sí, pero eras más joven, y todavía estaba tu mujer.
—La pobre; que descanse en paz.
—Si la mía viviera…
—Deja en paz a los difuntos, Ulogio.
—Tiés razón.
— ¿Y tu nieto?
— ¿Mi nieto? Menudo yema echó su madre en el parto, ¡joder!, pero es mi nieto
—¿Pos entonces…?
—¡Pos entonces!
—¡Qué tiempos!
—¡Qué tiempos!
—Y encima cualquier día nos da un colaso y nos quedamos istantáneos
— ¿Quién sabe?
— ¡Miá!
—¡Vete a saber!

Durante unos segundos los dos viejos miraron cada uno su vaso sin hablar. Después, Eulogio se encogió de hombros, volvió la cabeza a un lado, escupió al suelo lo que quedaba de sus mondadientes, dijo:

— ¡Joder, Fermín, si tù supieras… menudo tarogullo que tengo en el pecho.
—Pues te echas el pecho a la espalda y lo pasao pasao.
—Tiés razón, habrá que tirar palante.
—Qué remedio.
—Y como sea.
—Como sea, Ulogio, además, peores cristos pasemos, ¿o no t’acuerdas?

Fermín volvió a levantar su muñón. Eulogio se sobó sus dos dedos y dijo:

— ¿Qué si m’acuerdo…? aquello fue…
—Una mierda, Ulogio, una mierda. Pero, ¡vamos, hombre, arriba, arriba!

Fermín se inclinó sobre la mesa todo lo que su panza le dejó, puso su muñón encima del muñón de Eulogio, lo acarició. Eulogio, de un bote, se apresuró a salir de debajo, dijo:

— ¡Cuidao Fermín!, cuidao. Amigos, pero… sin pasarse —alzó la voz— ¡tú, tabernero…!, pon otra frasca y un plato de aceitunas, d’esas que tien pescao por dentro; pa mí, y pa éste…


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 06, 2017, 09:01:28
LOS PAJARILLOS CUCÚS

Vivía una familia de pajarillos CUCÚS dentro de un viejo árbol, era  tan viejo que se caían a trocitos sus paredes.
Un día,  el papá pajarillo le dijo a la pajarilla y a sus hijitos  que debía ir  a buscar un nuevo nido ya que el tenían se iba caer  pronto.
El pajarillo Cucú tenía que picar con su pico el nuevo tronco del árbol para hacer una casita nueva,  hasta hacer una puertecita redonda, muy redonda y pequeña para que no pasara el frío ni tampoco el calor; también para que no pasaran animales grandotes  que les pudieran pisar.
Un día, otro pajarillo que vivía  en el árbol de al lado  le dijo que conocía  un bosque muy bonito donde la luna por las noches cantaba canciones y regalaba estrellitas de color azul y muy brillantes.
Así que el papá pajarillo tuvo que hablar con la pajarilla Cucú y sus hijitos para contarles que debía volar muchas horas y construir una nueva casita en el bosque lejano . Esto les puso tristes a todos y la mami le dijo que no , no y  no.
-Nos iremos todos juntos para que no estés solo   y para que yo trabaje junto a ti y acabar más prontito la casita.
-Mira, cuquita mía, no podéis venir conmigo pues los niños no pueden todavía dormir en las ramas porque son pequeñines.
-Entonces, iré yo  y tú te quedas con ellos -dijo la mami.
-Yo  tengo el pico más fuerte y podré terminar antes la casa y volver antes a estar juntos.
La pajarilla  se quedó un rato pensativa y un poco enfadada, ella quería ayudar, ella no quería separase. pero al final le dijo que sí pues necesitaban de una nueva casita y ese lugar era muy bonito.
A la mañana siguiente se despidieron y el pajarillo  papá comenzó a volar y volar muy veloz. Saludaba a las nubes y a otros pajarillos que iban  y venían por el cielo.
Al llegar al bosque nuevo  le pareció muy,   muy bonito, estaba  lleno de árbolesÁR grandes  muy grandes que tenían las flores de muchos colores.
El CUCÚ papá se fijó  en uno que tenía las florecillas  como gotitas de agua y  pensó que sería en  ése  donde haría la casita.
Así que se puso a picar con el pico una y mil veces.
Al llegar la noche estaba muy cansado y la luna bajó para que durmiera dentro de ella. ¡Qué  bien  durmió , qué lugar más  bonito!
Pasaron varios días hasta que tuvo el nido acabado y pudo ir a buscar a su familia. Al verlo, la mami y los pajarillos daban saltos de felicidad,  todos reían y reían .  Cuántos besitos se dieron con su piquito. Cuántos, cuántos, cuántos...Los cuatro  CUCÚS, se dirigieron  al bosque mágico y fueron muy felices en su nuevo hogar. Conocieron muchos más animalitos  y juntos  vivieron muy felices y les encantaba que llegara la noche para que la luna les cantara  y les bajara una estrellita azul, brillante.

