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METÁFORAS => BLOG del FORO METÁFORAS => Mensaje iniciado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 01, 2017, 08:30:39



Título: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 01, 2017, 08:30:39
Escrito para Adrián.
Un niño de un añito.

¡BUENOS DÍAS, SEÑOR SOL!

Todas las mañanas, desde que nació Adrián,  el señor Sol venía a saludarlo cantando una  bonita canción mientras bailaba entre las nubes:
-¡Buenos días, Adry,  corazóooooooon!
 Y  siempre,  la yaya respondía al Señor Sol porque  el bebe  aún  no sabía hablar:
- Bien, ¿y tú?, ¿cómo estás,señor Sol?
 Y así el sol y la yaya hacían  llegar a los oiditos de Adrián la misma melodía:
-¡Buenos días, señor Sol, ¿cómo está mi corazón?, uuuuuuum, uuuummmmm.

Un día, la yaya y Adrián vieron que la mañana  no se hacía de color blanco y que el señor Sol no venía a saludar. Entonces,  la yaya se asomó a la ventana y vio  que una Nube muy espesa, casi como un chocolate,  se había puesto delante del señor Sol, y por  eso el señor Sol estaba triste  y lloraba.
La yaya no quería ver triste al señor Sol y  corrió a decirle  a la Nube que se fuese un poquito  para otro lado,  pues el señor Sol no podía salir; pero, …  A la Nube no le apetecía porque ese día estaba un poquito traviesa.
La yaya no se quería enfadar y darle con un palo a la Nube pues las nubes son siempre buenas y debíamos convencerla.  No había manera, la Nube estaba demasiado  oscura y cuando el señor Sol intentaba  moverse, ella rápidamente se ponía delante.
 Así que  a la yaya no  le quedó más remedio que ir a charlar con el señor Viento.  Cuando el Viento escuchó que el señor Sol lloraba porque la Nube no lo dejaba salir,  fue cerca de la Nube, y dió un soplo gigante y la Nube negra se fue.
 Entonces  Adrián y la yaya vieron como el  señor  Sol sonreía e iba desplegando sus rayitos y haciendo blanca la mañana.
 Al poco rato fue a dar los buenos días a su amiguito Adrián cantando, como siempre:
- ¡Buenos días!, corazón.
- Buenos días,señor  Sol.

Ahora, los  tres estaban muy felices. Y, colorín colorado este cuento se ha acabado.

Carende
Su yaya Mamen


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 06, 2017, 09:21:38
   
Triste Navidad

¡Oh dulce Navidad, triste de ensueño!.
Qué mal te ven en casas del olvido,
del olvido de un Dios, quizás perdido,
dejando un nacimiento sin su dueño.
 
¡Señor!. Hay niños faltos de comida,
no precisan turrón ni exquisiteces,
sino el pan de tu amor y aquellos peces
que ofreciste en la ruta de tu vida.
 
Sin concebir motivo de abandono,
ellos siguen muriendo de la hambruna
y no quieren mirar hacia tu cuna,
lo harían con los ojos del encono.
 
Pobre la Navidad cuando consientes
esta desigualdad en que se canta
por un lado, canción que al hambre espanta,
por otro, villancicos complacientes.
 
No soy nadie, al haberte censurado
me duele si te sientes ofendido,
tú relegaste un mundo que, afligido,
olvida a quien a ellos ha negado.

Nardy


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 06, 2017, 09:57:00

AL ÁNGELUS.
 
Al ángelus te elevas, madre mía,
al misterio te fundes con ardor,
ya tu copa consagras al amor,
virtud que tu universo conseguía.
 
Majestuoso equilibrio fue tu guía
a regiones solemnes, diosa y flor
engarzada en los iris de esplendor
al Santo Celo viertes tu alegría.
 
Persigo tu perfil, mujer amante,
te anuncia con amor la gloria pura
escanciada con luz y sal triunfante.
 
 El Edén se recobra en tu hermosura
tus entrañas gestaron ese instante,
mi orgullo, de tu vientre ser criatura.

Rosas.


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 06, 2017, 10:44:49
MI OCASO
 
 
¿Quién no admitirá retraso?
Mi ocaso.
¿Alguien ultima mi suerte?
La muerte.
¿Cómo figuro en la historia?
Sin gloria.
De mí no existe memoria,
dios Cronus fue mi rival,
oteo el obvio final:
mi ocaso, muerte sin gloria.

Raúl Valdez


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 07, 2017, 12:04:35
Infierno de aire

Odio mi infierno de aire,
secuestrador de pupilas,
le detesto por cobarde,
me encadena a la rutina;
rebelde, sigo adelante,
arracando mis esquirlas,
arderán los almanaques
en el vuelo a la salida.

Alpha Centaury


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 07, 2017, 12:56:16
    
Sensaciones

Te busco, no  puedes hablar.
Entiendo tu alegato indeformable,        
las horas  se escapan de tus manos;        
las mías difunden tu silueta        
-la que asciende por ciudades y arroyos-      
y desconocen de ti lo inédito,        
la curva  de tu ceja cuando te ofreces    
por completo y confías tu forma
a otro desconocido.
Erial


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 08, 2017, 05:37:14


Nostalgia

Hojas vencidas,
lágrimas del otoño
pueblan mis ojos.
¿El tiempo?  Profecía.

Liliana Valido


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 08, 2017, 08:05:54
Una traición

Todo lo que en el mundo poseía
   era una habitación y su gatito.

   ¡Siquiera imaginaba alguna dicha
   diferente a su juego y su cuidado!

   Encendida la tele,  en el sofá,
   el chiquito maullaba en su regazo.

   "¡Mi pequeño!, ¡criatura!, ¿ves tu estrella?,
   ¡de mi noche borró la oscuridad!"

   (Un dulce amanecer de primavera
   sumida en la basura la encontraron;

   consagrada al hambriento, su animal,
   herido el vientre, dábase a su gato).