Carende
27/4/2010   




Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 11, 2017, 10:20:23

Verde perdido
 
Verdor de primavera ya perdido,
aquel que fuese verde lujurioso
se vuelve sucio ocre desvaído.
 
Días ardientes del amor gozoso,
las rosas concertaban primavera,
cual Vivaldi en sonido primoroso.
 
El frío llega con la ventolera,
la hoja se abandona ya a su suerte
y en su inútil agarre desespera.
 
Hojas caídas que en su breve muerte
se llevan otro año en su extravío,
juegos del viento son, un sueño inerte.
 
                                            Nardy
14-10-05


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 11, 2017, 10:23:43
El perfume de las flores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores.
 
Tú viertes mil perlas rojas
a mi cáliz que deshojas,
yo te bebo sin congojas.
 
Armonizan los amores.
 
Rejuveneces mis cielos,
se alejan los desconsuelos
cuando me cubren tus velos.
 
Se deshacen mis temores.
 
Enredado en la ternura
de mis senos, alba pura,
entrégate sin mesura.
 
Y relucen los candores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores,
armonizan los amores,
se deshacen mis temores
y relucen los candores.

MªAntonia


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 11, 2017, 10:30:30
DOLOR Y HELOR


Escupe el desamor su acero, fiero,
dejando al músculo sin vida, vida.
Por el filo del sable artero muero,
y el báratro en mi honda herida anida.

La sangre de mi pecho fluye, huye,
y un suspiro del alma rota brota.
Este sufrir que me destruye incluye
un lóbrego sonar de ignota nota.

Si ayer dijiste amarme tanto, tanto,
¿me das ahora inmerecido olvido?
Mi alma lleva como manto, llanto,
cenizas de un querer perdido, ido.

Exhalo un último clamor, amor,
y tiemblo con asaz dolor y helor.


Raúl Valdez

08/23/2006


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 11, 2017, 10:31:49
Simulo existencia
al beber la sangre de la luna.
Duermo cuando los hijos del sol
disputan su jornal.
Rapto fantasmas y, a veces,
me implico en luchas inasibles.

Otros vivirán mientras sueño mi biografía.


Alpha_Centaury


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 11, 2017, 10:34:29
Erial

   
Sensaciones


Te busco, no  puedes hablar.
Entiendo tu alegato indeformable,         
las horas  se escapan de tus manos;         
las mías difunden tu silueta         
-la que asciende por ciudades y arroyos-       
y desconocen de ti lo inédito,         
la curva  de tu ceja cuando te ofreces     
por completo y confías tu forma
a otro desconocido.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 11, 2017, 10:35:35
Estoy, siempre

Escucho el fuego
de su mirada
distante. Duele.
El desconsuelo
suelta sus alas.
Asoma el puente,

es espejismo.
Nuestras raíces
en el abismo,

solo silencio;
roba mis lágrimas
de madre. Emergen
huellas, recuerdos;
sangre del alma.
Contigo siempre.

Liliana Valido


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:14:58
Dage


   
Un verano feliz
No importa si merezco un sino justo,
pues no seré feliz. Eternamente
el hombre sufre y calla, su simiente
prosigue un ciclo insano de disgusto.

Quizá nos dure un mes el arbitrario
y frágil bienestar que nos engaña;
¿qué muerte nos lo sesga en su guadaña?,
¿quién mide nuestro idilio con su horario?

Absorto con la luz de aquellas horas
opacas como el cielo más oscuro,
alcanzo a comprender ese conjuro
del simple devenir de las auroras.

...evoco las vivencias del verano,
pues marcha sin remedio, tan temprano...


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:17:36
Mac de la Torre

El no Poeta

Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:20:59
altabix

Sombra inoportuna

Texto en homenaje al Profesor Ricard Monforte.