Dage


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 08, 2017, 08:25:38
El no Poeta

Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.

Marc de la Torre


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 08, 2017, 08:38:13
 
   
Mi cara en tu espejo

Si miras verás mi cara en tu espejo,  una mirada que se clava y te deja sin hablar.

Porque me viste y me quisiste; como se canta un bolero.

Porque me miraste  a los ojos y me amaste sin temblar, tu mirada  cálida, amorosa y sencilla.

Me dijiste que me amabas y no  me olvidarías.

 Con el paso del  tiempo,  una fuente de hielo creció entre tus ojos y mi alma.

Y te añoro apasionado, como se quiere a un hijo, como se aguanta al dolor.

Y eres al fin un recuerdo plácido,  frustrado abrazo,  desatino doliente

Altabix
.


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 09, 2017, 11:23:39
Esperanzados ojos de sonrisa
llenos de luna, frágiles jactancias.
fonemas carmesíes de fragancias
tejidos por los dones y su brisa.

Tu piel, la dulce luz de poetisa.
Espíritu dichoso en alternancias:
reír, llorar. Tristezas. Son tan rancias,
trabajo en lucha lóbrega, sin prisa.

Mujeres, sois felices bienhechoras
discretas ante pérfidos varones
buscando así la paz, conciliadoras.

Belleza tras las fusas de canciones
escritas por las albas soñadoras.
Frascos de añil, jazmines de los sones.

Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle
.


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 10, 2017, 04:03:27
La esperanza




Recala cual suave canto
o como brisa viajera,
al llegar colma la espera
y el penoso desencanto.      
Evapora todo el llanto
al revestirnos con sueños          
gloriosos y con empeños
engalanados de magia.
Su existencia nos presagia
dulces instantes risueños.


Esta suerte y su favor
nos otorgan la confianza;
con muy poco nos alcanza
para luchar con valor.
Se intuye, incluso, el temblor
de la frágil mariposa
al descubrir a la rosa,
libando de su belleza.
Es germen de gran riqueza
la esperanza esplendorosa.


Si esta virtud nos viste,
notamos que el corazón
se provee de pasión
y su hechizo nos asiste.
La vida no es ya triste
como en el tiempo pasado,
queda el mundo perdonado
si nos retorna el amor.
La alegría es mayor
si se vive esperanzado.



Candela Martí


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 11, 2017, 10:40:15
La barbarie

Tempestades de fuego,
calvario de la historia.
En el cordón del tiempo

sangra la humanidad
en sollozos de muerte.
Justicia, su disfraz

alimenta el desprecio
por la vida. Las sombras,
la barbarie al acecho.

Liliana Valido


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 11, 2017, 10:45:44
SALDO FINAL

Deshabitada, como el desliz breve
del saldo final
de una ilusión sin compromiso,
en ese recodo me siento
estando lejos de tu geografía.

 (Freya)
1º de Abril 2012.


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 15, 2017, 12:41:02
Miguel

No debí dejar que se fuera del pueblo. Ella estaba empeñada en irse a curar, pero yo no quería. Cuando se subió al camión vi que se persignó tres veces, como era su costumbre, y se despidió de mí con la mano. Pensé en subirme con ella pero estaba bien lleno de gente. El camión se dio la vuelta y, cada vez que avanzaba, se iba haciendo más chiquito y más chiquito hasta que se confundió con la polvareda que se levantaba por la tierra seca. De pronto, la carretera se quedó sola, no había nada, ni siquiera el polvo que había levantado el camión. Estaba tranquilo, sólo se oía pasar el agua del arroyo que nunca estaba quieta. Una iguana salió a tomar el sol que calentaba las piedras. Entonces me fui pa la casa. Se me escurrieron las lágrimas, pero me las limpié con el pañuelo antes de que alguien me viera. Yo no quería que se fuera a curar y menos a la capital, dicen que es bien peligrosa, que está llena de rateros. Además, ¿qué tal si no aguantaba la operación? Doña Refugio, la esposa de Joaquín el de las naranjas, de tan vieja que estaba ya no despertó. Los doctores dijeron que había sido la presión, pero yo sé que fue de pura congoja. ¿Qué tal si a mi mujer le pasaba lo mismo? Aún recuerdo la noche antes de que se fuera. El cuarto estaba envuelto en una negrura espesa, no podía ver nada a través del mosquitero. Nomás oía los grillos que chillaban entre las tejas y los aullidos de los coyotes en el cerro.

―Ay, Miguel. Tú no sabes de estos dolores que a mí me dan. Tal vez pienses que yo ando como si nada, pero a mí me duele harto la panza, como si tuviera un nudo que me retuercen y me retuercen hasta que me tumba el dolor. El médico dijo que la operación era la única manera de que se me quitaran.
―Bueno, pues, me voy contigo entonces.
― ¿Y quién va a cuidar las vacas, darles el alimento, llevarlas y traerlas del potrero? Acuérdate que La Pinta está preñada. Aquí la gente apenas tiene tiempo de acabar sus quehaceres. Nadie va a querer aceptar otro trabajo por pura caridad y nosotros no tenemos dinero.
― ¿Y si te pasa algo?
― No seas necio, Miguel. No me va a pasar nada. Susana va a estar esperándome en la terminal. Y de ahí nos vamos a ir derechito al hospital. Tú no tienes de qué preocuparte.
―Pero, vieja, ¿cómo voy a comer?
―Te voy a dejar hartos calditos pa que nomás los calientes, o te vas allá,  a comer con la comadre Lola, ella nunca nos niega nada. De hambre no te mueres.
―No me dejes, Lupe.
―Ya duérmete mejor. Si me sigues desvelando mañana no podré recordar temprano.