-¿Vives?
-Amando;  que es como caminar cuesta arriba  sonriéndole al camino.
-¿Te importa el silencio?
-Hay un mar de voces y  miradas que me acompañan.
Sólo temo la quietud de los relojes,  tengo prisa pero no por mí, sino por la  tarea inacabada.
-Si no te llevo ahora no te llevaré, no puedo esperar a que descanses; me dices, espera un poco que termine esto y cuando me descuido, otra labor te ocupa.
-Déjalo ya.
-Cesa tú y dame la mano. A otros me he llevado que ni siquiera han sido conscientes de que han vivido.
-Quizá por eso me hiere tu presencia.
-Ven, mi mano es cálida y mi sombra acogedora y serena.
-Apuesto por el sol, la luz, los vientos,  la piel humana, la voz amada y las pasiones, el olor y los sabores.
-No sé de qué me hablas.
-De la vida, de la plenitud de la existencia apasionada.
-Sigo sin saber;  mas no me importa, también yo tengo un trabajo pendiente.
-Sombra inoportuna.  Te encuentro decidida e inflexible. Qué prisas te han entrado.
-Ven, ellos te amarán a través del recuerdo.
-Ellos a quienes amo. Mi cuerpo quizá te llame,  pero mi alma está sobrada de vida, de amor y de canto. ¿Tiene que ser ahora?
-Tiene que serlo
-No extiendas aún tu mano. ¿Qué siento?
-Son mis brazos rodeándote,  todo ha terminado.
-¿Qué siento?.
-El amor de quienes dejas, que trasciende los espacios persiguiéndote.




Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:49:30
   
A la mujer.

Esperanzados ojos de sonrisa
llenos de luna, frágiles jactancias.
fonemas carmesíes de fragancias
tejidos por los dones y su brisa.

Tu piel, la dulce luz de poetisa.
Espíritu dichoso en alternancias:
reír, llorar. Tristezas. Son tan rancias,
trabajo en lucha lóbrega, sin prisa.

Mujeres, sois felices bienhechoras
discretas ante pérfidos varones
buscando así la paz, conciliadoras.

Belleza tras las fusas de canciones
escritas por las albas soñadoras.
Frascos de añil, jazmines de los sones.

Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:50:46

CON EL TIEMPO ENTRE MIS BRAZOS


No me llega esperanza que caliente
el angosto sendero de mis días
ni música amorosa de violines   
en el atardecer.
Sólo restan oscuros pensamientos 
dañando los caminos de mi alma,
rendida de luchar,
y ausencias permanentes en mis noches,
palpables cicatrices en la piel.


Cuán obvia imaginaba yo la senda 
a lomos de mis tiernos quince años, 
cubierta de candor.
No cabían borrascas ni naufragios 
en el dulce castillo de mis sueños, 
ni fantasmas, ni dudas, ni demonios,   
con horcas de acritud. 
Vivía con el tiempo entre mis brazos 
y cantaba entre nubes de algodón.
 

Mas llegan, con los años, las angustias   
del camino y sus llagas lacerantes; 
se anulan los colores de la vida, 
muriendo el ideal.   
En la lúgubre boca de la noche,
se levantan plegarias moribundas,
antorchas del sentir,
y me abrigo en las flores de aquel tiempo,
reclamando mis nubes de algodón.

Candela Martí


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:51:43

cielo claro
   
SOLO VALE

Es febrero en mi tierra, cal y canto,
crepúsculos añiles.
En mi piel se desnuda el arrebato
enaltecido, pesan cicatrices
silentes y  el cariño carga daños.
Sólo son partituras sin atriles,
pobre luz de candil falsificado.
Sutura la conciencia en su declive
suspendida y cifrada en tu desbarro.
Proyectil, sin calibre.
No asumo tu verdad de escapulario,
estribillo de trova en tus clarines,
juramentos sin lazos.
Tus eternas plegarias te redimen.

(Freya)
16 de Febrero, 2012


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:53:00

Orlando

Miedo

Intento levantar
las piezas de mi máscara,
inmóvil
efigie
de sal que me enmudece.
Apenas
mis dedos
las tocan, son ceniza,
jirones inasibles
de polvo.
No quiero
salir.
El mundo, donde impera
la moral de los seres
de barro,
aún no es seguro.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 07:56:38

Lady Ágata

La ordalía

El dolor arrebata mi energía,
asesino puñal que me perfora
desgarrándome el cuerpo sin mejora.
Persistente y terrible la ordalía.

Esperpéntico horror, brutal arpía,
compadece al despojo que te implora
de la Parca descanso eterno añora,
el final del suplicio y su agonía.

Gavilanes con plumas esmeralda,
carroñeros de pico despiadado
ensartarme quisieran por la espalda.

Inocente paloma huyo al cielo,
la estulticia desoigo cual pecado.
En la muerte se encuentra mi consuelo.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 08:57:57
El Aliento de las Hadas

Abstraída en ignotas dimensiones   
rozo el místico efluvio de las hadas,   
suave céfiro, estela de ilusiones,     
oscilando en la luz de sus miradas.
En tenue crepitar, sus corazones 
entonan, hechiceros, mil baladas;       
disfrute de armonía, prez al viento,         
un tañido en la flor del sentimiento.