     Estuvo dando vueltas en la cama hasta que le pasé el brazo encima y se quedó dormida. Mi mujer era así. Con tantito que me le arrimara en la cama, se hacía de lado para que yo la abrazara mejor y pusiera mi pierna sobre la de ella. Aunque no me dijera nada, yo sabía que le gustaba que la abrazara, sentir mi calor  y mi cuerpo pegado al de ella. Por eso, estando dormida, luego luego se acomodaba a mis brazos. A veces de día, cuando la quería abrazar, me quitaba “¡Aplácate, Miguel! ¿Qué no ves que estoy haciendo el quehacer?”, me decía. Y yo me iba a desgranar el máiz o hacer otra cosa, pero dentro yo sabía que le gustaba tanto como a mí.

     No podía decirle nada, estaba convencida. Además yo había visto cómo le daban los dolores, cómo gritaba, ni caminar podía la pobre. En esos tiempos, cuando le agarraban los cólicos, yo hacía todo el quehacer pa que no se cansara, le hacía sus tecitos, le daba de comer a las gallinas. Pero de nada sirvieron tantos cuidados. De todos modos se murió. La enterramos junto a su padre, don Ezequiel. Susana no se ha vuelto a parar por aquí desde el entierro, su madre era la única razón por la que a veces nos visitaba. Nunca me perdonó aquel malentendido. Yo ni sabía que el tal Juan andaba por esos rumbos cuando andaba cazando al coyote que se comía las gallinas.  De seguro fue obra del Diablo, porque la bala le atravesó en el meritito centro de la frente. No me caía nada de bien, tenía la sangre pesada, pero era buen muchacho. Por eso Susana se fue con su tía Remedios a la capital. Ella, solita, vino. Mis otros hijos se fueron muriendo de uno por uno. Dos, cuando apenas eran unas crías, murieron de tifoidea, a otro lo mataron sin decirnos siquiera porqué y los demás se fueron pa el norte y se quedaron en el río. Quizá así está mejor. Que no venga. ¿Pa qué quiero que me vea así de viejo? Le voy a dar lástima con estos cueros que me cargo. Mejor me muero solo, sin dar lástima a nadie.

     El rebozo de Lupe está tendido sobre la silla, como extrañándola. A veces sueño que estoy en un potrero que no es mío, está grande y con la tierra agrietada por el sol. No hay ninguna planta, sólo un sendero de tierra aplanada por la que camino. Entonces la veo, allá, a lo lejos. Va caminando sola, con el rebozo en la cabeza. Y voy corriendo, quiero acercarme, alcanzarla, pero ella corre también. Y le grito: ¡Lupe, espérate!, ¡Lupe! Me tropiezo hartas veces con las piedras, miro abajo y no traigo huaraches. Pero sigo corriendo sobre la tierra caliente. Hasta que la alcanzo, le pongo la mano en el hombro y le quiero dar la vuelta. Entonces se oye una carcajada alrededor de todo el potrero y cuando miro mis manos nomás tengo un montón de trapos viejos. Lupe, Lupe, ¿estarás descansando en paz? Porque yo aquí no descanso nada, aunque me la pase todo el tiempo.

      Desde aquí, en la hamaca, se ve cómo el aire mueve las ramas del huizache, como si le acariciara las hojas con mucho cariño. Parece que no hay nada en el cielo, pero si uno se fija bien, hay una argolla de luz blanca en vez de luna. Por eso no hay claridad, está oscuro, oscuro. La vela que encendí sobre la mesa, apenas ilumina su retrato, yo la miro. Dicen que cuando la vela que se le prende a un muerto casi no alumbra es porque le falta luz pa encontrar su camino en la otra vida. La sombra sobre la pared sube y baja, así como da luz también la quita. Todas las cosas se ven más negras. Y la mecha de la vela se mueve como si bailara con el viento, como columpiándose, como si quisiera apagarse con todas sus ganas pero no pudiera.


Orlando


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 15, 2017, 12:48:03
   
Asesinato se escribe con A


-Parte I-

“Era viernes y trece. Andaba aún con resaca de Aranjuez.
El reloj seguía parado a las nueve y veinte de una mañana calurosa que había amanecido locamente apasionada varias horas antes.”



Abrí los ojos al mundo real. Desilusionada, me resigné a la idea de preparar el desayuno para tomármelo en la cama solitaria, desposeída del amante de mi ensueño.
Bajé a la cocina. Dejé que el perro saliese al jardín. Por unos instantes, me regocijé escuchando el silencio lánguido de la incesante lluvia.
Mientras hervía el café se me ocurrió entrar a darle los buenos días a Paco. Hacía tiempo que no me dirigía la palabra. Sus razones –si es que se puede decir que las tuviese- no me importaban gran cosa, sobre todo, después de lo del accidente. Eso es algo que yo nunca, nunca, le perdoné (…)

Abrí la puerta con cuidado y me asomé. Estaba tendido boca abajo en una postura que se me antojó incómoda. Como sin lentillas veo menos que un topo, me fui acercando a él, poquito a poco, hasta que me percaté de que lo que estaba contemplando era…un cadáver.
No se me ocurrió ponerme a gritar como hacen en las películas. La falta de experiencia, supongo. Quizá si hubiese visto otros muertos antes habría chillado, pero éste era el primero. No llegué a tocarle para comprobar si respiraba. Simplemente di por sentado que Paco había estirado la pata, Dios sabe cuándo y por qué.

La campanita del horno me sacó del ensimismamiento. Los croissants estaban a punto. Mientras desayunaba intenté recordar lo sucedido el día anterior. Me resultó muy difícil. Cada vez que retorno de una de mis breves estancias en España se me queda la mente saturada de momentos inolvidables hasta tal punto que los instantes de la vida cotidiana me resbalan. “¿Qué hice yo el jueves? Pues, ni idea.”
Puede que intercambiase un par de frases fugaces con mi hijo. Algo referente a que iba a pasar el fin de semana fuera con sus amigos. De ahí deduje que estaba sola en la casa. Bueno, no exactamente sola sino con el muerto.
Me pareció haber visto a Paco la noche anterior en el comedor pero no sabría decir a ciencia cierta si estaba vivo o no. Preferí suponer lo primero. En cualquier caso, fui la última persona que le vio con vida…excepto el asesino.