Rosa (2/9/2011)


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 21, 2017, 08:59:10
   
Rebeldías II

Rebelde la armonía en la fontana
donde nace la aurora de los besos.
Yo soy el presidiario de mi noche,
el roto amanecer de los deseos.

No indago en los compases del delirio
la invertebrada sombra de la muerte,
ni ensucio el resplandor de mi silencio
con notas timoneras del deleite.

Tan sólo, por sentir en mi agonía
el pálpito salvaje del abismo,
me sumo en soledad al sentimiento
y al soplo despiadado del destino.

Así completaré mi amarga vida.
Sin Dios al que rendirle un homenaje,
sin patria ni bandera, sólo el éter
de un beso ya olvidado: mi estandarte.

Augustus


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 30, 2017, 12:34:45
LA ESCALERITA DEL CIELO
 
La escalerita del cielo
sabe a tomillo y a miel,
madera de palosanto
y barniz de amanecer,
iris fulgentes la cubren
con sicomoros de fe.
 
Huele  a burbujas, oasis,
se desborda de ilusión
y sus peldaños se amarran
con los nudos del amor;
refleja brillos sutiles
de horizonte y arrebol.
 
Luce manojos celestes
de esperanza y de virtud,
un ramo de rododendro,
de amapola y altramuz.
Coquetea con los ángeles
y se viste de tisú.
 
Tiene cintas en los bordes
con esmeraldas de paz
y un lucífero murmullo
de color y claridad
la adorna reverberando,
fiel y sereno collar.
 
Inundada de rocíos
con la frescura de abril,
aromas de madreselva
y candor de colibrí.
En los últimos peldaños
la ilumina un serafín.
________________________
 
Albadiosa


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 30, 2017, 01:23:19
SE RESISTE LA LUZ

Recibir a la tarde,
ponerla en el estrado de mi vida,
despojarla de besos y fusiles
sin parecerme turbia su presencia.
Suturar con hilvanes la derrota
mientras cierro los broches de la angustia.

Descansa el corazón de tempestades
y vomita la espuma.

No será rutilante la alborada,
se resiste la luz,
la beberé sin púdica agonía
para saciar mi anhelo de retornos,
y subir a la barca
en el intento vano de retomar la senda.

María Bote
25 – 1 - 2015


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 30, 2017, 01:24:15
Insomnio

Grises nubarrones confunden al sueño,
cual potros galopan. Limo por la mente.
Fulmina el cansancio, surcos en el ceño,
se expande la noche con iris ausente.
Si faltan respuestas se muda el creyente.
Carcome el mutismo, no existe soporte.
La  flébil memoria navega sin norte,
el dulce reposo es farsa, mentís,
la verde campiña mutándose al gris.
Perfuma el rosal, no siento que importe.

Gisela Cueto Lacomba
25 de mayo del 2006


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 30, 2017, 01:25:32

Plenitud desnuda.

A solas me pregunto si te amo,
pues la costumbre hiere nuestro amor;
analizo tus besos, cada tramo
airoso de tu piel y de tu olor.
 
Pudiera prescindir de tus caricias
quizá por una noche, algunas horas.
La insensatez impide las delicias
de tu cuerpo incendiando mis auroras.
 
Sucumbe el desafío y yace  inerte
no importa la respuesta ni la duda.
Es la rutina el atrio de la muerte,
mi centro en plenitud, alma desnuda.


Blanca Amelia Santos
5/03/2007


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 30, 2017, 01:26:14
MI PRIMER LLANTO

Su piel acarició dulce mi llanto,   
lágrimas primigenias por el goce;   
encubre mi discurso con un manto       
de abril, la profecía de su roce.               
 
El beso de una boca astuta y saga     
recorre un laberinto meridiano;         
pupila ciega al sesgo de la daga   
artera del amante neroniano.         
 
Limosna del amor en tu mentira,     
cauterio vil de antiguos sinsabores.     
Erótico el engaño cruel conspira,   
aplaza la conciencia sus pudores.   
 
Hartura. Por la boca de un perjuro,     
la causa torturante de mis ojos.           
No sueñes el descanso, en el futuro     
verás sobre tu lecho mi despojos.

mariaValente


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 30, 2017, 01:27:12

Irene

   

AÑORANZAS

 No podía concebirlo. Aquello supuso el final de un sueño: el de mi infancia.
  Era muy niña cuando vi cómo el sol de una baranda se deshacía en mi retina, mientras mi boca saboreaba el queso duro del terrazo. Todo era inmenso, hasta la música de los periquitos del patio. Un palacio encantado me acunaba a través de peldaños hacia una estancia sencilla. En ella, el crujido de las sillas se mezclaba con el calor del picón junto a unas retahílas de ríos y tablas de multiplicar. Se punteaban letras y números en una sábana negra llamada pizarra. El suplicio comenzaba por la tarde: tela, aguja e hilo enredaban mis dedos. Entonces me acoplaba en la ventana para observar la destartalada casa de enfrente. Allí, fantasmas y monstruos intentaban asaltar el palacio de nuestras ninfas. Un día consiguieron extender su manto putrefacto. El brillo de nuestra mansión fue sustituido por inverosímiles cotilleos que condujeron a nuestras dos hadas a perder la vara mágica de la enseñanza, y a nosotros a embutirnos en el laberinto frío y oscuro de nuestra nueva escuela.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 30, 2017, 01:28:33
Calendo Griego


Éxodo

Miro la nube, éxodo silente,
surgir en el ocaso nuestra vida
donde, desnuda, caerá rendida
sin sol, sin luz y con nostalgia ingente.

En vano colma el pujo de la mente
sus brocales, con ímpetu suicida;
no remedia su brújula perdida
el alma, en el portal de su occidente.

Resurgen ciegas brisas, pulsaciones,
afanes de verter la azul fragancia,
exhumando el jardín en la memoria.

Mas sólo resucitan convulsiones
y gemebundos lirios, la arrogancia
de un pálido temblor, la muerta euforia.



Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 31, 2017, 12:20:31
ojaldeb

   
¡Vaya nochecita!

“Vaya nochecita, ¿qué hora será? a ver…  las cuatro, ¡joder! me acosté a las doce… dos, tres, cuatro, cinco... cinco horas dando vueltas, mi cabeza, qué dolor, una aspirina, y ésta, mírala, osa, vaya forma de roncar, cásate para esto, qué le importo yo a esta osa, a nadie le importo, a nadie... la cabeza me va a reventar, qué oscuro, se debe de haber ido la luz de la calle, no se ve nada, y este miedo, ¿me estará rondando alguna depresión de ésas?, será mejor que me levante un rato, ¡hostia!, el terrazo, qué frío, ¿y las zapatillas?, la luz, ¿y si se despierta... la osa?, cualquiera da la luz, luego se pone como una fiera, menudo despertar tiene la señora, vaya genio, ¿y las zapatillas?, debajo de la cama… sí, aquí están, el aire, cómo silba, del norte, cuando silba viene del norte, ¡qué frío!, anda que el que tenga que dormir en la calle… qué frío… y qué miedo, pobre gente, ¡hala!, aquí te quedas, la cama para ti sola, ronca hasta... ¡la puerta!, ¡mierda!, por poco me la trago, ¡puta osa! mira que le tengo dicho que no la cierre y nada, ella como si nada, ni puto caso… broncas, sólo sabe darme broncas, menudo genio, qué oscuro, cada día veo menos, complicaciones, todo son complicaciones, y ahora sin trabajo, ¿dónde voy yo con cincuenta y cinco años, Don Raúl, dónde?, y encima descangayado, desde que tuve el accidente, descangayado, y él: ustedes los obreros no se hacen cargo, la empresa va mal, muy mal, no hay dinero para pagar tanta nómina, ¿no hay dinero?, ¡cabrones!, ¿y yo?, después de cuarenta años…, ¿no hay dinero?, ¿ahora, adónde voy?, ¿adónde?, la empresa va mal… ¡hijos de…!, a ellos qué coño les importa, ¿que me he dejado la salud allí para ellos?… eso no importa, ellos buenos chalets, buenos coches, ¡joder!, buenas mujeres … ahora no hay aspirinas, ¿y esto…?, frenad… qué más da, con que calme el dolor... agua, hala, para adentro, ¿y ahora qué?, la cama, no tengo sueño, ni pizca… el ordenador, el cuento empezado, la cabeza, a ver si me ocurre algo o me revienta la cabeza, ¡mierda!, otra vez el botón, todo está mal, ¡mal!, hasta el ordenador está mal, ni arranca, ¡joder!, puto ordenador, ¡arranca! arran… a ver… botón de mierda… ¡sí, sí, ya SE enciende!, menos mal, a esos se les pone en los cojones y te dejan en la calle, si hubieran aguantado unos añitos más, cinco más, hasta los sesenta o así, luego el paro y la jubilación y…  nadie da trabajo a un viejo, un viejo descangayado… ¿dónde está el cuento…?, estaba por aquí… ¡aquí!, me parece que es éste, abrir, ¡sí, es éste! me había quedado…”


    La ambulancia se va con la pareja. Él lleva puesta la máscara de oxigeno y una botella de suero en la vena; tiene los ojos cerrados y el pecho apenas se le mueve ya. Ella, que va sentada al lado de la camilla, se asusta; mira al enfermero: -¡Ya casi no respira, mi marido se muere, se muere.