Dejemos las cosas claras. No es que me faltasen motivos para querer librarme de él. Yo nunca, nunca, le perdoné lo del accidente (…)
Encima, tenía que aguantar esa tos repugnante de fumador, su voz desabrida lanzando improperios, ecos de palabras fantasmagóricas que me torturaban incesantemente.
He de admitir que resultaba insoportable. Llegué a odiarle pero ¿de ahí a matarle? No sé. No creo. Con el pensamiento, puede.
Me di cuenta de que eso mismo pensarían todos los que me conocen: me lo había cargado yo. Poco importaba la causa de su fallecimiento, no me quedaba más remedio que deshacerme del cuerpo del delito.

Tenía todo el fin de semana por delante para lograrlo.


-Parte II-


El disponer de jardín en la parte de atrás de la casa tiene sus ventajas. Si bien las inclemencias del tiempo galés no me permiten disfrutar de la jardinería más que en contadas ocasiones y tomar-el-sol-que-no-hace es imposible, queda, no obstante, el terreno llano cubierto de verde césped para cavar y sepultar ciertos, digamos, estorbos.
Pese a ser la opción más obvia tuve que dejarla como recurso de emergencia ya que mi perrito anda siempre escarbando por el jardín, que considera territorio suyo.

Lo principal era sacar a Paco de la casa cuanto antes pues, quieras que no, pronto comenzaría a oler mal. Pensé que, de momento, estaría mejor en el garaje hasta que recuperase la memoria o, al menos, hasta que se me ocurriese una mejor idea.
No me apetecía verle ni tocarle. Tampoco tenía la más mínima intención de cargar a cuestas con él. Le dejé, allí donde estaba, tal y como me lo había encontrado. Muy asépticamente me puse los guantes de fregar los platos y procedí a cubrirlo todo con la colcha de la cama de mi ex-marido. Una sonrisa un tanto morbosa asomó a mi semblante, entrecerré los ojos y malévolamente los imaginé a ambos bajo aquel bulto.

Antes de proceder a la mudanza, lo meneé un pelín no fuese que el fiambre me resucitase de forma imprevista. Una no es profesional de la medicina y sólo sabía que Paco estaba aparentemente muerto. Por suerte, no se movió. De haberlo hecho, aparte de provocarme un susto impresionante, habría supuesto una desilusión pues, a estas alturas, ya me había hecho a la idea de que el interfecto, por la razón que fuese, había cesado de existir.

Y es que, en el fondo, yo nunca, nunca, le perdoné lo del accidente (…)

Empecé a empujar con gran esfuerzo aquel féretro improvisado camino de la puerta de la cocina que da al jardín. La maniobra resultó infructuosa. Hay un escalón en esa puerta y yo sola no podía levantar aquel trasto tan pesado.

Tendría que esperar hasta que mi hijo regresase a casa el lunes y me echase una mano.


-Parte III-

“Noche serena de otoño enamorado.
Dos amantes entrelazados giran al unísono sobre un puente.
La luna llena los contempla tras los muros del palacio centenario.


-¿Dónde estás, amor mío?”




Hubo un tiempo en que Paco estuvo enamorado de mí. No cesaba de repetir lo mucho que me quería. Por supuesto su amor no era correspondido. Era algo imposible. Intenté explicárselo pero no creo que me llegase a comprender. Yo me mantenía a una distancia prudente. En el fondo me halagaba ese cariño incondicional que sentía por mí. Le dejé que me besase en un par de ocasiones. Eso es todo porque en seguida se lanzaba y…en fin, ya se sabe cómo se ponen algunos.
Me pregunto si lo del accidente fue deliberado. Tal vez adivinó mis intenciones y se puso celoso. ¿Fue su agresión un ataque de celos? No sé. El caso es que me hizo mucho mal. No me refiero únicamente a las cicatrices sino al dolor que me causó el tener que cancelar el compromiso. Tuve que posponer mi viaje a España pues tenía la cara desfigurada. Faltaban tan solo dos días para la partida.
No. Definitivamente yo nunca, nunca, le perdoné lo del accidente (…)

Abrí la ventana del comedor para evitar que el posible hedor invadiese la casa y me retiré, como viene ya siendo costumbre, a mi cuarto del que apenas salí.

Las horas se sucedieron de forma intrascendente. Seguía sumida en una especie de sopor, recordando los momentos sublimes vividos en la tierra que me vio nacer junto al hombre, ése por el que estoy loca. Esta sinrazón me permitió mantener la cordura durante los dos días en que compartí techo con el cadáver de Paco.

La galerna, despiadada, rugía con fuerza arrancando sonidos de ultratumba desde todos los rincones de la vieja morada.





-Epílogo-

Han transcurrido cinco meses desde que sucedieran los acontecimientos que anoté en ese cuadernillo tan sufrido al que llamo familiarmente “Mi Diario”.
El crudo invierno y las nieves se conjugan en tiempo pretérito. La flor nacional, el narciso dorado, motea por doquier la campiña galesa.
Mi perrito, que ya no es un cachorro sino un espléndido ejemplar de caza en miniatura, sigue triscando por el jardín de la casa. De vez en cuando, orgulloso, me trae trofeos prueba de la valía de su raza. La otra tarde, sin ir más lejos, me obsequió con tres enormes plumas rojas de la cola de…




De todos es sabido que el crimen perfecto no existe.

Lady Ágata


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 15, 2017, 12:59:05
El Valor de la Palabra

Del arpegio de una palabra          
surge la luz en las tinieblas;        
la armonía rasgó las sombras,      
brunos tules de la quimera.  
Es elixir del pensamiento,            
concibe y conforma la idea;        
es, la erudición, su baluarte,                    
nívea pulcritud, su médula.      
Hemos de extremar el cuidado    
a la hora de uncir la lengua;    
donde con ominosa voz,      
alza su vacuidad siniestra,          
llegando a resentir la vida            
del que “sin ton ni son” la suelta.  
El Verbo dimana del Éter  
fiel lacayo de la belleza;  
no indómita cacofonía,
ring de insustanciales simplezas.
Narrada, melódico himno;  
ubérrimo bemol, impresa;
nunca el insufrible quebranto  
de intrascendente verborrea.  
Urdidos gracejo y donaire,  
empavesados de cautela,              
logran destilar con su hechizo    
miel de simpatías ajenas.              
La cultura nos enriquece  
con variado caudal de ideas,  
rindiendo ocasión de aducirlas  
al blandir palabras certeras .  
Las tertulias devienen trovas,      
fruto de eurítmica epopeya,              
haciendo florecer el garbo,            
ungidos orador y audiencia.              
Rosa




Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 17, 2017, 01:02:08
POR MI CAMINO (Dedicado a Diana)


Sinalefa del ¡ay! con la memoria,
desbordada malicia de lebreles,
¿sentís en un rumor de cascabeles
mi constante liturgia laudatoria?

Evoco los efluvios de la gloria
cuando la luz doraba los laureles,
las sonrisas sonámbulas, las crueles
certezas, ilusión de la victoria.

Senderos bifurcados, ¿es mi sino
una fuerza de rosas decaídas?
¿Tal vez de la piedad su flor desnuda?
 

Errática la sombra del destino,
libera de mi ser las florecidas
verdades desterradas por la duda.


II


Desplegadas las velas en mi ruta,
busco sin fe la guía de la suerte,
para  sembrar dondiegos en la muerte
y reprimir las voces de mi gruta.

El tiempo me regala su batuta.
Matizaré mi luz en aguafuerte,
donde se funde la piedad inerte
del corazón sorbiendo la cicuta.

Camino de la paz, oculto cielo,
¿Con qué fusil de rosas se dispara
el gozo de truncar el desconsuelo?

Quisiera demoler antiguos faros,
enfrentarme con bríos a mi clara
derrota sin cuartel, al raso vuelo.

augustus


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 17, 2017, 01:03:36
Mis fantasías
Mis oscuras fantasías
al universo se engarzan
con broches de desvaríos
y alfileres escarlatas.
Cuando a los pies de Morfeo
imploro por sus balandras
me entregan suaves perfumes
de mirra, rosas y ámbar.
Entrar en mis sueños brunos
es perderse en la comparsa
de primitivos juglares
y mitológicas almas,
es discernir los arcaicos
secretos de las entrañas
y encontrar insuficientes
todas las nobles palabras.
Convivir con mis quimeras
implica en un epigrama
enloquecer a sovoz
calcinándose en la fragua.


Albadiosa



Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 17, 2017, 01:05:28
SIRENA

Busco entre caracolas y en la espuma,
por cristales de cielo,
el dorado relumbre de tu pelo
y tu alentar que a las aguas perfuma.

Tus canciones sostienen a mi pluma
en notas de salado terciopelo.
El húmedo sostén de mi desvelo
a mis delirios suma.

Te espero en mi soñar de cada noche,
desnuda de castigos;
entierras entre conchas mis pesares.

Diluyes el acíbar del reproche
con algas por testigos.
Fervoroso ritual el de los mares.

María Bote
12 – 6 - 2014


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 17, 2017, 11:26:45
Cofre de Vida.

Las profundidades, oscuros abismos,
esconden secretos, antiguas leyendas
de barcos piratas y duras contiendas,
también de tesoros, sunamis y sismos.

El mar, sus enigmas, son magia y poder,
un baile de crestas al ritmo del viento,
seduce en las noches, se vuelve violento
si añora una tarde su razón de ser.

Su gran magnitud subyuga al poniente,
me place observarlo sobre la atalaya,
escucho el sonido de olas y playa,
me seda la brisa, es mi confidente.

Cobertura azul en los glaucos ojos.
Un cofre de vida para mis despojos.


Gisela Cueto Lacomba.
21 de mayo del 2010.


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 19, 2017, 04:39:07
***Palabras muertas***
 
Baúl de absurdos miedos y oropeles,
fantasmas y demonios del antaño.
Escondes las reyertas, rotas pieles
zurcidas; cicatriz inmune al daño.
 
El tiempo desdibuja con pinceles,
la historia de papel. Me sabe a engaño.
Invoco los motivos a graneles
de heridas con matices de castaño.

Confusa, persevero, no sucumbo,
rescato doce páginas desiertas,
episodios de ayer. Un manuscrito
 
carente de un pasado va sin rumbo;
sus palabras volátiles y muertas,
surten de poesía al infinito.
 
29/05/2006

wella


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 19, 2017, 04:39:55
HOMBRE RÉPROBO (Cavatina)
 
I
Ilusiones prisioneras
por el miedo a la locura,
lémures de la cordura
hostigan las horas hueras
con esperanzas austeras,
fruto de la autocensura.
 
II
El Hombre indigno del Ángel
es ciego de primaveras
condenado a la amargura,
sin gozar de la aventura
y quemarse en las hogueras
de pasiones placenteras.
Así hasta la sepultura.

mariaValente


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 19, 2017, 04:41:10
LAS BRIZNAS DEL AMOR


                                 En tu nube altanera, no vislumbras el hilo
                                 tenue de mi lucero.

                                 Fulgor de tu letargo, no palpas el buril
                                 de incipiente beldad.

                                Ves humo en tu picota con sabores de tiznes.
                                Lulú de día y noche.

Irene



Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 20, 2017, 10:28:44
El músico

Oigo los tímidos acordes,
en áspera armonía combinados,
ascender y bajar en compases hirientes.

Noto los dedos duros, malheridos
sobre el teclado indócil,
vertiendo progresiones imprecisas.