      “Se muere, se muere, ¡muerte!, sólo se me ocurre escribir sobre la muerte, de gente que muere, pero… si es que no hay otra, es la realidad, la realidad es muerte, muerte por todos los lados, en los periódicos, en la televisión, mierda y muerte… joder cómo estoy, en mínimos, más hundido que... hecho un asco, un asco, ¿qué es esto? lo del huevo y la gallina, ¿estoy así porque escribo sobre la muerte o escribo sobre la muerte porque estoy así, el que escribe es víctima de lo que escribe, ¿quién lo dijo?, ¿dónde lo leí?, eso o más o menos eso, el marido se muere y… ¡y qué!, ¿qué pasa?, uno se muere y ya está, ¡ya está!, para vivir así… si no fuera porque morir duele, tiene que doler, qué bien el que muere en un quirófano, sedado, inconsciente, sin darse cuenta de nada, sin dolor, sin dolor yo firmaba ahora mismo, ahora mismo, ¡joder!, ¿y una pistola?, un tiro, ¡pum!, te apoyas bien la bocacha en la sien y hala, ¡pum!, uno dos y tres y ¡pum!, todo seguido, unodosytres, sin parar, acaba uno de sufrir, a la mierda la realidad, la vida, ¡pum! todo…pero a ver dónde consigue uno una pistola, ¡joder!, ¿y si no te matas?, y si la bala… o la pistola… yo que sé, ¡que falle algo!, si no te matas y te quedas tonto o como un vegetal, ¡joder!, con la suerte que tengo… quita, quita, lo mismo me quedo tonto o más tonto, tonto perdío, tonto a secas ya lo estoy, pero… para qué pensar, porque a ver,  ¿dónde consigo yo una pistola?, ¡qué va!, imposible, cualquiera va por ahí buscando una pistola, qué miedo, en menudos ambientes me tendría que meter, además, menudo susto para la osa cuando me encontrara ahí, las paredes llenas de… ¿qué pasa con la ambulancia?”


    Un bache revienta una de las ruedas de la ambulancia, derrapa, se va contra un camión que venía en dirección contraria y... 
       

     “¡Hala!, la mujer, el marido, los enfermeros, el conductor, unos cuantos que pasaban por allí, ¡todos!, muertos, finito, kaput, el cuento terminado, ¡ay!, mi espalda, cómo me duele la espalda, me queda lo peor, lo peor, puta vida, mis huesos, a ver cuándo llega el veranito, sudas, te acuestas empelotas y con las ventanas abiertas y ya está, y la osa… también medio empelotas, ¡quita!, ¡guarro!, mírale, igualito que las bestias, a mí no te arrimes, guarro, siempre estás pensando en lo mismo, ¡la vieja!, que pienso en lo mismo dice, cómo que en lo mismo, vieja, pienso en lo único, ¡lo único! ¿hay algo mejor que la jodienda?, antes, algunas veces se animaba y… pocas veces, pocas, pero… ¿cuánto tiempo hará que…?, ¡ahuuuuu!, ni se sabe, aunque… para qué nos vamos a engañar, tampoco está uno ya para excesos, pero de vez en cuando… un polvo de vez en cuando, sí me gustaría, sí, ¿y si le comprara uno de esos picardías rojos y se lo regalara?, cariño, toma un regalito, esta noche… ¡no! ¡quita! menudo genio tiene, ésta es capaz de coger un cuchillo de la cocina y castrarme, menudo genio, hace frío, a ver si ahora me constipo… lo que me faltaba, la mantita de cuadros, ¿dónde…?, ahí está, la mantita, pica un poco pero abriga, el cuento”


      La esposa está sentada al lado de la camilla, y lleva puesta por encima una mantita de cuadros blancos y negros.


      “¡No!, mejor un poco de sexo, ¡sexo!, mejor sexo que muerte, anda que si tuviera que escribir en un papel iba listo, aquí es fácil, borrar y escribir, eliminar y escribir, eliminar y…”


     La esposa, que está sentada al lado de la camilla, lleva puesta por encima una mantita de cuadros blancos y grises, debajo se le ve un picardías negro, de seda, con encajes; el mismo que él no dejó que se quitara ella, antes, cuando los dos hacían el amor. ¡Déjatelo puesto, cari, me excita mucho! Y ella no se lo quitó. Hacía media hora que al marido le dio el ahogo y perdió el conocimiento... Le pilló afanándose, encima de ella, que como pudo se lo sacó y lo echó a un lado de la cama. Intentó reanimarle con palmaditas en la cara, ¡Cari, cari!, ¿qué te pasa?, ¡ay, Dios! Al ver que no respondía, la mujer se tiró de la cama y pidió una ambulancia por teléfono, mientras llegaba siguió intentando la reanimación. ¡Cari, cari, vuelve, ay, por favor! La ambulancia no tardó en llegar. Y si uno de los enfermeros no mira a la mujer como si se la fuera a comer, ella no se habría dado cuenta de que estaba medio desnuda. Con las prisas sólo le dio tiempo a ponerse lo primero que encontró: una mantita de lana, con cuadros blancos y negros; la que ahora llevaba encima de sus hombros desnudos...