Tenaz, el alma,
lanzándose frenética en su fe,
desde la cima con el mismo tono,

surca al final —bemoles, diesis, tónicas—,
la consonancia del heroico vuelo
en el olvido azul del gris aprendizaje.

Calendo Griego


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 20, 2017, 10:30:08

*****

Tolvaneras de notas fantasmales
chocan con las paredes del pasillo
llegan al lado mismo de mi cama
 
Es esa joven; viene por las noches,
se sienta en mi salón sin dar la luz
y se pone a tocar un violonchelo
tatuado justo encima de su pelvis
 
Mis miserias se cambian por pelusas
que de repente vuelan por el aire
 
Yo mientras tanto duermo, iluminado.

*****

Noche vieja en familia

¿Por qué estaba ella allí?
un fantasma
un muerto
—con esa hiel en las venas—
¿para cuándo los huesos?
o mejor…
no ser ni huesos
ni ceniza
ni polvo
¡nada!
—ni venas—
pero no
¡ahora no!
ahora
una
a una
campanada
a campanada
las uvas...de la suerte…
rodeada de risas
de confeti
de miradas de reojo
de…
¡Extraños!
Y el ladrido de sus venas.

ojaldeb


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 21, 2017, 08:44:22
    

Poema místico minimalista de Ar-ca

Todo es uno,
ahora.

El tiempo es uno,
ahora.

El silencio es uno,
ahora.

El infinito es uno,
ahora.

Todo el espacio eres tú.



Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.
(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle.


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 23, 2017, 11:13:10
Dedicado a Juanvi,
mi esposo.

     
PARTE DE MÍ

Eres la yerba del prado,
la claridad del albor,
tú, mi arrojo más templado;
tú , mi quimera, mi sol.

Pálpito de mis latidos,
de mis ojos, su mirada.
Por un enigma fundidos,
siempre tuya, enamorada.

Suave aroma de romero,
brisa de la mar en calma ,
con maravilloso esmero,
nos unen cariño, alma.

Bagaje de mi destino
y bella flor del jazmín,
sosiego del desatino,
frescura de mi jardín.


Carende
10/08/08


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 23, 2017, 11:19:19
La ventana

   Cierra la ventana, madre,
   que al acabarse la noche
   el viento ya suena frío.
 
   Más …, espera,
   está sonando un suspiro
   que viene rondando al día.

   Abre la ventana madre.

   Ya son las horas del alba
   y allá por la lejanía
   viene una niña cantando.

   Abre la ventana, madre,
   que me estoy enamorando.

   28-09-03
Nardy


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 23, 2017, 11:25:52
El perfume de las flores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores.
 
Tú viertes mil perlas rojas
a mi cáliz que deshojas,
yo te bebo sin congojas.
 
Armonizan los amores.
 
Rejuveneces mis cielos,
se alejan los desconsuelos
cuando me cubren tus velos.
 
Se deshacen mis temores.
 
Enredado en la ternura
de mis senos, alba pura,
entrégate sin mesura.
 
Y relucen los candores.
 
Al perfume de las flores
le cantan los trovadores,
armonizan los amores,
se deshacen mis temores
y relucen los candores.

Mª Antonia


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 23, 2017, 11:34:00
DOLOR Y HELOR


Escupe el desamor su acero, fiero,
dejando al músculo sin vida, vida.
Por el filo del sable artero muero,
y el báratro en mi honda herida anida.

La sangre de mi pecho fluye, huye,
y un suspiro del alma rota brota.
Este sufrir que me destruye incluye
un lóbrego sonar de ignota nota.

Si ayer dijiste amarme tanto, tanto,
¿me das ahora inmerecido olvido?
Mi alma lleva como manto, llanto,
cenizas de un querer perdido, ido.

Exhalo un último clamor, amor,
y tiemblo con asaz dolor y helor.


Raúl Valdez

08/23/2006


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 24, 2017, 09:05:32
Simulo existencia
al beber la sangre de la luna.
Duermo cuando los hijos del sol
disputan su jornal.
Rapto fantasmas y, a veces,
me implico en luchas inasibles.

Otros vivirán mientras sueño mi biografía.

Alpha_Centaury


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 27, 2017, 12:26:22
Tres vueltas de llave

De ella apenas conocía su silueta, lo poco que dejaban traspasar los visillos de su ventana. Siempre la imaginé triste, deambulando, sumida en sus pensamientos; tal vez la música que día tras día junto con alguna trasnochada tarde llegaba desde su apartamento, me hacia percibirla así.

Un eterno Sabina cantaba desgarrado.  Creía poder reconocerla en cualquier parte. En numerosas ocasiones había fantaseado con un encuentro casual con ella.  Ya saben, un cruce de miradas, un imprevisto roce en el ascensor. Cuarto C,  A. García, esto era lo único que se leía en su buzón, Amalia, Alicia, Alma, Aurora, Arabela...  yo seguía especulando con su nombre; Alma; para mí sería Alma.

Me acostumbré a llegar pronto a casa, intentando no hacer ruido, todos mis sentidos permanecían alerta a cualquier sonido que procediera de su estancia. Escuchaba cómo Alma abría la cerradura, tres vueltas de llave, y un sigiloso cerrar,  dos pasos y el bolso aterrizaba en el sofá; casi al mismo tiempo Sabina cantaba “ llegas demasiado tarde, princesa”  y  así era: tarde a mi vida.
Alma y yo teníamos un horario  parecido. Si hasta ese momento no habíamos coincidido al salir por las mañanas,  era sobretodo porque yo retrasaba mi salida hasta que ella cerraba su puerta, tres vueltas de llave, y  yo  exhalaba un  suspiro detrás de la  mía, preparado para salir.

Pasaría todo el día esperando llegar a casa. Aguantando la murga de unos y  otros,  los cuchicheos a mi espalda, para ellos yo era el raro, el que no hablaba, no contaba nada sobre su  vida anterior. No  tenía ninguna intención de trabar algún tipo de relación con ellos, aparte de la necesaria para desempeñar el trabajo. Solamente  con el de contabilidad parecía estar más en sintonía. Como un acuerdo tácito, compartíamos mesa durante el almuerzo, él se enfrascaba en su periódico y yo en el mío.  Bastaba con unos buenos días, y media sonrisa.