        — ¡Ahhhhh!, qué sueño,  ¿eh…?, ¿qué haces levantada?

         — A por una aspirina.

         — ¿Una aspirina?

         — La ciática.

         — ¿La ciática?, pues bien que roncabas hace un rato.

         — Ha sido de repente, me ha empezado a bajar un dolorcillo por       aquí, por la pierna abajo.

         —Es el tiempo, el frío, el aire.

         — ¿Y tú, que haces?

         — Aquí, terminando una tontería.

         —Ya, ya; llevo un ratito, y he leído algo por encima de tu hombro.

         — ¿Y…?

         —Está bien; venga, vente a la cama, hace frío y vas a enfermar.
 
         —Ahora, ahora; vete tú, ¡eh!, ¿qué haces?

         — Ven a la cama, tonto, ¿quieres?

         — ¡Vaya!, ¿y esto?

         — ¿Quieres?

         — ¿Y tu ciática?

         — Eso ya se me pasará con la aspirina.

         — ¿Te apetece hacerlo?

         — ¿Y a ti?

         —Es que ahora…la verdad, tengo sueño y…

         —A mí tampoco.

         —Entonces lo dejamos para mañana.

         —Como quieras, así me...

         — ¿Qué has dicho?

         —No, nada, nada; que sí, que mejor lo dejamos para mañana.

         —Vale, voy a terminar esto.

         — ¿Te espero?

         —No, tú vete a la cama, hace frío, enseguida voy yo.

         —Y tápate que vas a coger frío, ¡Ay!, me voy, no tardes.

 
         “Pobre, ella también tiene sus achaques, muchos. ¡En fin! a ver cómo termino esto”

 
         Cuando la ambulancia va llegando al hospital, el joven, poco a poco, abre los ojos. Quiere mover la mano y hace un gesto de dolor, sigue, con la vista, el tubo del suero hasta la botella. Mira a su esposa.

         —Cari, menos mal, ¿qué tal te encuentras?

         —Bien, ya estoy mucho mejor, no te preocupes —dice él con un chorrillo de voz, y sonríe algo.

         Ella también sonríe, y le coge la mano, y se la besa, y ya casi se ríe, y le vuelve a besar la mano, una y otra vez.  Él sigue mirándola. Aunque intenta sonreír, su mirada es como la de los conejos que venden en las carnicerías. Los ojos de la mujer son tan verdes como un prado, el prado más verde;  brillan, pero de alegres. ¡Se va a recuperar, se va a recuperar! 

       
          “Listo, a guardar, cerrar, apagar y... a la camita”.


         — ¿Vienes?, qué hombre éste!, ¿vienes o no?

         —¡Enseguida voy, mujer, acabo de apagar el ordenador!

         —Venga, ven y abrázame; por lo menos, ya que no quieres…

         — ¿Que no?, aquí estoy.

         — ¡Huy!, qué fríos tienes los pies.


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 31, 2017, 12:21:36
Dedicado a mi maestro,
Ricard Monforte,
días despues de su muerte.
TRISTE PUPILA

Quiebra la Inesperada un corazón florido,
surca su corva el dorso con cruel alevosía
dibujando la meta, segándole el suspiro
al ilustre maestro en la miel de su vida.
Claman fuertes retumbos de mi dolor furtivo,
sollozos asfixiados por la absurda partida.
Desnudos vagan  textos en triste desabrigo.
¿Dónde duermes poeta, arte y sabiduría?

Carende
16/10/09


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 31, 2017, 12:22:34
Soneto de la rosa
 
  Bonita rosa que brotase ardiente
  nacida ya del sol enamorada,
  sin pensar que en locura embelesada
  se prendó el viento en ella complaciente.
 
  Su cáliz lujurioso mira a oriente
  ofreciendo rocío de alborada,
  el viento roba aromas de pasada,
  el astro rey la mira indiferente.
 
  Cada mañana ofrece su ternura
  como una ofrenda al dios del firmamento,
  Febo ignorante pasa de esta oferta,
 
  él no se fija nunca en su hermosura.
  A veces nos ocurre igual que al viento,
  nos deslumbra la luz que brilla incierta
                                               
                                                        Nardy

                                                         31-05-05


Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 31, 2017, 12:23:58

MªAntonia
   
La tentación muere en el estanque vestida de morado

Cuenta la leyenda que en un lugar de Inglaterra, en su vasta historia de latidos ancestrales, los lotos son sabios, y muy blancos, de lino venturoso, cambian a color morado, al intuir traiciones cerca del estanque donde posan sus espíritus. Tanto es así que lady Camille, mujer de clara conciencia y alta condición social, vivía en la Inglaterra victoriana en una mansión donde Flora caprichosa dió forma a la belleza en su pasión aquiesciente con las rosas. Aún se percibe su brisa en el corredor acristalado que da a las escaleras de un mármol altivo y distante, escalinata donde los retratos de sus antepasados nos miran con ilustre lentitud.  Esta dama sólo se conmovía por las risas bulliciosas de las mujeres que habitan la casona, su perfume iba a enredarse a los serenos tilos, donde cada día, a su rubia sombra, disfrutaban del té en un ritual casi sagrado.
 Lady Camille era una mujer de hondos secretos, poco tiempo atrás, la presentaron en sociedad, en uno de los salones átavicos de la casa; no mostró jamás el menor rasgo de frivolidad,  su brillantez, la hacía merecedora de todas las miradas de la corte.Y, sin embargo su carácter se volvía meditabundo y huidizo y era poseída por una extraña maldición.
Este hecho, que no pasó desapercibido a sus hermanas,  acrecentaba su fuerza en noches de luna llena, cuando el sudor de los narcisos se hace irrespirable en aquel largo y cálido verano.
Un antiguo misterio se preñó en sus entrañas, envuelto en la placenta del pesar, convirtiéndola en un ser frío y oscuro.En un resplandor fijo, interminable, deja caer su melancolía en el estanque de los lotos, donde se iba a refugiar cada vez que le era imposible conciliar el sueño. Una de esas noches, cuando las luces van a dormir al  collar violeta del último crepúsculo, y reinaban las tinieblas, el tiempo se arruga sobre su rostro, pálido y trémulo, en el azul de sus pupilas, y se pudo ver la silueta de un caballero vestido de terciopelo y capa negra azabache que brillaba en la oscuridad.
No había salido  de sus sueños, era Lord Chartell, descendiente del rey Arturo y su prometido, el cual, sintiendo la tristeza de su amada, fue en su busqueda atravesando los muros del jardín. La deseó con una violenta insolencia, los dos amantes se fundieron en un abrazo ancho, como los acrecentados ríos de Babilonia. El gorjeo de la alondra les envió una mirada suplicante y Lady Camille fue recorrida por un intenso escalofrío, trayéndole a la mente el pacto de la vieja profecía. Su abrazo era un enigma que no sabía descifrar, no contaba con el oráculo que la salvase. Su padre, el día de su bautizo en el patio de los olivos, los que elevan sus plegarias a los dioses, con sus ramas extendidas hacia el cielo,  la encomendó a las esferas celestes como tributo, no había de quebrantar tal alianza.
Era necesario que ingresara en la solitaria celda de un convento, situado en la cima de la colina, donde los dioses van a jugar con sus doncellas, a sembrar lilas en las tumbas de sus madres, entre las perfumadas hierbas, allí salvaría el honor que las altas estrellas quisieron arrebatar a su anciano padre, de largas barbas muy blancas y ojos rojizos, espejo del llanto incendiado por sus lágrimas al comprometer la felicidad de su hija.
Este pacto equilibraba el orden.
Hubo de renunciar a su amor, en esta víspera que no será la última de todas las batallas de los dioses, donde expían las tentaciones y pecados de los mortales en un fragor idéntico al del trueno.
Desde entonces, se dice que en el estanque de La Mansión de los Tilos, los lotos cambian el color de sus pétalos a morado cuando, en el otear del horizonte, hace su presencia vestida de terciopelo negro, la traición.
 



Título: Re: Octubre 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Octubre 31, 2017, 12:25:03
CONSECUENCIA
 
 
Los dioses del Olimpo nos declaran la guerra.
Buscan exterminarnos sin la menor piedad.
Como primer ataque, atroz enfermedad;
desaparece el hombre; Caos rige la tierra.
 
Ignoran por qué el mundo a la vida se aferra.
Anuncian su dictamen por unanimidad.
Pecamos, según dicen, con vil facilidad;
no entienden que lo ignoto nos fascina y aterra.
 
¿Acaso el universo nos juzga horrible plaga
y debe, sin demora, traernos la extinción?
¿Somos la consecuencia de un ensayo fallido?
 
¿Podríase evitar el fin de nuestra saga?
¿Estamos al arcén del último estallido?
¿Ejercen las deidades la virtud del perdón?


Raúl Valdez

01/28/2005