Abstraído como andaba, no me di cuenta de que el contable realizaba el camino de vuelta a casa unos metros detrás de mí. Tampoco sé qué lo alentó aquel día a alcanzarme, a seguir caminando a mi lado sonriente y dicharachero; durante dos años  sólo  habíamos cruzado los buenos días y poco más. Persistía en su camino a mi lado, yo, enojado, apretaba el paso, y él seguía, bla..bla..bla. Bruscamente, me detuve delante del portal, a la vez que, atónito, veía cómo el contable, sonriente, sacaba un llavero del bolsillo, y dirigiéndose a mí decía;  Cuarto C , ya sabes dónde tienes tu casa.
 Erial


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 27, 2017, 12:42:06
El hogar de la miseria


Estaba allí, hambriento y en harapos.
Adusto y triste ronda en tarde turbia,
con sus ojos llovidos de penurias,
mendiga albergue y pan, avergonzado.

¡Niño, cargas la vida con miseria!
No descubre las manos de su madre,
en medio de las sombras, un infante,
oculta en los bolsillos rotos, penas.

La calle de la infancia son sus libros,
protege el sueño frío viejas ropas.
Los insensibles cruzan y no miran.
 
Fugaces quejas marcan su camino,
el tiempo esconde escombros de congojas.
Inocente criatura de la vida.

Liliana Valido


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 27, 2017, 12:44:13
   
Caballero de leyenda


Yo soy el caballero de leyenda,
famoso en su victoria ante el dragón,
con quien temen los hombres la contienda
y conquista a la dama el corazón.

Guardo al rey su buen nombre y gran hacienda             
pues sirvo con humilde sumisión;
encuentro una aventura en cada senda
y busco en la hidalguía salvación.

Mas temo a la amistad como al demonio;
honrado compañero, por altruismo,
¡no quieras apartarme del engaño!

Prefiero mantener mi patrimonio
de fútil entelequia, a tu espejismo:
¡malvivir cada día y cada año!

Dage


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 27, 2017, 08:44:32
El no Poeta

Pertinaz e infame hado
yo resisto tu señuelo,
¡arruina ya  mi desvelo!
Ojos en surco tostado.

Sintiéndome ruin bagazo
confina mi juicio al diestro,
si no conozco maestro,
de sabias letras ni trazo.

Como navío varado
soles conté con recelo,
cogí la pluma del suelo
en tregua con el tarado.

Arrogante, afloja el mazo,
raspa mi rostro siniestro,
tan rico convite vuestro
naciente de un novel lazo.

El guardián sutil y osado
me mostró radiante al cielo,
mira al frente con anhelo,
concluirás  roto y cansado.

Frunció la tinta un abrazo
esclava de lo que muestro,
terminé con mi secuestro;
oda libre en mi regazo.

Marc de la Torre


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 29, 2017, 01:03:45
Dedicado a Samudras.

Corregido en el foro Metáforas de Diana Gioia.

El escribió las rimas más tristes en la noche
derramando, su alma, los sumergidos versos.

Desgarradoras letras de su musa perenne
el querer de su aire, celoso de sus pétalos.

“Me desarman las penas más hondas y sombrías
al partir los cristales esbozados, enteros
entre afligidos surcos, y describen recodos;
humores de vil burla fluyen en rictus gélidos.

Presentir el truncarse la vida sincopada:
los papeles ocultos del débil desafuero,
las ausencias de toba fluyen en el olvido,
del barro receloso me inhiben los espejos.

Podrían ser ahora volcanes tremebundos
volando por mi mente, los molinos de viento.
Terribles lavas ciegas de débil porvenir,
inhábil dictadura discurre por mi cuerpo.

Romper mis pobres puentes y asesinar quimeras.
Sentirme grande, fútil, emperatriz del tiempo.
La dulce vista, blanca ternura de tus iris,
el máximo tesoro cedido al sufrimiento.”

Escribió las estrofas más tristes de la noche.
Dejaré ir mis letras, manando, hacia el silencio.

(c) María Teresa Aláez García. Mayte Aláez. Mtiag.Pernelle.


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 29, 2017, 01:34:56
En la orilla

Se perdieron las huellas en  brazos de la vida.

Imágenes cansadas
carentes de memoria,
en  túneles del alma.
Harapos de nostalgia.
El horizonte asoma
inundado de lágrimas.

En este mar sin sueños, el olvido en la orilla.
   
Liliana Valido


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 31, 2017, 04:19:35
   
ABISMOS

Por los abismos del alba me curto
sin curvar mi intuición,
absorta no revivo las veredas
presumo de fisuras, sin remiendos,
así de mi labranza, acallo la semilla
dispersa por la loma de mi pórtico.


 (Freya)
Mayo 10, 2012


Título: Re: Marzo 2017
Publicado por: María Teresa Inés Aláez García en Marzo 31, 2017, 04:21:06

Orlando

   
Miguel

No debí dejar que se fuera del pueblo. Ella estaba empeñada en irse a curar, pero yo no quería. Cuando se subió al camión vi que se persignó tres veces, como era su costumbre, y se despidió de mí con la mano. Pensé en subirme con ella pero estaba bien lleno de gente. El camión se dio la vuelta y, cada vez que avanzaba, se iba haciendo más chiquito y más chiquito hasta que se confundió con la polvareda que se levantaba por la tierra seca. De pronto, la carretera se quedó sola, no había nada, ni siquiera el polvo que había levantado el camión. Estaba tranquilo, sólo se oía pasar el agua del arroyo que nunca estaba quieta. Una iguana salió a tomar el sol que calentaba las piedras. Entonces me fui pa la casa. Se me escurrieron las lágrimas, pero me las limpié con el pañuelo antes de que alguien me viera. Yo no quería que se fuera a curar y menos a la capital, dicen que es bien peligrosa, que está llena de rateros. Además, ¿qué tal si no aguantaba la operación? Doña Refugio, la esposa de Joaquín el de las naranjas, de tan vieja que estaba ya no despertó. Los doctores dijeron que había sido la presión, pero yo sé que fue de pura congoja. ¿Qué tal si a mi mujer le pasaba lo mismo? Aún recuerdo la noche antes de que se fuera. El cuarto estaba envuelto en una negrura espesa, no podía ver nada a través del mosquitero. Nomás oía los grillos que chillaban entre las tejas y los aullidos de los coyotes en el cerro.

―Ay, Miguel. Tú no sabes de estos dolores que a mí me dan. Tal vez pienses que yo ando como si nada, pero a mí me duele harto la panza, como si tuviera un nudo que me retuercen y me retuercen hasta que me tumba el dolor. El médico dijo que la operación era la única manera de que se me quitaran.
―Bueno, pues, me voy contigo entonces.
― ¿Y quién va a cuidar las vacas, darles el alimento, llevarlas y traerlas del potrero? Acuérdate que La Pinta está preñada. Aquí la gente apenas tiene tiempo de acabar sus quehaceres. Nadie va a querer aceptar otro trabajo por pura caridad y nosotros no tenemos dinero.
― ¿Y si te pasa algo?
― No seas necio, Miguel. No me va a pasar nada. Susana va a estar esperándome en la terminal. Y de ahí nos vamos a ir derechito al hospital. Tú no tienes de qué preocuparte.
―Pero, vieja, ¿cómo voy a comer?
―Te voy a dejar hartos calditos pa que nomás los calientes, o te vas allá,  a comer con la comadre Lola, ella nunca nos niega nada. De hambre no te mueres.
―No me dejes, Lupe.
―Ya duérmete mejor. Si me sigues desvelando mañana no podré recordar temprano.

     Estuvo dando vueltas en la cama hasta que le pasé el brazo encima y se quedó dormida. Mi mujer era así. Con tantito que me le arrimara en la cama, se hacía de lado para que yo la abrazara mejor y pusiera mi pierna sobre la de ella. Aunque no me dijera nada, yo sabía que le gustaba que la abrazara, sentir mi calor  y mi cuerpo pegado al de ella. Por eso, estando dormida, luego luego se acomodaba a mis brazos. A veces de día, cuando la quería abrazar, me quitaba “¡Aplácate, Miguel! ¿Qué no ves que estoy haciendo el quehacer?”, me decía. Y yo me iba a desgranar el máiz o hacer otra cosa, pero dentro yo sabía que le gustaba tanto como a mí.

     No podía decirle nada, estaba convencida. Además yo había visto cómo le daban los dolores, cómo gritaba, ni caminar podía la pobre. En esos tiempos, cuando le agarraban los cólicos, yo hacía todo el quehacer pa que no se cansara, le hacía sus tecitos, le daba de comer a las gallinas. Pero de nada sirvieron tantos cuidados. De todos modos se murió. La enterramos junto a su padre, don Ezequiel. Susana no se ha vuelto a parar por aquí desde el entierro, su madre era la única razón por la que a veces nos visitaba. Nunca me perdonó aquel malentendido. Yo ni sabía que el tal Juan andaba por esos rumbos cuando andaba cazando al coyote que se comía las gallinas.  De seguro fue obra del Diablo, porque la bala le atravesó en el meritito centro de la frente. No me caía nada de bien, tenía la sangre pesada, pero era buen muchacho. Por eso Susana se fue con su tía Remedios a la capital. Ella, solita, vino. Mis otros hijos se fueron muriendo de uno por uno. Dos, cuando apenas eran unas crías, murieron de tifoidea, a otro lo mataron sin decirnos siquiera porqué y los demás se fueron pa el norte y se quedaron en el río. Quizá así está mejor. Que no venga. ¿Pa qué quiero que me vea así de viejo? Le voy a dar lástima con estos cueros que me cargo. Mejor me muero solo, sin dar lástima a nadie.

     El rebozo de Lupe está tendido sobre la silla, como extrañándola. A veces sueño que estoy en un potrero que no es mío, está grande y con la tierra agrietada por el sol. No hay ninguna planta, sólo un sendero de tierra aplanada por la que camino. Entonces la veo, allá, a lo lejos. Va caminando sola, con el rebozo en la cabeza. Y voy corriendo, quiero acercarme, alcanzarla, pero ella corre también. Y le grito: ¡Lupe, espérate!, ¡Lupe! Me tropiezo hartas veces con las piedras, miro abajo y no traigo huaraches. Pero sigo corriendo sobre la tierra caliente. Hasta que la alcanzo, le pongo la mano en el hombro y le quiero dar la vuelta. Entonces se oye una carcajada alrededor de todo el potrero y cuando miro mis manos nomás tengo un montón de trapos viejos. Lupe, Lupe, ¿estarás descansando en paz? Porque yo aquí no descanso nada, aunque me la pase dormido todo el tiempo.

      Desde aquí, en la hamaca, se ve cómo el aire mueve las ramas del huizache, como si le acariciara las hojas con mucho cariño. Parece que no hay nada en el cielo, pero si uno se fija bien, hay una argolla de luz blanca en vez de luna. Por eso no hay claridad, está oscuro, oscuro. La vela que encendí sobre la mesa, apenas ilumina su retrato, yo la miro. Dicen que cuando la vela que se le prende a un muerto casi no alumbra es porque le falta luz pa encontrar su camino en la otra vida. La sombra sobre la pared sube y baja, así como da luz también la quita. Todas las cosas se ven más negras. Y la mecha de la vela se mueve como si bailara con el viento, como columpiándose, como si quisiera apagarse con todas sus ganas pero no pudiera.

Orlando